Decoración y arquitectura

El Arte Shona. Más que escultura

16 Dic , 2018  

Zimbabwe posee dos grandes culturas diferentes que tienen distintas maneras de hacer arte, los Ndeble y los Shona. Pero el grupo étnico más grande e influyente del país, son la gente “Shona” y de su arte es de lo que venimos a hablarte hoy.

¿Cuál es la historia de la escultura Shona?

Como ya hemos comentado, el Arte Shona tiene su origen en el pueblo étnico de los Shona en Zimbabue. Se conoce bajo este nombre desde la aparición de las primeras esculturas en los años 60.

En 1957 el historiador de arte Frank McEwen asumió la dirección de la Galería Nacional en Salesbury, Rhodesia del Sur o lo que hoy conocemos como Harare, Zimbabwe. Antes, había dirigido provisionalmente el Museo Rodin en París.

McEwen, se especializó en arte africano y su influencia sobre Picasso, Matisse o Henry Moore debido a que los había conocido personalmente. Abrumado por el potencial artístico existente en Zimbabwe, fundó escuelas taller. Eran poco convencionales y donde el artista africano podía desarrollar libremente su talento creativo.

No podemos decir que él fue el creador de la “Escultura Shona” pero en gran parte alentó a los artistas africanos a crear mirando hacia el interior de su cultura y a expresar su arte, basándose al principio en su propia mitología.

Otra persona destacada de este arte Shona fue Blomefield.

Tom Blomefield era un pequeño granjero de tabaco, que al ver que su granja no prosperaba, fundó en 1966 la colonia artística “Tengenenge”. Se convirtió en su director, y ha seguido siéndolo hasta 2007. Actualmente, sigue existiendo esta pequeña colonia. De ella han surgido varios artistas reconocidos a nivel mundial.

El pueblo de Tengenenge es una galería al aire libre de la escultura Shona, y allí se exponen más de 11.000 obras de más de 80 escultores.

Los materiales de las esculturas son siempre autóctonos.

La existencia de una gran cantidad y variedad de material crudo ha sido un factor de gran importancia para el desarrollo de los escultores de Zimbabwe.

El “Great Dyke” provee a los artistas de su material predilecto para trabajar en sus esculturas: la piedra Serpentina.

Este tipo de piedra tiene 2,6 mil millones años y se encuentra en grandes cantidades en Zimbabwe. La Serpentina está caracterizada por su dureza y por sus escasas grietas. El color de la Serpentina depende de la combinación de minerales y su apariencia varía según el lugar en que se encuentre.

En las canteras de Tengenenge se encuentra el Springstone, una Serpentina de color negro intenso y de extrema resistencia y dureza. El Opal es una variedad de la Serpentina de color verde claro. Viene de la zona de Chiweshe y gusta mucho por su dureza y su dibujo. Muchas veces contiene partes naranjas, rojas o azules bajo la superficie.

Otra de las piedras utilizadas frecuentemente para crear estas maravillosas esculturas es la semipreciosa Verdite. Se caracteriza igualmente por una gran dureza y por su intenso verde. Ello es resultado de su contenido en cromo, aunque puede encontrarse también en colores más oscuros como el marrón.

Y por supuesto, todo está realizado a mano

Las figuras se hacen a base de martillo y distintos tamaños de cincel, dándole la forma que ellos desean. Aunque para los detalles siempre suelen trabajar con limas de distintos grosores.

El acabado de cada escultura se hace con papel de lija y con una paciencia infinita para dar esa forma tan espectacular a todas las esculturas Shona. Al final se esmerila todo con un poco de agua y la lija más fina.

Por último para conseguir un brillo y un color intenso lo bañan con una cera incolora después de haber calentado la piedra para que la cera penetre mejor. Una vez que han terminado, el artista pule su obra hasta que consigue el acaba que buscaba.

Tiene algunos artistas de renombre como …

La escultura o el arte Shona tiene algunos renombres mundiales. Han expuesto en países de toda Europa, y en España fueron muy impactantes las demostraciones de la Expo de Sevilla del 92.

Algunos autores son: 

  • Lazarus Takawira
  • Fanizani Akuda
  • Anderson Mukomberanwa
  • Sylvester Mubayi

Y otros muchísimos más.

Ya sabes, lo ideal si quieres ver y conocer más sobre la escultura Shona es que te pases por Harare o por Tengenenge y descubras el maravilloso mundo del arte Shona.

Historia africana

El Club Bulawayo

1 Dic , 2018  

Conocía el club pero no imaginaba que sería uno de los momento más memorables de mis viajes por el continente.

Y es que la verdadera memoria de África no estaba al pie de las colinas de Ngong en Kenia, sino más al sur, en la segunda ciudad de Zimbabue: Bulawayo.

Los ndebele fundaron esta ciudad a mediados del siglo XIX. Los ingleses, considerando que los acuerdos de explotación minera que Cecil Rhodes pactó con el rey Lobengula les otorgaban derechos añadidos, expulsaron en 1893 a sus habitantes originales.

Desde entonces reprodujeron en la ciudad el imaginario colonial británico del que este club de caballeros es uno de sus gloriosos vestigios. Fue fundado en 1895. Un edificio bien proporcionado, de estilo ligeramente victoriano aunque adaptado a la situación geográfica (lo que le añadía patios, verandas, revestimientos de yeso blanco, etc.) y de amplios espacios interiores.

En origen era un club ‘only for men’ como tantos otros en la Inglaterra de la época. Centros de reunión donde los socios compartían intereses y experiencias comunes, sobre todo en esta zona del mundo, tan alejadas de la metrópoli.

Sus integrantes eran funcionarios, militares y representantes de la sociedad civil destacados en la colonia.

Disponía el club, eso si, de una sala en la que los socios podían reunirse con personas ajenas a él, y pienso que en general serian bastante relajados con las prohibiciones de acceso si tenemos en cuenta el vaivén de desplazados a la zona en cortas temporadas que llevarían noticias y novedades culturales desde Europa a tan remoto territorio.

De hecho, y a juzgar por la diversidad de salas del club, los intereses de sus miembros no se limitaban a la política. También giraban en torno a los deportes, la cocina, los safaris, etc.

Eso si, lo que es relajado en normas suele ser ufano en lo cultural. Así, aun quedan numerosos ejemplos en sus paredes indicando el estricto ‘dress code’ que debían atender miembros y visitantes, además de las numerosas muestras de respeto a su monarquía.

Entrar en el Club Bulawayo es retroceder en el tiempo. Suelos de madera crujientes, amplios salones dedicados a los torneos de polo, a los trofeos obtenidos en los safaris, a las banderas y simbología de las distintas armas y regimientos… cada uno con su mobiliario a medida: vitrinas, alacenas, sillas y sillones en terciopelo en el más puro estilo inglés.

Un mundo ido que a veces se resiste a irse del todo en algunos lugares y nos hace comprender que a pesar de los pesares, el mundo evoluciona y hemos de dejar ir cosas que nos resultan dulces.

Gentes,Historia africana

La tribu Dorze y sus Casas Elefante

15 Nov , 2018  

En Arba Minch, y a más de 2900 metros de altitud, vive la tribu de los Dorze. Es allí, donde construyen y mantienen sus casas elefante. Las casas Dorze no tienen comparación con nada que hayas visto en otros lugares del mundo.

Los orígenes de los Dorze

Antiguamente los Dorze eran guerreros, pero con el paso del tiempo se han convertido en agricultores, ganaderos y artesanos del textil. Todo ello debido a sus enormes campos de algodón que ellos mismos cultivan.
Por otra parte, se nota que es una tribu que está acostumbrada a tratar con turistas, y, cuando les haces una visita, te tratan como si su poblado fuese una especie de parque temático donde todo el mundo participa, realizando sus oficios o cualquier show que se les ocurra, y del que todos los Dorze salen beneficiados.

Pero claro está, lo más famosos de esta tribu son las impresionantes casas elefante de los Dorze. Como habrás podido adivinar, se llaman casas elefante porque tienen la forma de este africano animal. Algunas tienen más de 12 metros de altura y el interior es oscuro pero muy espacioso.
Dentro conviven normalmente la familia y el ganado. Y normalmente, te invitan a dormir en una de sus casas si tienes tiempo de pasar por allí una noche. La verdad es que, aunque nosotros no lo hemos hecho nunca, tiene que ser una experiencia única.

¿Cómo son las Casas Elefante de los Dorze?

Las cabañas están completamente cubiertas con hojas de banano entrelazadas con mucha maña. Están hechas con una sólida estructura de mástiles de madera, separados por tabiques de bambú trenzado.
Todas tiene una característica protuberancia en la parte delantera que recuerda la trompa de un paquidermo, y dos respiraderos en lo alto que parecen los ojos de un elefante. No son más que las salidas de humos, ya que el fuego siempre se realiza en el interior.

Al fondo está la gran sala principal con la lumbre en el centro y algunos asientos alrededor. Es el hogar propiamente dicho. A la derecha, una estancia separada por un faldón de bambú trenzado hace las veces de cuadra para las cabras y alguna vaca, mientras la estancia del otro lado es la habitación del matrimonio. Los niños duermen en la cocina o en el vestíbulo.

La enorme cubierta que desciende hasta el suelo está hecha de enset, grandes hojas de falso banano que protegen perfectamente del sol y de la lluvia. A pesar de su frágil apariencia, estas cabañas pueden durar dos generaciones, unos sesenta años, y debido a su ligereza y sólida estructura, pueden ser trasladadas fácilmente a nuevos emplazamientos.

Los Dorze viajan con sus Casas Elefante a cuestas

Es de ahí que muchas veces se conoce a los Dorze como aquellos que viajan con la casa a cuestas, en el sentido literal de la frase.

Si te ha gustado nuestro artículo no te olvides de compartirlo en tus redes sociales y de dejarnos un comentario.

Historia africana,The African World

Cueva de Nswatugi

30 Oct , 2018  

Tras volver de allí, pese a la dificultad de encontrar literatura al respecto, profundicé ligeramente en la historia, la antropología que se escondía tras las cuevas de los Matopos.

Un granero de hace un par de siglos

Inexplicablemente, una de ellas, la cueva de nswatugi, fue usada como granero en el siglo XIX por los pioneros de John Rhodes.

Entré solo en un par de ellas aunque en la zona hay numerosas cuevas. Nswatugi (que en lengua shoona significa ‘lugar del salto’) me impacto especialmente gracias a la morfología de la propia cueva y sus realistas pinturas rupestres.

Una cueva con formas impresionantes

Como el desfiladero de Petra, la cueva era alta, de tonos cálidos, bien visibles los estratos y el paso de los siglos. La altura se producía por una lenta elevación de siglos. Una especie de flor que abre sus pétalos petrificados a lo largo de la eternidad.

No parecía que fuese a caer ni un solo grano de arena. La erosión de miles de años ha dejado aquellas superficies duras, lisas y pulidas

Con vistas a África

Y como en una panorámica en cinemascope aparecen jirafas esbeltas, en movimiento. Impalas pastando, kudus en desbandada. Y entre ellos, nuestros antepasados mostrando a las generaciones venideras una lección de evolución.

Historia africana,The African World

Los museos africanos

14 Oct , 2018  

Mi “trabida” me lleva constantemente por el mundo (thanks oh lord) buscando piezas atemporales de otros pueblos y tribus. Investigo constantemente en fuentes de información de todo tipo y, como es lógico, siempre visito las galerías y museos de las ciudades que visito.

He aprendido con el tiempo a degustar estos museos e incluso a amar lo que, en términos occidentales, sería un edificio ruinoso con una pobre colección sin orden ni concierto.

En África, en general, los museos se hallan en franca decadencia. Hay excepciones, claro, aunque detrás de estas suele haber alguna fundación (algún fondo) europea empeñada en preservar la antigüedad y mostrarla convenientemente.

Aunque los cánones modernos se extienden también en África, y la cultura como pilar elemental de una sociedad moderna es algo que también saben todos allí, lo cierto es que el  arte y la cultura en África tiene principios muy diferentes a los europeos, especialmente en lo que se refiere al goce intelectual de una obra.

El valor de las piezas tradicionales (máscaras por ejemplo) no suele ser estético sino funcional: un elemento ritual de conexión ancestral, por lo que habilitar un edificio para la exposición de estos tendría tanto sentido como hacerlo para exponer, por ejemplo, un teléfono o un papel de carta. Caso aparte sería el arte contemporáneo, aunque en la mayoría de los casos podría aplicarse la misma norma: una expresión artística que reproduce –replica o copia- obras que se realizaron en Europa con principios ajenos a los africanos.

Con todo, hay museos propiamente africanos, en general gracias al voluntarismo de algunos (más que profesionalidad) y ningún recurso económico.

Acostumbrado a la historia del arte occidental y a las grandes pinacotecas en las que se exponen sus obras, el crujir del suelo a medida que se camina por salas solitarias, el polvo de las vitrinas, la información escrita a mano… suele ser una experiencia frustrante. Sin embargo esa frustración, se ha ido convirtiendo para mí en una experiencia entrañable.

Ciudad y países,Historia africana,The African World

LAS EXPOSICIONES ETNOGRÁFICAS DE LA ÉPOCA COLONIAL

29 Sep , 2018  

Aprovecho que el primer lunes de octubre fue designado por Las Naciones Unidas como Día Mundial del Hábitat, para traer a la memoria un espectáculo que se produjo desde el último tercio del siglo XIX hasta bien entrada la mitad del siglo XX: los zoos humanos.

¡Tan poco tiempo ha transcurrido desde que dejaron de celebrase y tan ajenos están en la memoria colectiva de occidente!. Hoy día, menos de un siglo después de que estuviesen en su apogeo nos resulta aberrante tan siquiera su recuerdo.

En 1874 el alemán Carl Hagenbeck, mercader de animales salvajes para los circos de Europa decidió incorporar nuevos “ejemplares” a su repertorio: en particular samoanos y lapones. La iniciativa fue un éxito de público, tanto que la industria del espectáculo desarrolló el modelo dando lugar a los “zoológicos humanos”.  Un fenómeno circense que recreaba el hábitat de diferentes tribus indígenas para exhibirlas en crueles giras que les llevaban a las principales ciudades de Europa.

Estas exposiciones fueron la ocasión de presentar al público europeo una muestra de los diferentes pueblos colonizados.

Eufemísticamente también se las denominaba como «exposiciones etnológicas» o «ciudades de negros», enfatizando las diferencias culturales entre las naciones europeas y las no europeas (o entre blancos y negros).

Tras estas exposiciones subyacía todo un argumentario propio de la época que iba de la curiosidad antropológica a la justificación política del colonialismo pasando por el supremacismo racial o el darwinismo social.

Estos desarraigados poblados recorrieron la geografía occidental, especialmente Francia, Bélgica y Alemania, interesados en dar muestra de los (accesibles) habitantes de sus colonias en África.

No se trataba de ninguna dramatización sino de un concepto grotesco de ciencia que, al catalogar a los indígenas africanos de inferiores intelectual y socialmente, consideraba pedagógico mostrarlos para curiosidad del público.

Aunque no solo eran indígenas africanos. Procedían de todo el mundo. También de Argentina como aconteció en 1881, cuando llegaron a París once fueguinos raptados en las costas del estrecho de Magallanes por un marino alemán. En sólo dos meses la exposición fue vista por 400.000 personas.

España no fue una excepción. El Parque del Retiro acogió en 1887 a 43 indígenas filipinos, incluyendo “algunos igorrotes, un negrito, varios tagalos, los chamorros, los carolinos, los moros de Joló y un grupo de bisayas” que se anunciaban a bombo y platillo y que causaban la admiración y curiosidad de todos los que se acercaban al parque de la capital.

La idea era que aparecieran en escenarios que se asemejaran lo máximo posible a su lugar de origen y realizasen actividades tribales. Claro está, que las costumbres y rituales de estos indígenas eran en muchas ocasiones tergiversados para favorecer el entretenimiento por encima de la ciencia.  

Teóricamente, estos indígenas accedían voluntariamente a participar en los espectáculos a cambio de una contraprestación económica. Un voluntarismo que sin embargo estaba más cerca del engaño.

Entre 1877 y 1912 se realizaron unas treinta exposiciones de este tipo en el Jardín d’Aclimatación de París. La afluencia de público fue masiva y regular. En el primer año recibió un millón de visitas. El promedio de concurrencia, entre 200.000 a 300.000 personas. 

En la célebre Exposición Universal de París, donde se inauguró la torre Eiffel (1889), el principal y más visitado espectáculo fue «Un pueblo Negro» una atracción donde fueron mostradas 400 personas indígenas.

En 1914 existía en Oslo un pequeño pueblo donde la gente podía admirar extraños hombrecitos de color como parte de su diversión diaria: Villa Congo. Ahí vivían 80 africanos que intentaban seguir con sus vidas diarias, algo que causaba admiración y deleite entre los asistentes, a quienes les parecía gratamente exótico. Más de 1 millón de noruegos asistió para ver el espectáculo tras ser inaugurado por el  propio rey.

Tampoco EEUU fue ajena a esto. lo habitual fueron exhibiciones de nativos americanos (en 1896 el  Zoo de Cincinatti abrió un poblado con un centenar de sioux y en la Feria Internacional de San Luis en 1904 se exhibieron nativos de los nuevos territorios arrebatados a los españoles (Guam, Filipinas, Puerto Rico). Buffalo Bill realizó una gira europea con indios del Viejo Oeste que asombró Barcelona.

El fin de la II guerra mundial, la difusión de la diversidad a través del cine y la declaración de los derechos humanos en 1948 marcaron el fin de estos zoológicos humanos, a pesar de lo cual diez años después de la declaración aun fueron exhibidas en la Exposición General de Bruselas familias enteras africanas en pequeñas jaulas de bambú con 41 millones de visitantes que observaron, alimentaron y acariciaron a los… indígenas.

Historias como esta, sorprendentemente cercanas en el tiempo, habrían de hacernos reflexionar sobre lo que es curiosidad o morbo, bárbaro o civilizado, y sobre todo mantenernos alerta ante una nueva (y desmemoriada) cultura racista que tanto degrada la condición humana.

Hay antecedentes históricos de estos zoos humanos: Colon llevó indígenas del Nuevo Mundo a la corte castellana en 1493; Moctezuma  también exhibía a personas poco comunes como enanos, albinos y jorobados; en el siglo XVI el cardenal Hipólito de Médicis coleccionaba personas de diferentes etnias…

Lo increíble es que Occidente ya pregonaba el ideal de igualdad universal mientras abrazaba la causa etnocentrista para legitimar el colonialismo y someter a los (atrasados) pueblos de África.

Ciudad y países,Filosofía de viaje

Los Matopos. Matobo Hills, Zimbawe

17 Sep , 2018  

Los Matopos es el nombre común que se da a la zona circundante al Matobo Hills National Park y al propio parque en el suroeste de Zimbawe. A 60 kilómetros al sur de la ciudad colonial de Bulawayo

Dónde la belleza se encuentra

Llegue a Bulawayo, ciudad a la que precede una gran popularidad por la conservación de su pasado colonial, buscando –como un auténtico decoexplorador- artesanías nuevas (y hermosas).

Matobo es el parque más visitado de Zimbawe gracias a la proximidad urbana aunque ni mucho menos es el más grande del país. Pero su atractivo es tan poderoso que no dudaría en recomendarlo tanto como Hwange.

Incluso con algunos, desafortunados, guías… 

A pesar de algunos aspectos que convierten muchas zonas de África en parodias (como la creencia de que un buen guía no debe dejar de hablar continuamente –aunque este estropeando momentos mágicos con datos sobre la composición de la ropa de cama de los hoteles de la zona- o la designación de visitas imprescindibles a lugares que la naturaleza ha dotado de un parecido (lejano) a un animal o una figura humana) los Matopos es un escenario tremendamente teatral , decorado por grandes rocas desnudas y curvadas, esparcidas, como las cuentas de un collar orto, por líquenes y musgos, caminos de tierra roja que serpentean hasta perderse en la profundidad verde de la sabana.

Un lugar, como otros en el mundo a los que he tenido la oportunidad de visitar, lleno de calma y placidez, vibrante, íntimamente alegre, pausado y de completa espiritualidad.

Quizás esa sensación se perciba gracias a la vida humana que se ha desarrollado ininterrumpidamente desde hace 40.000 años hasta hoy. Dan fe de ello el centenar de cuevas rupestres llenas de enseñanzas y poseía en forma de animales pintados e iconos que muestran las mejoras zonas de caza o la forma de extraer una medicina de tal o cual planta.

Este lugar fue escenario también de una de las primeras muestras de cooperación (unos permitían a otros la cohabitación a cambio de nuevos aprendizajes y la defensa conjunta frente a las amenazas que ambos sentían).

Una visita que impresiona

Por cierto que un filántropo norteamericano envío un banco para que se colocase en un punto determinado en el que para muchos es la vista más hermosa del planeta, ¡ojala fuesen estas todas las ambiciones de la humanidad! (la visita es realmente impresionante).

Ciudad y países,Filosofía de viaje,The African World

Jacana Gardens. Un oasis en la ciudad de Harare

4 Sep , 2018  

Mi cabezonería me llevó en Harare a tomar un taxi y dirigirme personalmente a este alojamiento al que reiteradamente me había dirigido por correo electrónico, sin éxito.

El pálpito era encontrar un oasis en la ciudad. Y por supuesto, ¡lo encontré!

Jacana Gardens alojamiento

Os pongo en antecedentes sobre Jacana Gardens y quienes lo regentan.

Rian y Willen, holandeses expatriados que ejercen de fantásticos anfitriones, crearon años atrás un alojamiento con ese estilo propiamente sudafricano de casas bajas y sencillas, tejados a cuatro aguas cuyas extensiones crean alrededor de la planta del edificio un gran porche agradable y fresco.

El establecimiento ofrece no más que media docena de habitaciones. Dos de ellas en la casa principal, y el resto en dos casitas dispuestas en el jardín.

El epicentro de Jacana está en la casa principal con varias zonas de estar de estilo colonial. Todo ello enriquecido por una selección de objetos de arte africano e imágenes de los pioneros que llegaron a Salisbury un siglo atrás.

Jacana Gardens interior

Si tuviésemos la misión de actualizar al siglo XXI la imagen que la película memorias de África dejó en el subconsciente colectivo, es muy probable que se pareciese a Jacana Gardens.

Valga mencionar dos aspectos de mi estancia allí, relacionados con la comida:

Jacana gardens vistas exterior

Uno. Especialmente en el cono sur africano, el desayuno para un europeo es una autentica quimera. De modo que un buen café, pan, mantequilla y bizcochos es, después de semanas sin ellos, un momento de apogeo en la microhistoria del viaje.

Dos. La casita en que Rosabel y yo nos alojamos contaba, además del dormitorio y un baño doble, también con una cocina y un salón comedor. De modo que, compramos patatas, huevos y aceite en un supermercado de Samy Levy Village y preparamos para cenar ¡¡una tortilla de patatas!!

Ambas cosas, lo sabrán quienes hayan pasado semanas en latitudes alejadas de la suya, representan alegría emocional difícil de explicar.

Gastronomía,The African World

Dar Moha. Ejemplo de gastronomía marroquí

27 Ago , 2018  

Restaurante Dar Moha

El año pasado, después de muchos intentos frustrados por la rapidez del viaje y las abundantes y tentadoras propuestas de Marrakech, logramos una reserva en Dar Moha, uno de los más afamados restaurantes de Marruecos.

¿El Bulli marroquí?

Mohamed Fedal, chef y propietario, es una eminencia en ese pais. Un revolucionario de la cocina tradicional marroquí a la que ha pretendido modernizar y abrir sus horizontes. Aunque quizás la comparación con Ferrán Adrià sea exagerada, la referencia es muy descriptiva.

El verdadero equivalente a El Bulli sin embargo está en Fez y se llama Nur 7 -Incluso Najat Kaanache, chef y propietaria, formó parte del equipo de Ferrán Adrià y ha dejado en su cocina buena cuenta de lo que, en materia de fusión gastronómica y de autor aprendió en Rosas.

El Chef de Dar Moha

Un poco de historia de Dar Moha

Volviendo a Dar Moha, el restaurante se encuentra en un lugar preeminente a la entrada de la medina (Dar El Bacha). En un hermoso riad en el que la piscina y el jardín que la rodea ejercen como epicentro del mismo. El riad lo levantó el secretario del Pacha Glaoui y años después lo compró Pierre Balmain, el diseñador de moda, quien lo habitó durante años antes de reconvertirse en restaurante.

Piscina y terraza Dar Moha

Y un servicio excelente

 

La jefa de sala, esposa de Fedal, gestiona el servicio de mesas magistralmente, consiguiendo que la experiencia sea merecedora de la visita y de la popularidad del restaurante. También los buenos músicos gnaoua que añaden al ambiente una personalidad que te lleva aun más a las profundidades de la cultura alaoui.

Dicho esto, si nos atenemos a los criterios europeos de restauración a los que aspira el chef, Dar Moha no deja de ser un restaurante interesante, agradable, grato, cautivador…. Claro que, según los cánones marroquíes con escaso acervo en cocina moderna (algo que a muchos alegra), incluso alejada de esta y basada en la tradición, Dar Moha es un restaurante valiente e innovador.

Salones de Dar Moha

 

Dentro de lo tradicional, Innovación

Quizás lo mejor del menú degustación sean los entrantes, un despliegue de la huerta marroquí bien trabajada y excelentemente presentada. Los platos principales: tajines, pastelas, etcétera, por mucho que traten de introducir en ellos algún elemento disruptivo, no dejan de ser los platos omnipresentes que son a lo largo y ancho de la geografía de Marruecos.

La carta de vinos es buena aunque, como en todos los países islámicos, de precios desorbitados. Los vinos grises son siempre la mejor opción en Marruecos.

Ensalada Dar Moha

Siempre hay que fijarse en los detalles de la decoración

Un detalle que me encantó fue el suelo cubierto en su totalidad por alfombras chichaoua de un rojo intensos. Esas alfombras, bajo la denominación de ‘alfombras del medio atlas’, siempre han estado en el catálogo de The African Touch desde sus comienzos. (Para mí son las mejores del mundo: no hay nudo semejante, si color mas autentico, y demás son salvajemente tribales y elegantes).

De modo que recomiendo Dar Moha como experiencia cautivadora por lo que significa para el lifestyle marroquí aunque advertidos quedáis que en materia de cocina, no lo juzguemos con los exigentes estándares europeos.

,

Ciudad y países,Filosofía de viaje,The African World

Amalinda, un lodge entre rocas milenarias

13 Ago , 2018  

Piscina en Amalinda Lodge

Cierto es que los atractivos de la zona son muy variados y tentadores, una buena opción al sureste de Zimbawe es alojarse en uno de la media docena de lodges que hay en ‘los matopos’. Y del que voy a hablaros hoy, me ha gustado especialmente, Amalinda Lodge.

Parque Nacional Matobo

El Parque Nacional de Matobo

“Matopos” es el nombre local del Parque Nacional de Matobo y por extensión de la zona adyacente que aún mantiene la espectacularidad del paisaje rocoso.

Interior Amalinda Lodge

Uno de los clásicos del área es Amalinda

Un hermoso lodge construido aprovechando las formaciones rocosas del enclave. Las habitaciones, las zonas comunes, incluso la piscina, también aprovechan para ello las rocas con una escasa intervención arquitectónica. Ello proporciona además una atmósfera maravillosamente inquietante que se acentúa por el vivo paisaje del sur de África.

Amalinda Logde zona común

Campamentos de ¿lujo?

Merecería un análisis más profundo la condición de “lujosos” de estos campamentos en las sabanas africanas, que dirían más de la mentalidad de los turistas del siglo XXI que de los propios alojamientos. (Análisis que dejo pendiente).

 

Una decoración original

La decoración mezcla el encanto rústico de los campamentos de principios del siglo XX (lonas recias de color caqui, pequeño mobiliario plegable, etc.) con elementos victorianos (camas con dosel, juegos de té y cuberterías en plata, entre otras cosas) y una buena selección de toques africanos por doquier: taburetes, cuernos, estatuillas, estampados animales, cestería tradicional, etc.

Sobra decir que el lodge tiene de todo desde bodega, a cava de puros, biblioteca con los clásicos africanos, spa y por supuesto una cocina fantástica.

Decoracion Amalinda Lodge

Así que por eso, y por mucho más, me ha gustado escribirte hoy mi opinión sobre este alojamiento en la sabana africana llamado Amalinda Lodge.