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Casas Ndebele. Los colores de la vida

17 Feb , 2019  

Una casa Ndebele

Usar el rojo para alertar de un peligro, o empezar a pintar de verde cuando terminaba una guerra. Son dos de los códigos de colores de las casas Ndebele más famosos. ¿Quieres saber más?

Empecemos por el principio. ¿Ndebele?

La gente Ndebele es un grupo étnico que vive al norte en Zimbabue y en Sudáfrica. Son realmente conocidos por la expresión artística que suponen sus hogares, pero no es solo arte, tiene sus significado.

Lo poco que sabemos de los orígenes de esta etnia es que proceden de las tribus más grandes de Nguni. Viajaron hasta la región de Transvaal desde Natal y debido a rivalidades, un grupo de los Ndebeles se fue más al norte y otro se mantuvieron un poco más al sur.

Eran grandes guerreros, pero tras la colonización holandesa, fueron sometidos a una vida de opresión. Fue entonces cuando desarrollaron estos símbolos de expresión y comenzaron a pintar sus fachadas.

Las pinturas de las viviendas Ndebele eran, y lo siguen siendo, realizadas siempre por mujeres. Durante el Apartheid era una forma de avisar del peligro mediante el color rojo, y con el color verde se simbolizaba el final de una hambruna o de una guerra, según cuentan algunas nativas como Marriam Mahlangu

Pero no solo es cosa de mujeres

Las mujeres eran y siguen siendo las pintoras. En parte porque era una tradición ritual conforme se acercaba la boda. Pintar tu casa, era para las Ndebele, síntoma de que eras una buena esposa y madre.

Como os decía, ahora, aunque sigue siendo cosa de mujeres. Las madres ya no suelen reprochar a sus hijas que no continúen la tradición, pues hay mujeres que se dedican exclusivamente a esto. Y además hay algunos hombres que han sentido la llamada del talento Ndebele.

Quizás habría que decir más bien la llamada de la divulgación. Porque de dos hombres es de donde ha surgido el Ndebele Movement. Willy Mandla y Kgosi Shagashe II Siloane son las dos mitades de este proyecto que está transportando los murales de las casas Ndebele a ropa, collares, y todo tipo de artículos.

Mandla asegura que “Nosotros estamos copiando el estilo de las casas, los convertimos en patrones y los pasamos a la ropa”. Pero es sobre todo ropa internacional. Porque no es fácil ver a la gente local con este tipo de prendas ya que es cara y difícil de conseguir para habitantes de las zonas mas rurales.

Ademas, las casas Ndebele y su arte triunfa a nivel internacional

A nivel internacional han sido muy conocidas las exposiciones de otra Mahlangu, esta vez de nombre Esther que ha llevado esta pintura mural a cuadros, coches, y ha expuesto por todo el mundo.

Pero si tu eres más de ver las cosas “in situ” que acercarte a exposiciones, uno de los mejores lugares para contemplar estas casas es Mapoch, a unos 40 kilómetros a las afueras de Pretoria. Y otro pueblo Ndebele que merece la pena ser visitado es Mpumalanga, situado en el este de África del Sur, bordeando Swazilandia y Mozambique.

Y con esto terminamos nuestro artículo sobre los Ndebele. Si te ha gustado, déjanos un comentario con tu opinión y comparte el artículo en las redes sociales. 

Decoración y arquitectura

El magistral viaje arquitectónico de la Fundación Louis Vuitton

3 Feb , 2019  

Dicen los parisinos que no se sabe si Bertrand Arnauld ha hecho un regalo a la ciudad de París o ha sido justo al revés.

La fundación Louis Vuitton, abrió al público el 27 de octubre del 2014 después de una compleja obra de varios años. En ella se alberga la colección permanente del propio Arnault, complementadas con exposiciones temporales.

Cabría destacar la selección de arte contemporáneo africano que fue la exposición estrella de 2017 en parís y coincidía con otra similar en la fundación Cartier.

El edificio se encuentra en el Bois de Boulogne, en la línea que va desde el Arc de la Defense hasta la Place de la Concorde, dejando entre media el Arc de Trionphe, Champs Elisee, el Grand Palais, etc. En definitiva, y como seguro sabían los promotores de la idea, una seña de identidad para el futuro de una ciudad inmortal.

El espacio, de 3850 metros cuadrados, fue diseñado por el audaz Frank Gehry, ganador del Pritzker en 1989, (autor también del museo Guggenheim de Bilbao).

El arquitecto revoluciona el uso del vidrio creando formas nunca vistas hasta ahora, y ofrece un edificio luminoso, ligero, único e innovador cubierto por una docena de grandes cristaleras retorcidas que otorgan volumen y profundidad espacial al edificio.

En mi opinión es una magistral deconstrucción de la propia torre Eiffel, el icono sempiterno de la ciudad, embutido en un kiosco decimonónico típicamente parisino.

Torre que se ve desde las terrazas del edificio, quizás la parte más atractiva del lugar ya que uno puede recorrer (incluso en escaleras mecánicas) las sinuosas líneas del edificio y disfrutar de increíbles vistas panorámicas desde las diferentes terrazas del edificio.

Hay quien dice que estos edificios de Gehry son pretenciosos y vanidosos (y pueden que sean opiniones acreditadas) (me he divertido leyendo una selección de criticas pésimas en Tripadvisor -solo un 2%) aunque me rindo a la evidencia de un magistral viaje arquitectónico y felicito a los ingenieros y arquitectos que han calculado la estructura.

Las obras de arte de las salas interiores rivalizaran siempre con el edificio como obra de arte a mayores. De hecho, una de las salas más visitadas del complejo es ‘le studio’ donde se proyecta la evolución del edificio desde su concepción hasta la finalización subrayando la fuerza expresiva del edificio y su complejidad tecnológica.

Cuenta con tienda, auditórium, y el estrellado Restaurante le Frank, cuyo chef, Jean-Louis Nomicos ha diseñado una oferta gastronómica acorde al lugar, ondulando y cambiando sofisticadamente cada hora del día.

Volveré a la exposición de Basquiat y Egon Schiele.

Historia africana

Los inicios de Portugal en África

21 Ene , 2019  

Es muy conocido en España el nombre de Cristóbal Colón y su descubrimiento de América. Pero junto al Almirante Colon, hay otro hito histórico, la llegada a Calicut de la flota de Vasco de Gama en 1498. Estos dos momentos, suponen el inicio de la globalización en sus primeras formas. Pero antes, la historia de hoy es el desembarco de Portugal en África.

Ceuta, el principio

Pero fue mucho antes, en 1415 cuando Portugal empezó la construcción de su Imperio con la conquista de Ceuta y que a la larga dejarían una gran impronta en tierras africanas. La expansión ultramarina era una necesidad de varios estados europeos, la búsqueda de recursos y la salida a una crisis del feudalismo. Portugal tenía una ventaja: salida inmediata al mar.

Poco a poco, los portugueses se iban extendiendo hacia el sur en búsqueda de un camino hacia la ruta de las especias, ya que el Mediterráneo cada vez estaba más complicado. Pero, además, los rumores de oro africano en el sur los impulsaban aún más.

Al comienzo los portugueses atacaban las costas y conseguían botines, normalmente esclavos bereberes, pero pronto los africanos se defendieron. Antes de finalizar la década de 1440, Portugal optó por la trata, el tráfico esclavista con los potentados locales.

En África occidental y ecuatorial

Entre 1444 y 1446 los buques portugueses llegaron a las costas de la Senegambia. Y poco más tarde alcanzarían lo que se conoce como la Costa de Oro (actual Ghana). En todo lugar costero donde los portugueses se asentaron establecieron factorías, puestos de comercio y avanzadas militares, insertándose en circuitos comerciales preexistentes, pero casi nunca yendo hacia el interior.

En 1483 Diogo Cão llegó al estuario del río Congo y comenzó el contacto con un importante estado africano, el reino de Kongo, que sirvió a Portugal para instalarse en la isla de São Tomé, en la cual empezó la producción azucarera. Las relaciones con el Congo fueron igualitarios y cordiales al principio, pero el solo hecho de la aparición portuguesa, acabo por dinamitar este reino.

Al sur y oriente

El problema era atravesar el paso interoceánico, conocido como Cabo de las Tempestades, que conecta Atlántico e Índico. Pero en 1488 Bartolomé Días lo logró, nombrándolo Cabo de la Buena Esperanza. Ello facilitó a Vasco da Gama alcanzar en mayo de 1498 la costa india tras 13 meses de navegación

Tras esto, África se convirtió solamente en ruta de paso hacia Asia, puesto que el oro encontrado no era suficiente para Portugal. Pero tiempo después

Tiempo después, debido a la expansión colonial, el Tratado de Tordesillas repartiría África, y esa ya es otra historia.

Gentes

Negro de Banyoles

7 Ene , 2019  

Esta es una historia cercana y reciente. Y muy curiosa.

En 1825, los hermanos Verreaux, franceses, reunieron una colección de animales salvajes de África del Sur, aunque en uno de los últimos viajes consiguieron el cadáver de un africano, un varón de la etnia san (tradicionalmente llamado «bosquimano») que trasladaron al museo publico que tenían en París, donde lo exhibieron en una vitrina con escudo y lanza en mano.

A la muerte de los hermanos, el museo quedó en el olvido y parte de la colección de vendió.

El cadáver fue adquirido por un veterinario catalán, quien montó en 1916 su propio museo en Banyoles (Girona) donde quedó exhibido hasta 1991.

Sobrevino el escándalo cuando, en víspera de los Juegos Olímpicos de Barcelona, en 1992, Alphonse Arcelín, un médico de origen haitiano lo reconoció como un ser humano. Horrorizado por el hecho de que a esas alturas de siglo un ser humano se exhibiese al público en una vitrina, se puso en contacto con varios gobiernos africanos que se opusieron a participar en los juegos si esta no era retirada.

El asunto fue discutido en varias sesiones tanto en las Naciones Unidas como en la Organización para la Unidad Africana.2 Después, en marzo del mismo año el cadáver fue retirado del Museo Darder.7

Para evitar que nada aguase la euforia de la España de 1992, la pieza se reclasificó como “resto humano” y se retiro del museo.

La retirada molestó a los habitantes de Bañolas, ya que era considerado como «un miembro de la familia». Los vecinos de Bañolas mediante la asociación Amics dels Museus presentaron 7300 firmas al ayuntamiento en contra de la posibilidad de repatriación del cadáver, argumentando que aunque no debiera ser exhibido, debería permanecer «a disposición de los investigadores».

Siguió expuesto hasta el año 2000, y tras meses de polémicas y después de quitarle el taparrabos, la lanza, la piel y careta que vistió en Bañolas, el cuerpo fue enviado al Museo Nacional de Antropología de Madrid, donde se le extrajeron todos los elementos que se le habían añadido, como el relleno (que había reemplazado los órganos internos), los ojos, el cabello y los genitales. También se decidió extraerle toda la piel. El cráneo y el resto de huesos fueron enviados en un ataúd a Botsuana en 2007.92 El 4 de octubre de 2007 fue enterrado en el parque nacional de Tsolofelo con honores reservados hasta ahora para héroes nacionales

Decoración y arquitectura

El Arte Shona. Más que escultura

16 Dic , 2018  

Zimbabwe posee dos grandes culturas diferentes que tienen distintas maneras de hacer arte, los Ndeble y los Shona. Pero el grupo étnico más grande e influyente del país, son la gente “Shona” y de su arte es de lo que venimos a hablarte hoy.

¿Cuál es la historia de la escultura Shona?

Como ya hemos comentado, el Arte Shona tiene su origen en el pueblo étnico de los Shona en Zimbabue. Se conoce bajo este nombre desde la aparición de las primeras esculturas en los años 60.

En 1957 el historiador de arte Frank McEwen asumió la dirección de la Galería Nacional en Salesbury, Rhodesia del Sur o lo que hoy conocemos como Harare, Zimbabwe. Antes, había dirigido provisionalmente el Museo Rodin en París.

McEwen, se especializó en arte africano y su influencia sobre Picasso, Matisse o Henry Moore debido a que los había conocido personalmente. Abrumado por el potencial artístico existente en Zimbabwe, fundó escuelas taller. Eran poco convencionales y donde el artista africano podía desarrollar libremente su talento creativo.

No podemos decir que él fue el creador de la “Escultura Shona” pero en gran parte alentó a los artistas africanos a crear mirando hacia el interior de su cultura y a expresar su arte, basándose al principio en su propia mitología.

Otra persona destacada de este arte Shona fue Blomefield.

Tom Blomefield era un pequeño granjero de tabaco, que al ver que su granja no prosperaba, fundó en 1966 la colonia artística “Tengenenge”. Se convirtió en su director, y ha seguido siéndolo hasta 2007. Actualmente, sigue existiendo esta pequeña colonia. De ella han surgido varios artistas reconocidos a nivel mundial.

El pueblo de Tengenenge es una galería al aire libre de la escultura Shona, y allí se exponen más de 11.000 obras de más de 80 escultores.

Los materiales de las esculturas son siempre autóctonos.

La existencia de una gran cantidad y variedad de material crudo ha sido un factor de gran importancia para el desarrollo de los escultores de Zimbabwe.

El “Great Dyke” provee a los artistas de su material predilecto para trabajar en sus esculturas: la piedra Serpentina.

Este tipo de piedra tiene 2,6 mil millones años y se encuentra en grandes cantidades en Zimbabwe. La Serpentina está caracterizada por su dureza y por sus escasas grietas. El color de la Serpentina depende de la combinación de minerales y su apariencia varía según el lugar en que se encuentre.

En las canteras de Tengenenge se encuentra el Springstone, una Serpentina de color negro intenso y de extrema resistencia y dureza. El Opal es una variedad de la Serpentina de color verde claro. Viene de la zona de Chiweshe y gusta mucho por su dureza y su dibujo. Muchas veces contiene partes naranjas, rojas o azules bajo la superficie.

Otra de las piedras utilizadas frecuentemente para crear estas maravillosas esculturas es la semipreciosa Verdite. Se caracteriza igualmente por una gran dureza y por su intenso verde. Ello es resultado de su contenido en cromo, aunque puede encontrarse también en colores más oscuros como el marrón.

Y por supuesto, todo está realizado a mano

Las figuras se hacen a base de martillo y distintos tamaños de cincel, dándole la forma que ellos desean. Aunque para los detalles siempre suelen trabajar con limas de distintos grosores.

El acabado de cada escultura se hace con papel de lija y con una paciencia infinita para dar esa forma tan espectacular a todas las esculturas Shona. Al final se esmerila todo con un poco de agua y la lija más fina.

Por último para conseguir un brillo y un color intenso lo bañan con una cera incolora después de haber calentado la piedra para que la cera penetre mejor. Una vez que han terminado, el artista pule su obra hasta que consigue el acaba que buscaba.

Tiene algunos artistas de renombre como …

La escultura o el arte Shona tiene algunos renombres mundiales. Han expuesto en países de toda Europa, y en España fueron muy impactantes las demostraciones de la Expo de Sevilla del 92.

Algunos autores son: 

  • Lazarus Takawira
  • Fanizani Akuda
  • Anderson Mukomberanwa
  • Sylvester Mubayi

Y otros muchísimos más.

Ya sabes, lo ideal si quieres ver y conocer más sobre la escultura Shona es que te pases por Harare o por Tengenenge y descubras el maravilloso mundo del arte Shona.

Historia africana

El Club Bulawayo

1 Dic , 2018  

Conocía el club pero no imaginaba que sería uno de los momento más memorables de mis viajes por el continente.

Y es que la verdadera memoria de África no estaba al pie de las colinas de Ngong en Kenia, sino más al sur, en la segunda ciudad de Zimbabue: Bulawayo.

Los ndebele fundaron esta ciudad a mediados del siglo XIX. Los ingleses, considerando que los acuerdos de explotación minera que Cecil Rhodes pactó con el rey Lobengula les otorgaban derechos añadidos, expulsaron en 1893 a sus habitantes originales.

Desde entonces reprodujeron en la ciudad el imaginario colonial británico del que este club de caballeros es uno de sus gloriosos vestigios. Fue fundado en 1895. Un edificio bien proporcionado, de estilo ligeramente victoriano aunque adaptado a la situación geográfica (lo que le añadía patios, verandas, revestimientos de yeso blanco, etc.) y de amplios espacios interiores.

En origen era un club ‘only for men’ como tantos otros en la Inglaterra de la época. Centros de reunión donde los socios compartían intereses y experiencias comunes, sobre todo en esta zona del mundo, tan alejadas de la metrópoli.

Sus integrantes eran funcionarios, militares y representantes de la sociedad civil destacados en la colonia.

Disponía el club, eso si, de una sala en la que los socios podían reunirse con personas ajenas a él, y pienso que en general serian bastante relajados con las prohibiciones de acceso si tenemos en cuenta el vaivén de desplazados a la zona en cortas temporadas que llevarían noticias y novedades culturales desde Europa a tan remoto territorio.

De hecho, y a juzgar por la diversidad de salas del club, los intereses de sus miembros no se limitaban a la política. También giraban en torno a los deportes, la cocina, los safaris, etc.

Eso si, lo que es relajado en normas suele ser ufano en lo cultural. Así, aun quedan numerosos ejemplos en sus paredes indicando el estricto ‘dress code’ que debían atender miembros y visitantes, además de las numerosas muestras de respeto a su monarquía.

Entrar en el Club Bulawayo es retroceder en el tiempo. Suelos de madera crujientes, amplios salones dedicados a los torneos de polo, a los trofeos obtenidos en los safaris, a las banderas y simbología de las distintas armas y regimientos… cada uno con su mobiliario a medida: vitrinas, alacenas, sillas y sillones en terciopelo en el más puro estilo inglés.

Un mundo ido que a veces se resiste a irse del todo en algunos lugares y nos hace comprender que a pesar de los pesares, el mundo evoluciona y hemos de dejar ir cosas que nos resultan dulces.

Gentes,Historia africana

La tribu Dorze y sus Casas Elefante

15 Nov , 2018  

En Arba Minch, y a más de 2900 metros de altitud, vive la tribu de los Dorze. Es allí, donde construyen y mantienen sus casas elefante. Las casas Dorze no tienen comparación con nada que hayas visto en otros lugares del mundo.

Los orígenes de los Dorze

Antiguamente los Dorze eran guerreros, pero con el paso del tiempo se han convertido en agricultores, ganaderos y artesanos del textil. Todo ello debido a sus enormes campos de algodón que ellos mismos cultivan.
Por otra parte, se nota que es una tribu que está acostumbrada a tratar con turistas, y, cuando les haces una visita, te tratan como si su poblado fuese una especie de parque temático donde todo el mundo participa, realizando sus oficios o cualquier show que se les ocurra, y del que todos los Dorze salen beneficiados.

Pero claro está, lo más famosos de esta tribu son las impresionantes casas elefante de los Dorze. Como habrás podido adivinar, se llaman casas elefante porque tienen la forma de este africano animal. Algunas tienen más de 12 metros de altura y el interior es oscuro pero muy espacioso.
Dentro conviven normalmente la familia y el ganado. Y normalmente, te invitan a dormir en una de sus casas si tienes tiempo de pasar por allí una noche. La verdad es que, aunque nosotros no lo hemos hecho nunca, tiene que ser una experiencia única.

¿Cómo son las Casas Elefante de los Dorze?

Las cabañas están completamente cubiertas con hojas de banano entrelazadas con mucha maña. Están hechas con una sólida estructura de mástiles de madera, separados por tabiques de bambú trenzado.
Todas tiene una característica protuberancia en la parte delantera que recuerda la trompa de un paquidermo, y dos respiraderos en lo alto que parecen los ojos de un elefante. No son más que las salidas de humos, ya que el fuego siempre se realiza en el interior.

Al fondo está la gran sala principal con la lumbre en el centro y algunos asientos alrededor. Es el hogar propiamente dicho. A la derecha, una estancia separada por un faldón de bambú trenzado hace las veces de cuadra para las cabras y alguna vaca, mientras la estancia del otro lado es la habitación del matrimonio. Los niños duermen en la cocina o en el vestíbulo.

La enorme cubierta que desciende hasta el suelo está hecha de enset, grandes hojas de falso banano que protegen perfectamente del sol y de la lluvia. A pesar de su frágil apariencia, estas cabañas pueden durar dos generaciones, unos sesenta años, y debido a su ligereza y sólida estructura, pueden ser trasladadas fácilmente a nuevos emplazamientos.

Los Dorze viajan con sus Casas Elefante a cuestas

Es de ahí que muchas veces se conoce a los Dorze como aquellos que viajan con la casa a cuestas, en el sentido literal de la frase.

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Historia africana,The African World

Cueva de Nswatugi

30 Oct , 2018  

Tras volver de allí, pese a la dificultad de encontrar literatura al respecto, profundicé ligeramente en la historia, la antropología que se escondía tras las cuevas de los Matopos.

Un granero de hace un par de siglos

Inexplicablemente, una de ellas, la cueva de nswatugi, fue usada como granero en el siglo XIX por los pioneros de John Rhodes.

Entré solo en un par de ellas aunque en la zona hay numerosas cuevas. Nswatugi (que en lengua shoona significa ‘lugar del salto’) me impacto especialmente gracias a la morfología de la propia cueva y sus realistas pinturas rupestres.

Una cueva con formas impresionantes

Como el desfiladero de Petra, la cueva era alta, de tonos cálidos, bien visibles los estratos y el paso de los siglos. La altura se producía por una lenta elevación de siglos. Una especie de flor que abre sus pétalos petrificados a lo largo de la eternidad.

No parecía que fuese a caer ni un solo grano de arena. La erosión de miles de años ha dejado aquellas superficies duras, lisas y pulidas

Con vistas a África

Y como en una panorámica en cinemascope aparecen jirafas esbeltas, en movimiento. Impalas pastando, kudus en desbandada. Y entre ellos, nuestros antepasados mostrando a las generaciones venideras una lección de evolución.

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Los museos africanos

14 Oct , 2018  

Mi “trabida” me lleva constantemente por el mundo (thanks oh lord) buscando piezas atemporales de otros pueblos y tribus. Investigo constantemente en fuentes de información de todo tipo y, como es lógico, siempre visito las galerías y museos de las ciudades que visito.

He aprendido con el tiempo a degustar estos museos e incluso a amar lo que, en términos occidentales, sería un edificio ruinoso con una pobre colección sin orden ni concierto.

En África, en general, los museos se hallan en franca decadencia. Hay excepciones, claro, aunque detrás de estas suele haber alguna fundación (algún fondo) europea empeñada en preservar la antigüedad y mostrarla convenientemente.

Aunque los cánones modernos se extienden también en África, y la cultura como pilar elemental de una sociedad moderna es algo que también saben todos allí, lo cierto es que el  arte y la cultura en África tiene principios muy diferentes a los europeos, especialmente en lo que se refiere al goce intelectual de una obra.

El valor de las piezas tradicionales (máscaras por ejemplo) no suele ser estético sino funcional: un elemento ritual de conexión ancestral, por lo que habilitar un edificio para la exposición de estos tendría tanto sentido como hacerlo para exponer, por ejemplo, un teléfono o un papel de carta. Caso aparte sería el arte contemporáneo, aunque en la mayoría de los casos podría aplicarse la misma norma: una expresión artística que reproduce –replica o copia- obras que se realizaron en Europa con principios ajenos a los africanos.

Con todo, hay museos propiamente africanos, en general gracias al voluntarismo de algunos (más que profesionalidad) y ningún recurso económico.

Acostumbrado a la historia del arte occidental y a las grandes pinacotecas en las que se exponen sus obras, el crujir del suelo a medida que se camina por salas solitarias, el polvo de las vitrinas, la información escrita a mano… suele ser una experiencia frustrante. Sin embargo esa frustración, se ha ido convirtiendo para mí en una experiencia entrañable.

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LAS EXPOSICIONES ETNOGRÁFICAS DE LA ÉPOCA COLONIAL

29 Sep , 2018  

Aprovecho que el primer lunes de octubre fue designado por Las Naciones Unidas como Día Mundial del Hábitat, para traer a la memoria un espectáculo que se produjo desde el último tercio del siglo XIX hasta bien entrada la mitad del siglo XX: los zoos humanos.

¡Tan poco tiempo ha transcurrido desde que dejaron de celebrase y tan ajenos están en la memoria colectiva de occidente!. Hoy día, menos de un siglo después de que estuviesen en su apogeo nos resulta aberrante tan siquiera su recuerdo.

En 1874 el alemán Carl Hagenbeck, mercader de animales salvajes para los circos de Europa decidió incorporar nuevos “ejemplares” a su repertorio: en particular samoanos y lapones. La iniciativa fue un éxito de público, tanto que la industria del espectáculo desarrolló el modelo dando lugar a los “zoológicos humanos”.  Un fenómeno circense que recreaba el hábitat de diferentes tribus indígenas para exhibirlas en crueles giras que les llevaban a las principales ciudades de Europa.

Estas exposiciones fueron la ocasión de presentar al público europeo una muestra de los diferentes pueblos colonizados.

Eufemísticamente también se las denominaba como «exposiciones etnológicas» o «ciudades de negros», enfatizando las diferencias culturales entre las naciones europeas y las no europeas (o entre blancos y negros).

Tras estas exposiciones subyacía todo un argumentario propio de la época que iba de la curiosidad antropológica a la justificación política del colonialismo pasando por el supremacismo racial o el darwinismo social.

Estos desarraigados poblados recorrieron la geografía occidental, especialmente Francia, Bélgica y Alemania, interesados en dar muestra de los (accesibles) habitantes de sus colonias en África.

No se trataba de ninguna dramatización sino de un concepto grotesco de ciencia que, al catalogar a los indígenas africanos de inferiores intelectual y socialmente, consideraba pedagógico mostrarlos para curiosidad del público.

Aunque no solo eran indígenas africanos. Procedían de todo el mundo. También de Argentina como aconteció en 1881, cuando llegaron a París once fueguinos raptados en las costas del estrecho de Magallanes por un marino alemán. En sólo dos meses la exposición fue vista por 400.000 personas.

España no fue una excepción. El Parque del Retiro acogió en 1887 a 43 indígenas filipinos, incluyendo “algunos igorrotes, un negrito, varios tagalos, los chamorros, los carolinos, los moros de Joló y un grupo de bisayas” que se anunciaban a bombo y platillo y que causaban la admiración y curiosidad de todos los que se acercaban al parque de la capital.

La idea era que aparecieran en escenarios que se asemejaran lo máximo posible a su lugar de origen y realizasen actividades tribales. Claro está, que las costumbres y rituales de estos indígenas eran en muchas ocasiones tergiversados para favorecer el entretenimiento por encima de la ciencia.  

Teóricamente, estos indígenas accedían voluntariamente a participar en los espectáculos a cambio de una contraprestación económica. Un voluntarismo que sin embargo estaba más cerca del engaño.

Entre 1877 y 1912 se realizaron unas treinta exposiciones de este tipo en el Jardín d’Aclimatación de París. La afluencia de público fue masiva y regular. En el primer año recibió un millón de visitas. El promedio de concurrencia, entre 200.000 a 300.000 personas. 

En la célebre Exposición Universal de París, donde se inauguró la torre Eiffel (1889), el principal y más visitado espectáculo fue «Un pueblo Negro» una atracción donde fueron mostradas 400 personas indígenas.

En 1914 existía en Oslo un pequeño pueblo donde la gente podía admirar extraños hombrecitos de color como parte de su diversión diaria: Villa Congo. Ahí vivían 80 africanos que intentaban seguir con sus vidas diarias, algo que causaba admiración y deleite entre los asistentes, a quienes les parecía gratamente exótico. Más de 1 millón de noruegos asistió para ver el espectáculo tras ser inaugurado por el  propio rey.

Tampoco EEUU fue ajena a esto. lo habitual fueron exhibiciones de nativos americanos (en 1896 el  Zoo de Cincinatti abrió un poblado con un centenar de sioux y en la Feria Internacional de San Luis en 1904 se exhibieron nativos de los nuevos territorios arrebatados a los españoles (Guam, Filipinas, Puerto Rico). Buffalo Bill realizó una gira europea con indios del Viejo Oeste que asombró Barcelona.

El fin de la II guerra mundial, la difusión de la diversidad a través del cine y la declaración de los derechos humanos en 1948 marcaron el fin de estos zoológicos humanos, a pesar de lo cual diez años después de la declaración aun fueron exhibidas en la Exposición General de Bruselas familias enteras africanas en pequeñas jaulas de bambú con 41 millones de visitantes que observaron, alimentaron y acariciaron a los… indígenas.

Historias como esta, sorprendentemente cercanas en el tiempo, habrían de hacernos reflexionar sobre lo que es curiosidad o morbo, bárbaro o civilizado, y sobre todo mantenernos alerta ante una nueva (y desmemoriada) cultura racista que tanto degrada la condición humana.

Hay antecedentes históricos de estos zoos humanos: Colon llevó indígenas del Nuevo Mundo a la corte castellana en 1493; Moctezuma  también exhibía a personas poco comunes como enanos, albinos y jorobados; en el siglo XVI el cardenal Hipólito de Médicis coleccionaba personas de diferentes etnias…

Lo increíble es que Occidente ya pregonaba el ideal de igualdad universal mientras abrazaba la causa etnocentrista para legitimar el colonialismo y someter a los (atrasados) pueblos de África.