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BLACK EARTH RISING

20 May , 2019  

Atento como siempre estoy a profundizar en el africanismo como forma de entender nuestro tiempo y la sociedad actuales, me detuve en la cartelera de Netflix en una serie cuyo título ‘black’ y un rostro africano prometía brindarme algo de interés. Y digo si lo proporciono!

 

La serie (una única temporada de ocho episodios) repasa el  genocidio ruandés a través de un drama familiar extraordinariamente interpretado por una actriz de rostro africanamente marcado y modos fuertemente dramáticos: Michaela Coel. La presencia de mi querido John Goodman completa el pequeño reparto.

 

La protagonista, adoptada cuando era una niña pequeña por una fiscal del TPI durante el genocidio de Ruanda, bucea en su pasado al tiempo trata de investigar al líder de una milicia africana, convirtiéndose en el centro de una trama política y criminal derivada precisamente del genocidio ruandés.

 

A partir de la serie aproveché para repasar los numerosos testimonios disponibles en youtube que profundizan en esa orgia de locura violenta de apenas cuatro meses en que se convirtió Ruanda en 1994.

 

Aprovechando el vigésimo quinto aniversario del genocidio, recomiendo esta serie (y la posterior navegación por youtube).

 

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TRIBUS DE TERRA INCÓGNITA. LOS KARO

18 Mar , 2019  

La menguante tribu de los Karo (según fuentes del gobierno etíope no la integran más de 2000 individuos) se encuentra en un territorio al sureste del río Omo.

 

En tiempos fueron pastores nómadas, actividad con la que se enemistaron con sus vecinos los mursi (con quienes, en la actualidad, siguen enfrentándose cada dos por tres) aunque fue finalmente la gran cantidad de mosca tse-tse en la región la que acabó con sus rebaños. Para subsistir se vieron obligados a dedicarse a la agricultura del sorgo y el maíz en combinación con  la recolección de la miel, la pesca y la cría de cabras.

En la actualidad han estrechado lazos con los Hammer y los Dassanech con los que tienen cada vez más parecido ya que han adoptado de unos y otros sus propios rasgos. No es difícil confundir a los karo con cualquier otra tribu del valle. Las mujeres se untan el pelo de la manteca con arcilla de las hammer y visten las faldas de piel de estas. Los hombres, mucho más exagerados que las mujeres en la abundancia de marcas corporales, se adornan con collares y brazaletes metálicos y llevan imperdibles en el labio inferior como los Dassanech.

 

A ambos les ceden sus tierras para el pastoreo a cambio de cabezas de ganado. También han adoptado costumbres y rituales como el bulljumping (el salto de la vaca, ceremonia de iniciación en la que además los hombres toman mujeres para su matrimonio -la distinción de este depende del número de esposas y estas dependen del poderío económico y social del marido-).

 

Dan una gran importancia a la ornamentación corporal por lo que son maestros de la escarificación y la pintura corporal. Para lo primero se cortan la piel y exponen las cicatrices según lo que hayan de representar: la muerte de un rival por ejemplo o de un animal. También los penachos de plumas que adornan la cabeza tienen parecidos significados. Para lo segundo usan un pigmento (usado por la práctica totalidad de las tribus del Valle) elaborado a partir de tiza, minerales y carbón.

 

Se trata de una escarificación y una pintura corporal muy elaborada con la que marcan sus rasgos sociales y la propia identidad tribal.

 

Mantienen aún erráticos atavismos en cuanto al abandono de los recién nacidos fuera del matrimonio o con malformaciones (atavismos que las autoridades etíopes tratan de combatir con mayor o menor éxito).

 

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La impronta portuguesa en Marruecos

3 Mar , 2019  

Puede ser que la larga presencia francesa en las tierras marroquíes haya ocultado un poco la importancia que tuvo en este país la cultura portuguesa. Es por eso que hoy queremos hablaros un poco de la impronta que dejó Portugal en Marruecos y sus ciudades.

Portugal consiguió ocupar hasta nueve poblaciones principales de Marruecos. Fue a partir del siglo XV cuando el interés luso se trasladó hacia la costa atlántica y fue entonces cuando Aguz, Al-qsaras-Sequhir, Arcila, Azemmour, Ceuta, Mogador, Mazagán, Safi y Tánger, fueron ocupadas. Por aquel entonces lo rebautizaron como el «Algarve de Ultramar».

El rey Joao Alfonso fue el impulsor de esta etapa de expediciones, tras firmar la paz con Castilla, y viéndolo como toda una fuente de beneficios, tanto a nivel económico como político, pero también pensando en el prestigio que les daría ante Europa. Al frente de las conquistas estaba Enrique de Portugal, de la dinastía Avis, quien tuvo el monopolio en las exploraciones africanas dado su parentesco real.

La primera expedición partió de Lagos hacia Ceuta, conocida como la llave del Mediterráneo y que por entonces pertenecía al reino de Fez. Fue tomada por los portugueses en 1415, motivo por el que se le concedió el título de I Duque de Viseu al infante Enrique.

Comenzaba una expansión que duraría hasta el siglo XVII, la Era de los Descubrimientos, en la que Portugal jugaba con ventaja dada su estrecha relación con el mar y su larga tradición pesquera. Pero esto ya os lo contaremos en otro artículo.

Tánger fue una dura batalla que resultó en un fracaso en 1437. Consiguieron la ciudad, muchos años después, en 1471, esta vez de forma pacífica al llegar a un acuerdo con el sultán de Arcila.

Asilah, es en la actualidad uno de los lugares más visitados del país, y fue tomada unos meses antes que Tánger. Además, entre los prisioneros que se hicieron en la ciudad y se llevaron a Portugal, se encontraba el futuro rey de Fez. Que más tarde intentaría recuperar Arcila sin éxito.

A Tánger, Asilah y Ceuta se uniría Mazagán, la actual El-Jadida, en 1485. Su fortaleza está considerada una de las siete maravillas construidas por los portugueses en el mundo. Hasta un arquitecto italiano se unió al proyecto, siendo un buen testimonio del cruce de culturas europea y marroquí que puede apreciarse actualmente al pasear por sus calles. Fue en este puerto donde los portugueses permanecieron más tiempo, abandonándolo por no ser rentable en 1769.

La verdad es que recorrer el interior de El-Jadida, ciudad no muy conocida, es casi como transportarte a Portugal. Sus calles y su fortificación son de las más similares a los del país ibérico.

Sin embargo, Essaouira es de las ciudades más conocidas del país. Ya sea por su turismo de playa, por su aceite de argán o por sus cabras subidas a los árboles del mismo nombre. Y fue a esta ciudad, antes conocida como el Puerto de Marrakech donde llegaron los portugueses en 1506. En cuanto a Mogador, fueron fundamentales las islas de Madeira desde donde se enviaban tanto hombres como caballos para las conquistas.

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Los inicios de Portugal en África

21 Ene , 2019  

Es muy conocido en España el nombre de Cristóbal Colón y su descubrimiento de América. Pero junto al Almirante Colon, hay otro hito histórico, la llegada a Calicut de la flota de Vasco de Gama en 1498. Estos dos momentos, suponen el inicio de la globalización en sus primeras formas. Pero antes, la historia de hoy es el desembarco de Portugal en África.

Ceuta, el principio

Pero fue mucho antes, en 1415 cuando Portugal empezó la construcción de su Imperio con la conquista de Ceuta y que a la larga dejarían una gran impronta en tierras africanas. La expansión ultramarina era una necesidad de varios estados europeos, la búsqueda de recursos y la salida a una crisis del feudalismo. Portugal tenía una ventaja: salida inmediata al mar.

Poco a poco, los portugueses se iban extendiendo hacia el sur en búsqueda de un camino hacia la ruta de las especias, ya que el Mediterráneo cada vez estaba más complicado. Pero, además, los rumores de oro africano en el sur los impulsaban aún más.

Al comienzo los portugueses atacaban las costas y conseguían botines, normalmente esclavos bereberes, pero pronto los africanos se defendieron. Antes de finalizar la década de 1440, Portugal optó por la trata, el tráfico esclavista con los potentados locales.

En África occidental y ecuatorial

Entre 1444 y 1446 los buques portugueses llegaron a las costas de la Senegambia. Y poco más tarde alcanzarían lo que se conoce como la Costa de Oro (actual Ghana). En todo lugar costero donde los portugueses se asentaron establecieron factorías, puestos de comercio y avanzadas militares, insertándose en circuitos comerciales preexistentes, pero casi nunca yendo hacia el interior.

En 1483 Diogo Cão llegó al estuario del río Congo y comenzó el contacto con un importante estado africano, el reino de Kongo, que sirvió a Portugal para instalarse en la isla de São Tomé, en la cual empezó la producción azucarera. Las relaciones con el Congo fueron igualitarios y cordiales al principio, pero el solo hecho de la aparición portuguesa, acabo por dinamitar este reino.

Al sur y oriente

El problema era atravesar el paso interoceánico, conocido como Cabo de las Tempestades, que conecta Atlántico e Índico. Pero en 1488 Bartolomé Días lo logró, nombrándolo Cabo de la Buena Esperanza. Ello facilitó a Vasco da Gama alcanzar en mayo de 1498 la costa india tras 13 meses de navegación

Tras esto, África se convirtió solamente en ruta de paso hacia Asia, puesto que el oro encontrado no era suficiente para Portugal. Pero tiempo después

Tiempo después, debido a la expansión colonial, el Tratado de Tordesillas repartiría África, y esa ya es otra historia.

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El Club Bulawayo

1 Dic , 2018  

Conocía el club pero no imaginaba que sería uno de los momento más memorables de mis viajes por el continente.

Y es que la verdadera memoria de África no estaba al pie de las colinas de Ngong en Kenia, sino más al sur, en la segunda ciudad de Zimbabue: Bulawayo.

Los ndebele fundaron esta ciudad a mediados del siglo XIX. Los ingleses, considerando que los acuerdos de explotación minera que Cecil Rhodes pactó con el rey Lobengula les otorgaban derechos añadidos, expulsaron en 1893 a sus habitantes originales.

Desde entonces reprodujeron en la ciudad el imaginario colonial británico del que este club de caballeros es uno de sus gloriosos vestigios. Fue fundado en 1895. Un edificio bien proporcionado, de estilo ligeramente victoriano aunque adaptado a la situación geográfica (lo que le añadía patios, verandas, revestimientos de yeso blanco, etc.) y de amplios espacios interiores.

En origen era un club ‘only for men’ como tantos otros en la Inglaterra de la época. Centros de reunión donde los socios compartían intereses y experiencias comunes, sobre todo en esta zona del mundo, tan alejadas de la metrópoli.

Sus integrantes eran funcionarios, militares y representantes de la sociedad civil destacados en la colonia.

Disponía el club, eso si, de una sala en la que los socios podían reunirse con personas ajenas a él, y pienso que en general serian bastante relajados con las prohibiciones de acceso si tenemos en cuenta el vaivén de desplazados a la zona en cortas temporadas que llevarían noticias y novedades culturales desde Europa a tan remoto territorio.

De hecho, y a juzgar por la diversidad de salas del club, los intereses de sus miembros no se limitaban a la política. También giraban en torno a los deportes, la cocina, los safaris, etc.

Eso si, lo que es relajado en normas suele ser ufano en lo cultural. Así, aun quedan numerosos ejemplos en sus paredes indicando el estricto ‘dress code’ que debían atender miembros y visitantes, además de las numerosas muestras de respeto a su monarquía.

Entrar en el Club Bulawayo es retroceder en el tiempo. Suelos de madera crujientes, amplios salones dedicados a los torneos de polo, a los trofeos obtenidos en los safaris, a las banderas y simbología de las distintas armas y regimientos… cada uno con su mobiliario a medida: vitrinas, alacenas, sillas y sillones en terciopelo en el más puro estilo inglés.

Un mundo ido que a veces se resiste a irse del todo en algunos lugares y nos hace comprender que a pesar de los pesares, el mundo evoluciona y hemos de dejar ir cosas que nos resultan dulces.

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La tribu Dorze y sus Casas Elefante

15 Nov , 2018  

En Arba Minch, y a más de 2900 metros de altitud, vive la tribu de los Dorze. Es allí, donde construyen y mantienen sus casas elefante. Las casas Dorze no tienen comparación con nada que hayas visto en otros lugares del mundo.

Los orígenes de los Dorze

Antiguamente los Dorze eran guerreros, pero con el paso del tiempo se han convertido en agricultores, ganaderos y artesanos del textil. Todo ello debido a sus enormes campos de algodón que ellos mismos cultivan.
Por otra parte, se nota que es una tribu que está acostumbrada a tratar con turistas, y, cuando les haces una visita, te tratan como si su poblado fuese una especie de parque temático donde todo el mundo participa, realizando sus oficios o cualquier show que se les ocurra, y del que todos los Dorze salen beneficiados.

Pero claro está, lo más famosos de esta tribu son las impresionantes casas elefante de los Dorze. Como habrás podido adivinar, se llaman casas elefante porque tienen la forma de este africano animal. Algunas tienen más de 12 metros de altura y el interior es oscuro pero muy espacioso.
Dentro conviven normalmente la familia y el ganado. Y normalmente, te invitan a dormir en una de sus casas si tienes tiempo de pasar por allí una noche. La verdad es que, aunque nosotros no lo hemos hecho nunca, tiene que ser una experiencia única.

¿Cómo son las Casas Elefante de los Dorze?

Las cabañas están completamente cubiertas con hojas de banano entrelazadas con mucha maña. Están hechas con una sólida estructura de mástiles de madera, separados por tabiques de bambú trenzado.
Todas tiene una característica protuberancia en la parte delantera que recuerda la trompa de un paquidermo, y dos respiraderos en lo alto que parecen los ojos de un elefante. No son más que las salidas de humos, ya que el fuego siempre se realiza en el interior.

Al fondo está la gran sala principal con la lumbre en el centro y algunos asientos alrededor. Es el hogar propiamente dicho. A la derecha, una estancia separada por un faldón de bambú trenzado hace las veces de cuadra para las cabras y alguna vaca, mientras la estancia del otro lado es la habitación del matrimonio. Los niños duermen en la cocina o en el vestíbulo.

La enorme cubierta que desciende hasta el suelo está hecha de enset, grandes hojas de falso banano que protegen perfectamente del sol y de la lluvia. A pesar de su frágil apariencia, estas cabañas pueden durar dos generaciones, unos sesenta años, y debido a su ligereza y sólida estructura, pueden ser trasladadas fácilmente a nuevos emplazamientos.

Los Dorze viajan con sus Casas Elefante a cuestas

Es de ahí que muchas veces se conoce a los Dorze como aquellos que viajan con la casa a cuestas, en el sentido literal de la frase.

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Cueva de Nswatugi

30 Oct , 2018  

Tras volver de allí, pese a la dificultad de encontrar literatura al respecto, profundicé ligeramente en la historia, la antropología que se escondía tras las cuevas de los Matopos.

Un granero de hace un par de siglos

Inexplicablemente, una de ellas, la cueva de nswatugi, fue usada como granero en el siglo XIX por los pioneros de John Rhodes.

Entré solo en un par de ellas aunque en la zona hay numerosas cuevas. Nswatugi (que en lengua shoona significa ‘lugar del salto’) me impacto especialmente gracias a la morfología de la propia cueva y sus realistas pinturas rupestres.

Una cueva con formas impresionantes

Como el desfiladero de Petra, la cueva era alta, de tonos cálidos, bien visibles los estratos y el paso de los siglos. La altura se producía por una lenta elevación de siglos. Una especie de flor que abre sus pétalos petrificados a lo largo de la eternidad.

No parecía que fuese a caer ni un solo grano de arena. La erosión de miles de años ha dejado aquellas superficies duras, lisas y pulidas

Con vistas a África

Y como en una panorámica en cinemascope aparecen jirafas esbeltas, en movimiento. Impalas pastando, kudus en desbandada. Y entre ellos, nuestros antepasados mostrando a las generaciones venideras una lección de evolución.

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Los museos africanos

14 Oct , 2018  

Mi “trabida” me lleva constantemente por el mundo (thanks oh lord) buscando piezas atemporales de otros pueblos y tribus. Investigo constantemente en fuentes de información de todo tipo y, como es lógico, siempre visito las galerías y museos de las ciudades que visito.

He aprendido con el tiempo a degustar estos museos e incluso a amar lo que, en términos occidentales, sería un edificio ruinoso con una pobre colección sin orden ni concierto.

En África, en general, los museos se hallan en franca decadencia. Hay excepciones, claro, aunque detrás de estas suele haber alguna fundación (algún fondo) europea empeñada en preservar la antigüedad y mostrarla convenientemente.

Aunque los cánones modernos se extienden también en África, y la cultura como pilar elemental de una sociedad moderna es algo que también saben todos allí, lo cierto es que el  arte y la cultura en África tiene principios muy diferentes a los europeos, especialmente en lo que se refiere al goce intelectual de una obra.

El valor de las piezas tradicionales (máscaras por ejemplo) no suele ser estético sino funcional: un elemento ritual de conexión ancestral, por lo que habilitar un edificio para la exposición de estos tendría tanto sentido como hacerlo para exponer, por ejemplo, un teléfono o un papel de carta. Caso aparte sería el arte contemporáneo, aunque en la mayoría de los casos podría aplicarse la misma norma: una expresión artística que reproduce –replica o copia- obras que se realizaron en Europa con principios ajenos a los africanos.

Con todo, hay museos propiamente africanos, en general gracias al voluntarismo de algunos (más que profesionalidad) y ningún recurso económico.

Acostumbrado a la historia del arte occidental y a las grandes pinacotecas en las que se exponen sus obras, el crujir del suelo a medida que se camina por salas solitarias, el polvo de las vitrinas, la información escrita a mano… suele ser una experiencia frustrante. Sin embargo esa frustración, se ha ido convirtiendo para mí en una experiencia entrañable.

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LAS EXPOSICIONES ETNOGRÁFICAS DE LA ÉPOCA COLONIAL

29 Sep , 2018  

Aprovecho que el primer lunes de octubre fue designado por Las Naciones Unidas como Día Mundial del Hábitat, para traer a la memoria un espectáculo que se produjo desde el último tercio del siglo XIX hasta bien entrada la mitad del siglo XX: los zoos humanos.

¡Tan poco tiempo ha transcurrido desde que dejaron de celebrase y tan ajenos están en la memoria colectiva de occidente!. Hoy día, menos de un siglo después de que estuviesen en su apogeo nos resulta aberrante tan siquiera su recuerdo.

En 1874 el alemán Carl Hagenbeck, mercader de animales salvajes para los circos de Europa decidió incorporar nuevos «ejemplares» a su repertorio: en particular samoanos y lapones. La iniciativa fue un éxito de público, tanto que la industria del espectáculo desarrolló el modelo dando lugar a los “zoológicos humanos”.  Un fenómeno circense que recreaba el hábitat de diferentes tribus indígenas para exhibirlas en crueles giras que les llevaban a las principales ciudades de Europa.

Estas exposiciones fueron la ocasión de presentar al público europeo una muestra de los diferentes pueblos colonizados.

Eufemísticamente también se las denominaba como «exposiciones etnológicas» o «ciudades de negros», enfatizando las diferencias culturales entre las naciones europeas y las no europeas (o entre blancos y negros).

Tras estas exposiciones subyacía todo un argumentario propio de la época que iba de la curiosidad antropológica a la justificación política del colonialismo pasando por el supremacismo racial o el darwinismo social.

Estos desarraigados poblados recorrieron la geografía occidental, especialmente Francia, Bélgica y Alemania, interesados en dar muestra de los (accesibles) habitantes de sus colonias en África.

No se trataba de ninguna dramatización sino de un concepto grotesco de ciencia que, al catalogar a los indígenas africanos de inferiores intelectual y socialmente, consideraba pedagógico mostrarlos para curiosidad del público.

Aunque no solo eran indígenas africanos. Procedían de todo el mundo. También de Argentina como aconteció en 1881, cuando llegaron a París once fueguinos raptados en las costas del estrecho de Magallanes por un marino alemán. En sólo dos meses la exposición fue vista por 400.000 personas.

España no fue una excepción. El Parque del Retiro acogió en 1887 a 43 indígenas filipinos, incluyendo “algunos igorrotes, un negrito, varios tagalos, los chamorros, los carolinos, los moros de Joló y un grupo de bisayas» que se anunciaban a bombo y platillo y que causaban la admiración y curiosidad de todos los que se acercaban al parque de la capital.

La idea era que aparecieran en escenarios que se asemejaran lo máximo posible a su lugar de origen y realizasen actividades tribales. Claro está, que las costumbres y rituales de estos indígenas eran en muchas ocasiones tergiversados para favorecer el entretenimiento por encima de la ciencia.  

Teóricamente, estos indígenas accedían voluntariamente a participar en los espectáculos a cambio de una contraprestación económica. Un voluntarismo que sin embargo estaba más cerca del engaño.

Entre 1877 y 1912 se realizaron unas treinta exposiciones de este tipo en el Jardín d’Aclimatación de París. La afluencia de público fue masiva y regular. En el primer año recibió un millón de visitas. El promedio de concurrencia, entre 200.000 a 300.000 personas. 

En la célebre Exposición Universal de París, donde se inauguró la torre Eiffel (1889), el principal y más visitado espectáculo fue «Un pueblo Negro» una atracción donde fueron mostradas 400 personas indígenas.

En 1914 existía en Oslo un pequeño pueblo donde la gente podía admirar extraños hombrecitos de color como parte de su diversión diaria: Villa Congo. Ahí vivían 80 africanos que intentaban seguir con sus vidas diarias, algo que causaba admiración y deleite entre los asistentes, a quienes les parecía gratamente exótico. Más de 1 millón de noruegos asistió para ver el espectáculo tras ser inaugurado por el  propio rey.

Tampoco EEUU fue ajena a esto. lo habitual fueron exhibiciones de nativos americanos (en 1896 el  Zoo de Cincinatti abrió un poblado con un centenar de sioux y en la Feria Internacional de San Luis en 1904 se exhibieron nativos de los nuevos territorios arrebatados a los españoles (Guam, Filipinas, Puerto Rico). Buffalo Bill realizó una gira europea con indios del Viejo Oeste que asombró Barcelona.

El fin de la II guerra mundial, la difusión de la diversidad a través del cine y la declaración de los derechos humanos en 1948 marcaron el fin de estos zoológicos humanos, a pesar de lo cual diez años después de la declaración aun fueron exhibidas en la Exposición General de Bruselas familias enteras africanas en pequeñas jaulas de bambú con 41 millones de visitantes que observaron, alimentaron y acariciaron a los… indígenas.

Historias como esta, sorprendentemente cercanas en el tiempo, habrían de hacernos reflexionar sobre lo que es curiosidad o morbo, bárbaro o civilizado, y sobre todo mantenernos alerta ante una nueva (y desmemoriada) cultura racista que tanto degrada la condición humana.

Hay antecedentes históricos de estos zoos humanos: Colon llevó indígenas del Nuevo Mundo a la corte castellana en 1493; Moctezuma  también exhibía a personas poco comunes como enanos, albinos y jorobados; en el siglo XVI el cardenal Hipólito de Médicis coleccionaba personas de diferentes etnias…

Lo increíble es que Occidente ya pregonaba el ideal de igualdad universal mientras abrazaba la causa etnocentrista para legitimar el colonialismo y someter a los (atrasados) pueblos de África.

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LOS FANG

12 Ene , 2018  

El conjunto de pueblos fang (síntesis de otros pueblos bantúes como betis, ngumbas, okaks, etc.) se instalaron definitivamente, entre el  S XVIII y XIX en la zona sur del actual Camerún, Guinea Ecuatorial y Norte de Gabón. Hasta entonces itineraron cada cinco años desde el centro del continente debido al agotamiento de la agricultura y la emigración del elefante, actividades económicas principales de estos.

 

Toda esta zona tiene una gran tradición escultórica, en parte gracias al culto byeri en el que se honran las reliquias de los muertos de la familia facilitando así la vida domestica y cotidiana y como símbolo del prestigio de la familia según el tamaño y complejidad de los relicarios en que los conservan.

 

Los cráneos y otros elementos del cadáver del difunto se muestran periódicamente.

 

La tradición estética de los fang tiende a la abstracción y al cubismo (no es extraño pues que las mascaras que inspiraron a Picasso, Braque o Derain fuesen fang). Se trata de estatuillas alargadas y angulosas, con narices alargadas, frentes anchas, bocas rectangulares, de pátina blanquecina y líneas marcadas. Ya que en el imaginario fang las plumas dan vida a los objetos, sus estatuillas suelen tenerlas,  así como incrustaciones metálicas también.

 

Muchas de estas coronan los cofres y cajas donde se conservan las reliquias de los antepasados.

 

Las tribus de estas zonas han creado las más conocidas y bellas obras de arte africano.

 

fang (1)Algunas de las piezas fang disponibles en www.therafricanbtouch.com

fang (3)

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