Historia africana

EL NEGRO DE BANYOLES

23 Oct , 2020  

Esta es una historia cercana y reciente. Y muy curiosa.

 

En 1825, los hermanos Verreaux, franceses, reunieron una colección de animales salvajes de África del Sur, aunque en uno de los últimos viajes consiguieron el cadáver de un africano, un varón de la etnia san (tradicionalmente llamado «bosquimano») que trasladaron al museo publico que tenían en París, donde lo exhibieron en una vitrina con escudo y lanza en mano.

 

A la muerte de los hermanos, el  museo quedó en el olvido y parte de la colección de vendió.

 

El cadáver fue adquirido por un veterinario catalán, quien montó en 1916 su propio museo en Banyoles (Girona) donde quedó exhibido hasta 1991.

 

Sobrevino el escándalo cuando, en víspera de los Juegos Olímpicos de Barcelona, en 1992, Alphonse Arcelín, un médico de origen haitiano lo reconoció como un ser humano. Horrorizado por el hecho de que a esas alturas de siglo un ser humano se exhibiese al público en una vitrina, se puso en contacto con varios gobiernos africanos que se opusieron a participar en los juegos si esta no era retirada.

 

El asunto fue discutido en varias sesiones tanto en las Naciones Unidas como en la Organización para la Unidad Africana.2​ Después, en marzo del mismo año el cadáver fue retirado del Museo Darder.7

 

Para evitar que nada aguase la euforia de la España de 1992, la pieza se reclasificó como “resto humano” y se retiro del museo.

 

La retirada molestó a los habitantes de Bañolas, ya que era considerado como «un miembro de la familia». Los vecinos de Bañolas mediante la asociación Amics dels Museus presentaron 7300 firmas al ayuntamiento en contra de la posibilidad de repatriación del cadáver, argumentando que aunque no debiera ser exhibido, debería permanecer «a disposición de los investigadores».

 

Siguió expuesto hasta el año 2000, y tras meses de polémicas y después de quitarle el taparrabos, la lanza, la piel y careta que vistió en Bañolas, el cuerpo fue enviado al Museo Nacional de Antropología de Madrid, donde se le extrajeron todos los elementos que se le habían añadido, como el relleno (que había reemplazado los órganos internos), los ojos, el cabello y los genitales. También se decidió extraerle toda la piel. El cráneo y el resto de huesos fueron enviados en un ataúd a Botsuana en 2007.​ El 4 de octubre de 2007 fue enterrado en el parque nacional de Tsolofelo con honores reservados hasta ahora para héroes nacionales

 

 

 

 

 

 

 

 

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EL ARTE SHONA. MÁS QUE ESCULTURA

16 Oct , 2020  

Zimbabwe posee dos grandes culturas diferentes que tienen distintas maneras de hacer arte, los Ndeble y los Shona. Pero el grupo étnico más grande e influyente del país, son estos últimos y de su arte es de lo que venimos a hablarte hoy.

 

El Arte Shona tiene su origen en las manifestaciones culturales de este pueblo de Zimbabue en los años 60.

 

En 1957 el historiador de arte Frank McEwen asumió la dirección de la Galería Nacional en Salesbury, Rhodesia del Sur o lo que hoy conocemos como Harare, Zimbabwe. Antes, había dirigido provisionalmente el Museo Rodin en París.

 

McEwen, se especializó en arte africano y su influencia sobre Picasso, Matisse o Henry Moore debido a que los había conocido personalmente. Abrumado por el potencial artístico existente en Zimbabwe, fundó escuelas taller. Eran poco convencionales y donde el artista africano podía desarrollar libremente su talento creativo.

 

No podemos decir que él fue el creador de la “Escultura Shona” pero en gran parte alentó a los artistas africanos a crear mirando hacia el interior de su cultura y a expresar su arte, basándose al principio en su propia mitología.

 

Tom Blomefield era un pequeño granjero de tabaco, que al ver que su granja no prosperaba, fundó en 1966 la colonia artística “Tengenenge”. Se convirtió en su director, y ha seguido siéndolo hasta 2007. Actualmente, sigue existiendo esta pequeña colonia. De ella han surgido varios artistas reconocidos a nivel mundial.

 

El pueblo de Tengenenge es una galería al aire libre de la escultura Shona, y allí se exponen más de 11.000 obras de más de 80 escultores.

 

La existencia de una gran cantidad y variedad de material crudo ha sido un factor de gran importancia para el desarrollo de los escultores de Zimbabwe.

El “Great Dyke” provee a los artistas de su material predilecto para trabajar en sus esculturas: la piedra Serpentina.

 

Este tipo de piedra tiene 2,6 mil millones años y se encuentra en grandes cantidades en Zimbabwe. La Serpentina está caracterizada por su dureza y por sus escasas grietas. El color de la Serpentina depende de la combinación de minerales y su apariencia varía según el lugar en que se encuentre.

 

En las canteras de Tengenenge se encuentra el Springstone, una Serpentina de color negro intenso y de extrema resistencia y dureza. El Opal es una variedad de la Serpentina de color verde claro. Viene de la zona de Chiweshe y gusta mucho por su dureza y su dibujo. Muchas veces contiene partes naranjas, rojas o azules bajo la superficie.

 

Otra de las piedras utilizadas frecuentemente para crear estas maravillosas esculturas es la semipreciosa Verdite. Se caracteriza igualmente por una gran dureza y por su intenso verde. Ello es resultado de su contenido en cromo, aunque puede encontrarse también en colores más oscuros como el marrón.

 

Las figuras se hacen a base de martillo y distintos tamaños de cincel, dándole la forma que ellos desean. Aunque para los detalles siempre suelen trabajar con limas de distintos grosores.

 

El acabado de cada escultura se hace con papel de lija y con una paciencia infinita para dar esa forma tan espectacular a todas las esculturas Shona. Al final se esmerila todo con un poco de agua y la lija más fina.

 

Por último para conseguir un brillo y un color intenso lo bañan con una cera incolora después de haber calentado la piedra para que la cera penetre mejor. Una vez que han terminado, el artista pule su obra hasta que consigue el acaba que buscaba.

 

La escultura o el arte Shona tiene algunos renombres mundiales. Han expuesto en países de toda Europa, y en España fueron muy impactantes las demostraciones de la Expo de Sevilla del 92.

 

 

 

 

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VIEJAS VISIONES DE ORIENTE

2 Sep , 2020  

En estos tiempos en los que regresan fantasmas que creíamos disipados (como, entre otros, el racismo) es conveniente detenerse a observar y preguntarse ¿por qué?

 

Es una respuesta ambiciosa por si misma con cientos de enfoques y matices.

 

Mi aportación en esta entrada es por supuesto muy raquítica, pero cumpliría su cometido tan solo por señalar posibles causas, repasar puntos de vista y alimentar un pensamiento tan necesario como cada vez más inusual. Habrá tiempo para nuevas entradas que insistan en este asunto.

 

Orientalismo Geográfico y orientalismo imaginario

 

Desde luego lo que se considera hoy orientalismo es, geográficamente, mucho más reducido que lo que se consideraba hace varios siglos. Hoy en dia está circunscrito poco menos que al hinduismo.

 

Pero antiguamente era una cosa mucho más vasta. Oriente era la frontera desconocida que circundaba a Europa. El norte de África por supuesto era oriente, pero también España, el sur de Italia, el mundo otomano y hasta el eslavo. Por supuesto todo lo que se extendía más allá.

 

Europa desde el inicio de su historia siempre tuvo una visión amenazante de oriente sobre todo porque la perspectiva desde la que se examinaba tenía su origen en un cristianismo que era por sí mismo, en la concepción eurocéntrica, el símbolo de su identidad y poderío.

 

Tenían los intelectuales de la época el convencimiento de que estaban en el posesión de la verdad absoluta, emanada del cristianismo, y qué lo que no era cristiano era falso, herético. De modo que a los musulmanes eran eso: herejes que contradecían y enfrentaban las verdades cristianas y con ello el sentido mismo de su existencia.

 

Ese era el punto de vista de los europeos medievales, y desde entonces el estudio de oriente ha creado al oriental como un objeto de análisis aislado, pasivo y sin historia. Como si fuese algo permanente, infinito y eterno, desprovisto de evolución histórica social o personal.

 

Las fronteras de ese oriente geográfico han ido desplazándose a medida que se iba conociendo la lengua, el patrimonio cultural, la tradición escrita, etc.

 

Napoleón intentó conquistar Egipto animado por la posición estratégica que tenía entre Occidente y Oriente, y aunque esa conquista fue un fracaso, lo cierto es que gracias a la  exhaustiva preparación de la invasión, se produjo un punto de inflexión a partir de ese momento en lo que al orientalismo se refiere.

 

Napoleón llegó a Egipto con un ejército tan nutrido de militares como de eruditos que trataban de descifrar la totalidad de su compleja cultura. Incluso en la propia metrópolis, en París, fundó instituciones de todo tipo desde el punto de vista intelectual que sirvieron para reconsiderar el orientalismo moderno.

 

Sin embargo, a pesar de que el conocimiento ha logrado trascender el temor al otro, y que por supuesto las suspicacias son reciprocas, los tópicos y estereotipos hacia el oriente más cercano (árabe e islámico fundamentalmente) se mantiene hostil y amenazante en imaginario de las sociedades occidentales.

 

 

 

 

 

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ZOOS HUMANOS EN LA EPOCA COLONIAL

14 Jul , 2020  

Esta entrada, publicada hace ahora alrededor un año, trae a la memoria un espectáculo que se produjo desde el último tercio del siglo XIX hasta bien entrada la mitad del siglo XX: los zoos humanos.

 

¡Tan poco tiempo ha transcurrido desde que dejaron de celebrase y tan ajenos están en la memoria colectiva de occidente!. Hoy día, menos de un siglo después de que estuviesen en su apogeo nos resulta aberrante tan siquiera su recuerdo.

 

En 1874 el alemán Carl Hagenbeck, mercader de animales salvajes para los circos de Europa decidió incorporar nuevos «ejemplares» a su repertorio: en particular samoanos y lapones. La iniciativa fue un éxito de público, tanto que la industria del espectáculo desarrolló el modelo dando lugar a los “zoológicos humanos”.  Un fenómeno circense que recreaba el hábitat de diferentes tribus indígenas para exhibirlas en crueles giras que les llevaban a las principales ciudades de Europa.

 

Estas exposiciones fueron la ocasión de presentar al público europeo una muestra de los diferentes pueblos colonizados.

 

Eufemísticamente también se las denominaba como «exposiciones etnológicas» o «ciudades de negros», enfatizando las diferencias culturales entre las naciones europeas y las no europeas (o entre blancos y negros).

 

Tras estas exposiciones subyacía todo un argumentario propio de la época que iba de la curiosidad antropológica a la justificación política del colonialismo pasando por el supremacismo racial o el darwinismo social.

 

Estos desarraigados poblados recorrieron la geografía occidental, especialmente Francia, Bélgica y Alemania, interesados en dar muestra de los (accesibles) habitantes de sus colonias en África.

 

No se trataba de ninguna dramatización sino de un concepto grotesco de ciencia que, al catalogar a los indígenas africanos de inferiores intelectual y socialmente, consideraba pedagógico mostrarlos para curiosidad del público.

 

Aunque no solo eran indígenas africanos. Procedían de todo el mundo. También de Argentina como aconteció en 1881, cuando llegaron a París once fueguinos raptados en las costas del estrecho de Magallanes por un marino alemán. En sólo dos meses la exposición fue vista por 400.000 personas.

 

España no fue una excepción. El Parque del Retiro acogió en 1887 a 43 indígenas filipinos, incluyendo “algunos igorrotes, un negrito, varios tagalos, los chamorros, los carolinos, los moros de Joló y un grupo de bisayas» que se anunciaban a bombo y platillo y que causaban la admiración y curiosidad de todos los que se acercaban al parque de la capital.

 

La idea era que aparecieran en escenarios que se asemejaran lo máximo posible a su lugar de origen y realizasen actividades tribales. Claro está, que las costumbres y rituales de estos indígenas eran en muchas ocasiones tergiversados para favorecer el entretenimiento por encima de la ciencia.

 

Teóricamente, estos indígenas accedían voluntariamente a participar en los espectáculos a cambio de una contraprestación económica. Un voluntarismo que sin embargo estaba más cerca del engaño.

 

Entre 1877 y 1912 se realizaron unas treinta exposiciones de este tipo en el Jardín d’Aclimatación de París. La afluencia de público fue masiva y regular. En el primer año recibió un millón de visitas. El promedio de concurrencia, entre 200.000 a 300.000 personas.

 

En la célebre Exposición Universal de París, donde se inauguró la torre Eiffel (1889), el principal y más visitado espectáculo fue «Un pueblo Negro» una atracción donde fueron mostradas 400 personas indígenas.

 

En 1914 existía en Oslo un pequeño pueblo donde la gente podía admirar extraños hombrecitos de color como parte de su diversión diaria: Villa Congo. Ahí vivían 80 africanos que intentaban seguir con sus vidas diarias, algo que causaba admiración y deleite entre los asistentes, a quienes les parecía gratamente exótico. Más de 1 millón de noruegos asistió para ver el espectáculo tras ser inaugurado por el  propio rey.

 

Tampoco EEUU fue ajena a esto. lo habitual fueron exhibiciones de nativos americanos (en 1896 el  Zoo de Cincinatti abrió un poblado con un centenar de sioux y en la Feria Internacional de San Luis en 1904 se exhibieron nativos de los nuevos territorios arrebatados a los españoles (Guam, Filipinas, Puerto Rico). Buffalo Bill realizó una gira europea con indios del Viejo Oeste que asombró Barcelona.

 

El fin de la II guerra mundial, la difusión de la diversidad a través del cine y la declaración de los derechos humanos en 1948 marcaron el fin de estos zoológicos humanos, a pesar de lo cual diez años después de la declaración aun fueron exhibidas en la Exposición General de Bruselas familias enteras africanas en pequeñas jaulas de bambú con 41 millones de visitantes que observaron, alimentaron y acariciaron a los… indígenas.

 

Historias como esta, sorprendentemente cercanas en el tiempo, habrían de hacernos reflexionar sobre lo que es curiosidad o morbo, bárbaro o civilizado, y sobre todo mantenernos alerta ante una nueva (y desmemoriada) cultura racista que tanto degrada la condición humana.

 

Hay antecedentes históricos de estos zoos humanos: Colon llevó indígenas del Nuevo Mundo a la corte castellana en 1493; Moctezuma  también exhibía a personas poco comunes como enanos, albinos y jorobados; en el siglo XVI el cardenal Hipólito de Médicis coleccionaba personas de diferentes etnias…

 

Lo increíble es que Occidente ya pregonaba el ideal de igualdad universal mientras abrazaba la causa etnocentrista para legitimar el colonialismo y someter a los (atrasados) pueblos de África.

 

 

 

 

 

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SALIF KEITA, LA VOZ DE ORO AFRICANA

26 May , 2020  

Salif Keïta, La Voz de Oro africana, es descendiente directo del fundador del Imperio de Malí. Fue marginado por su familia al nacer y apartado de su sociedad por ser albino, signo de mala suerte en la cultura africana.

 

Su música combina ritmos tradicionales de África Occidental e influencias de Europa y América, a la vez que mantiene un estilo general islámico. A nivel instrumental también se ve reflejada esta combinación, con la inclusión e balafonos, yembes, koras, órganos, saxofones y sintetizadores.

 

Ha triunfado en Europa como uno de los grandes cantantes africanos, aunque su obra haya sido criticada por su tendencia al caos y la improvisación musical.

 

Nuestro album favorito es M’Bemba, del año 2007.

 

 

 

 

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KIFWEBE

19 May , 2020  

Máscara de la etnia BaSongye, cuya palabra para máscara, kifwebe, es comúnmente aplicada por los coleccionistas a este tipo de máscara. La máscara masculina encarna el poder de la brujería y realiza hazañas espectaculares para inducir el miedo en los espectadores.

 

 

 

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MÁSCARAS Y TALLAS: ENTRE EL ARTE Y LA ANTROPOLOGÍA

14 Abr , 2020  

¿Son las máscaras y tallas tradicionales africanas más antropología que arte? En realidad poco importa que se le llame arte o de otra forma, aunque valga esta reflexión para situar los conceptos.

 

En mi opinión por supuesto es ARTE con letras mayúsculas. De hecho mis inicios en el arte primitivo se debieron al interés despertó en las vanguardias artísticas del siglo XX como inspiración frente al academicismo y a la búsqueda de un refugio ante el estrambótico discurrir del arte contemporáneo.

 

Para mi existen cualidades estéticas objetivas en el arte negro que lo hacen bello.

 

El hecho de que los creadores africanos no busquen una obra de arte no solo no hace de esta menos artística. Todo lo contrario: le confiere una singularidad que la hace aún más atractiva.

 

Al igual que lo que actualmente estudiamos como arte prehistórico no fue concebido ni realizado con vocación artística no quita que sea menos arte.

 

Al hilo de esta opinión es necesario destacar que la ausencia de formación en materia de arte tradicional africano en la disciplina de Historia del Arte es insultante (y no solo para los africanos sino para los historiadores europeos).

 

De hecho creo que debería realizarse un esfuerzo por reescribir la historia del arte desde una perspectiva holística y no eurocéntrica en la que incluso se ponga en cuestión el individualismo del artista y se ensalce el adorno como elemento sustancial del arte (la civilización egipcia, puramente africana, era mucho más avanzada que la europea en términos artísticos aunque esa vocación artística estaba equilibrada con la función de ‘adorno’).

 

En definitiva buscar una respuesta a la pregunta de si es arte es importante porque contextualiza la relación de un aficionado europeo con el  concepto de belleza, con el arte indígena y proporciona una base conceptual para su comprensión. Y por añadidura puede enseñarnos un camino de moderación y contención que el arte europeo debería tomar en consideración.

 

 

 

 

 

 

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MUSEO QUAY BRANLY DE PARÍS

31 Mar , 2020  

Probablemente el mejor museo del mundo en materia de arte primitivo africano (3.500 piezas exhibidas). El concepto museístico es, por añadidura, excepcional para el disfrute total de las manifestaciones culturales de la historia  las civilizaciones.

 

 

 

 

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BEREBERES

24 Mar , 2020  

Protagonistas desconocidos y silenciados por fuentes oficiales, los bereberes (o Imazighen, como prefieren ser conocidos) son el grupo de pueblos que desde tiempos antiguos ocuparon casi todo el norte de África, desde el oasis de Siwa (al oeste de Egipto) hasta el Océano Atlántico, incluyendo Canarias, y desde el Mediterráneo hasta la frontera sur del Sahara.

 

A lo largo de la historia han pasado por muchos otros nombres (Mauri, Libu, Numidians, Gaetuli, Garamantes...) reflejando su pluralidad interna, geográfica y cultural.

 

Los Imazighen han sido testigos de numerosas migraciones, colonizaciones e invasiones. Todos han enriquecido su identidad, al tiempo que han reducido su población a través de políticas asimiladoras.

 

Sin embargo, los bereberes sobreviven. Se calcula que actualmente hay más de 35 millones de bereberes, 20 millones en Marruecos, mientras que la diáspora europea y americana representan varios millones.

 

La identidad o identidades de los Amazigh se reflejan hoy sobre todo en su idioma, Tamazight, en sus diferentes variaciones (Tarifit, Tashelhit, Tamahaq…), lo que también se refleja en su conciencia de compartir un legado común de tradiciones, celebraciones y costumbres, y finalmente en su voluntad de aceptar este legado como propio.

 

A partir de finales del siglo XI, las principales dinastías del norte de África, como la Almorávide (Lamána) y luego la Almohade (Masmuda) trataron de reunificar el Occidente islámico, reinterpretando Islam y homogeneizando y destacando la cultura y la lengua y cultura Amazigh que llego a convertirse en fuerza para la islamización. Sin embargo, la influencia de los Imazighen no terminó allí.

 

En el apogeo de la hegemonía de los reinos feudales, desde el siglo XIII, entró en juego un nuevo poder, los Merinides. Los lazos entre este emirato con sede en Fez y el del nazarí en Granada fueron sólidos, con influencias mutuas y amplios intercambios. Esto se puede observar en la Alhambra y en las principales construcciones institucionales (madrasa, maristán, puertas…) pero también en los productos cerámicos cotidianos. Incluso se ha argumentado que una Magrebización tomó lugar en Granada.

 

 

 

 

 

 

 

 

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PRÉSENCE AFRICAINE

3 Mar , 2020  

Antes de la II Gran Guerra, los intelectuales africanos que estudiaban en París veían como los poderes coloniales europeos acababan con la cultura africana. Una parte esencial de la identidad de ese colectivo de intelectuales es ‘la negritud’. El uso de esa palabra pretendía además cambiar las connotaciones negativas de ‘negro’ mediante un término que expresaba el valor de la historia y la cultura negras.

 

El movimiento negritud tuvo como base la revista Présence Africaine de 1947 y el primer congreso de artistas y escritores negros que se celebró en parís en 1956. El liderazgo lo ejercían intelectuales como Aimé Césaire, Alioune Diop y Léopold Sedar Senghor. Ellos otorgaban gran valor al arte y tradiciones del África precolonial al tiempo que aplicaban enfoques modernos a sus trabajos, tales como alienación, fragmentación y experimentación.

 

Para los artistas negros residentes en París, fue un choque importante ver en los museos objetos africanos que todavía eran habituales en los propios países . Présence Africaine, que sigue aun activa, ofrece una plataforma a los intelectuales que pretendan dar forma a la conciencia negra en el mundo moderno. Como el fundador Diop dijo: “Présence Africaine está abierta a todos los hombres de bien (blancos, amarillos o negros) que puedan ayudar a definir la originalidad Africana y agilizar su inserción en el mundo moderno.”

 

 

 

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