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DERVICHES SUFÍES

13 Nov , 2020  

El sufismo es un una corriente teológica que aspira a la conexión directa con dios, sin intermediarios.

 

Existen numerosas órdenes místicas dentro del islam, una de las más conocidas es la orden Mevlevi. Esta se creó en 1273 tras la muerte de Rumi y basada en las enseñanzas de este y fundamentalmente en el  amor y la tolerancia.

 

La sema, la ceremonia sufí en que los derviches giran, es hoy dia una de las mejores herencias culturales del islam

 

El sema es un ritual de maduración espiritual, de conexión directa con dios

 

En primer lugar cada personaje toma posesión de su lugar. Los músicos, los derviches y el derviche principal (el sheik). Tras esto se interpretan unas piezas musicalizadas en las que alternativamente cada instrumento tiene su protagonismo: la flauta, el kudum, el  doble tambor, etc.

 

Los derviches dan tres vueltas sobre el espacio. En primera instancia tres que representan la nada previa a la creación del universo, la creación de la flora y la fauna. Tras esto los derviches se quitan sus chaquetas y comienzan a girar. Abren sus brazos de forma que la mano derecha mira hacia arriba y la izquierda hacia abajo (hacia el  cielo y hacia la tierra). Es el nacimiento de la humanidad.

 

Los derviches giran sobre si mismos y sobre la pista, imitando el  movimiento cósmico de los planetas. En el universo todo gira.

 

Durante mucho tiempo fue perseguida por el islam aunque en la actualidad ya está aceptada y ha adquirido cierta distinción. En 2005 fue declarada por UNESCO patrimonio de la humanidad.

 

 

 

 

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ONLY FOR MEN: BULAWAYO CLUB

6 Nov , 2020  

Conocía el club pero no imaginaba que sería uno de los momento más memorables de mis viajes por el continente.

 

Y es que la verdadera memoria de África no estaba al pie de las colinas de Ngong en Kenia, sino más al sur, en la segunda ciudad de Zimbabue: Bulawayo.

 

Los ndebele fundaron esta ciudad a mediados del siglo XIX. Los ingleses, considerando que los acuerdos de explotación minera que Cecil Rhodes pactó con el rey Lobengula  les otorgaban derechos añadidos, expulsaron en 1893 a sus habitantes originales.

 

Desde entonces reprodujeron en la ciudad el imaginario colonial británico del que este club de caballeros es uno de sus gloriosos vestigios. Fue fundado en 1895. Un edificio bien proporcionado, de estilo ligeramente victoriano aunque adaptado a la situación geográfica (lo que le añadía patios, verandas, revestimientos de yeso blanco, etc.) y de amplios espacios interiores.

 

En origen era un club ‘only for men’ como tantos otros en la Inglaterra de la época. Centros de reunión donde los socios compartían intereses y experiencias comunes, sobre todo en esta zona del mundo, tan alejadas de la metrópoli.

 

Sus integrantes eran funcionarios, militares y representantes de la sociedad civil destacados en la colonia.

 

Disponía el club, eso si, de una sala en la que los socios podían reunirse con personas ajenas a él, y pienso que en general serian bastante relajados con las prohibiciones de acceso si tenemos en cuenta el vaivén de desplazados a la zona en cortas temporadas que llevarían noticias y novedades culturales desde Europa a tan remoto territorio.

 

De hecho, y a juzgar por la diversidad de salas del club, los intereses de sus miembros no se limitaban a la política. También giraban en torno a los deportes, la cocina, los safaris, etc.

 

Eso si, lo que es relajado en normas suele ser ufano en lo cultural. Así, aun quedan numerosos ejemplos en sus paredes indicando el estricto ‘dress code’ que debían atender miembros y visitantes, además de las numerosas muestras de respeto a su monarquía.

 

Entrar en el Club Bulawayo es retroceder en el tiempo. Suelos de madera crujientes, amplios salones dedicados a los torneos de polo, a los trofeos obtenidos en los safaris, a las banderas y simbología de las distintas armas y regimientos… cada uno con su mobiliario a medida: vitrinas, alacenas, sillas y sillones en terciopelo en el más puro estilo inglés.

 

Un mundo ido que a veces se resiste a irse del todo en algunos lugares y nos hace comprender que a pesar de los pesares, el mundo evoluciona y hemos de dejar ir cosas que nos resultan dulces.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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GALERÍA SABRINA AMRANI

8 Sep , 2020  

Amantes como somos del arte, siempre me alegra publicar una entrada acerca de una galería. Y la alegría de hoy es doble ya que, además de esta misma entrada, he podido conocer la Galería Sabrina Amrani ya que, confieso, entre las desventajas de mi condición de nómada una de ellas es no estar a la última en demasiadas cosas.

 

He llegado a la Galería de Sabrina Amrani a través de la obra de Chant  Avedisian, artista egipcio que me encanta y del que preparo una entrada para los próximos meses.

 

Cuál es mi sorpresa al descubrir que una gran parte de su obra está en España y su representante es Sabrina Amrani, como también lo son, entre otros artistas, Manal AlDowayan de Arabia Saudí, Amina Benbouchta de Marruecos, Zoulikha Bouabdellah de origen argelino, etc.).

 

La galería se fundó en 2011 y presta especial atención a las nuevas voces que están surgiendo en las regiones del Sur para compartir su trabajo con una audiencia global.

 

Sabrina es francesa de origen argelino, criada en una mezcla de culturas, tradiciones y hábitos que son comunes a la mayoría de los artistas con los que trabaja.

 

La galería participa regularmente en ferias relevantes, por supuesto ARCO, pero también en ArtInternational Istanbul, Art Dubai, Cape Town Art Fair, y la 1:54, la bienal dedicada al arte contemporáneo africano que se celebra en Nueva York, Londres y Marrakech.

 

La galería cuenta con dos espacios: uno, en Malasaña, y otro de reciente apertura en una nave de Carabanchel de 600 m2, en la calle Sallaberry, 52). Mientras, como presidenta de Arte Madrid está detrás de ‘Apertura’, el evento que inaugura la temporada expositiva de la capital y por medio del cual se pretende dinamizar el mercado artístico.

 

Este año, 2020, Apertura celebra su 11ª edición. Desde el jueves 10 de septiembre hasta el domingo 13 de modo que si estás en Madrid en esas fechas no puedes dejar de reservarte unas horas para participar es su programa de actividades.

 

*En la actualidad hay dos exposiciones: Topografía del borrado de la artista Gabriela Bettini, y Señal de abandono de Jorge Tacla.

 

Más información es:

 

https://www.artemadrid.com/apertura/

https://www.sabrinaamrani.com/

 

 

Fotografía de la artista marroquí Amina Benbouchta

 

Uno de lo épicos cuadros de Avedissan

 

Obra de la artista saudí Manal Alsawayan

 

 

Sabrina Amrani

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VIEJAS VISIONES DE ORIENTE

2 Sep , 2020  

En estos tiempos en los que regresan fantasmas que creíamos disipados (como, entre otros, el racismo) es conveniente detenerse a observar y preguntarse ¿por qué?

 

Es una respuesta ambiciosa por si misma con cientos de enfoques y matices.

 

Mi aportación en esta entrada es por supuesto muy raquítica, pero cumpliría su cometido tan solo por señalar posibles causas, repasar puntos de vista y alimentar un pensamiento tan necesario como cada vez más inusual. Habrá tiempo para nuevas entradas que insistan en este asunto.

 

Orientalismo Geográfico y orientalismo imaginario

 

Desde luego lo que se considera hoy orientalismo es, geográficamente, mucho más reducido que lo que se consideraba hace varios siglos. Hoy en dia está circunscrito poco menos que al hinduismo.

 

Pero antiguamente era una cosa mucho más vasta. Oriente era la frontera desconocida que circundaba a Europa. El norte de África por supuesto era oriente, pero también España, el sur de Italia, el mundo otomano y hasta el eslavo. Por supuesto todo lo que se extendía más allá.

 

Europa desde el inicio de su historia siempre tuvo una visión amenazante de oriente sobre todo porque la perspectiva desde la que se examinaba tenía su origen en un cristianismo que era por sí mismo, en la concepción eurocéntrica, el símbolo de su identidad y poderío.

 

Tenían los intelectuales de la época el convencimiento de que estaban en el posesión de la verdad absoluta, emanada del cristianismo, y qué lo que no era cristiano era falso, herético. De modo que a los musulmanes eran eso: herejes que contradecían y enfrentaban las verdades cristianas y con ello el sentido mismo de su existencia.

 

Ese era el punto de vista de los europeos medievales, y desde entonces el estudio de oriente ha creado al oriental como un objeto de análisis aislado, pasivo y sin historia. Como si fuese algo permanente, infinito y eterno, desprovisto de evolución histórica social o personal.

 

Las fronteras de ese oriente geográfico han ido desplazándose a medida que se iba conociendo la lengua, el patrimonio cultural, la tradición escrita, etc.

 

Napoleón intentó conquistar Egipto animado por la posición estratégica que tenía entre Occidente y Oriente, y aunque esa conquista fue un fracaso, lo cierto es que gracias a la  exhaustiva preparación de la invasión, se produjo un punto de inflexión a partir de ese momento en lo que al orientalismo se refiere.

 

Napoleón llegó a Egipto con un ejército tan nutrido de militares como de eruditos que trataban de descifrar la totalidad de su compleja cultura. Incluso en la propia metrópolis, en París, fundó instituciones de todo tipo desde el punto de vista intelectual que sirvieron para reconsiderar el orientalismo moderno.

 

Sin embargo, a pesar de que el conocimiento ha logrado trascender el temor al otro, y que por supuesto las suspicacias son reciprocas, los tópicos y estereotipos hacia el oriente más cercano (árabe e islámico fundamentalmente) se mantiene hostil y amenazante en imaginario de las sociedades occidentales.

 

 

 

 

 

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ZOOS HUMANOS EN LA EPOCA COLONIAL

14 Jul , 2020  

Esta entrada, publicada hace ahora alrededor un año, trae a la memoria un espectáculo que se produjo desde el último tercio del siglo XIX hasta bien entrada la mitad del siglo XX: los zoos humanos.

 

¡Tan poco tiempo ha transcurrido desde que dejaron de celebrase y tan ajenos están en la memoria colectiva de occidente!. Hoy día, menos de un siglo después de que estuviesen en su apogeo nos resulta aberrante tan siquiera su recuerdo.

 

En 1874 el alemán Carl Hagenbeck, mercader de animales salvajes para los circos de Europa decidió incorporar nuevos «ejemplares» a su repertorio: en particular samoanos y lapones. La iniciativa fue un éxito de público, tanto que la industria del espectáculo desarrolló el modelo dando lugar a los “zoológicos humanos”.  Un fenómeno circense que recreaba el hábitat de diferentes tribus indígenas para exhibirlas en crueles giras que les llevaban a las principales ciudades de Europa.

 

Estas exposiciones fueron la ocasión de presentar al público europeo una muestra de los diferentes pueblos colonizados.

 

Eufemísticamente también se las denominaba como «exposiciones etnológicas» o «ciudades de negros», enfatizando las diferencias culturales entre las naciones europeas y las no europeas (o entre blancos y negros).

 

Tras estas exposiciones subyacía todo un argumentario propio de la época que iba de la curiosidad antropológica a la justificación política del colonialismo pasando por el supremacismo racial o el darwinismo social.

 

Estos desarraigados poblados recorrieron la geografía occidental, especialmente Francia, Bélgica y Alemania, interesados en dar muestra de los (accesibles) habitantes de sus colonias en África.

 

No se trataba de ninguna dramatización sino de un concepto grotesco de ciencia que, al catalogar a los indígenas africanos de inferiores intelectual y socialmente, consideraba pedagógico mostrarlos para curiosidad del público.

 

Aunque no solo eran indígenas africanos. Procedían de todo el mundo. También de Argentina como aconteció en 1881, cuando llegaron a París once fueguinos raptados en las costas del estrecho de Magallanes por un marino alemán. En sólo dos meses la exposición fue vista por 400.000 personas.

 

España no fue una excepción. El Parque del Retiro acogió en 1887 a 43 indígenas filipinos, incluyendo “algunos igorrotes, un negrito, varios tagalos, los chamorros, los carolinos, los moros de Joló y un grupo de bisayas» que se anunciaban a bombo y platillo y que causaban la admiración y curiosidad de todos los que se acercaban al parque de la capital.

 

La idea era que aparecieran en escenarios que se asemejaran lo máximo posible a su lugar de origen y realizasen actividades tribales. Claro está, que las costumbres y rituales de estos indígenas eran en muchas ocasiones tergiversados para favorecer el entretenimiento por encima de la ciencia.

 

Teóricamente, estos indígenas accedían voluntariamente a participar en los espectáculos a cambio de una contraprestación económica. Un voluntarismo que sin embargo estaba más cerca del engaño.

 

Entre 1877 y 1912 se realizaron unas treinta exposiciones de este tipo en el Jardín d’Aclimatación de París. La afluencia de público fue masiva y regular. En el primer año recibió un millón de visitas. El promedio de concurrencia, entre 200.000 a 300.000 personas.

 

En la célebre Exposición Universal de París, donde se inauguró la torre Eiffel (1889), el principal y más visitado espectáculo fue «Un pueblo Negro» una atracción donde fueron mostradas 400 personas indígenas.

 

En 1914 existía en Oslo un pequeño pueblo donde la gente podía admirar extraños hombrecitos de color como parte de su diversión diaria: Villa Congo. Ahí vivían 80 africanos que intentaban seguir con sus vidas diarias, algo que causaba admiración y deleite entre los asistentes, a quienes les parecía gratamente exótico. Más de 1 millón de noruegos asistió para ver el espectáculo tras ser inaugurado por el  propio rey.

 

Tampoco EEUU fue ajena a esto. lo habitual fueron exhibiciones de nativos americanos (en 1896 el  Zoo de Cincinatti abrió un poblado con un centenar de sioux y en la Feria Internacional de San Luis en 1904 se exhibieron nativos de los nuevos territorios arrebatados a los españoles (Guam, Filipinas, Puerto Rico). Buffalo Bill realizó una gira europea con indios del Viejo Oeste que asombró Barcelona.

 

El fin de la II guerra mundial, la difusión de la diversidad a través del cine y la declaración de los derechos humanos en 1948 marcaron el fin de estos zoológicos humanos, a pesar de lo cual diez años después de la declaración aun fueron exhibidas en la Exposición General de Bruselas familias enteras africanas en pequeñas jaulas de bambú con 41 millones de visitantes que observaron, alimentaron y acariciaron a los… indígenas.

 

Historias como esta, sorprendentemente cercanas en el tiempo, habrían de hacernos reflexionar sobre lo que es curiosidad o morbo, bárbaro o civilizado, y sobre todo mantenernos alerta ante una nueva (y desmemoriada) cultura racista que tanto degrada la condición humana.

 

Hay antecedentes históricos de estos zoos humanos: Colon llevó indígenas del Nuevo Mundo a la corte castellana en 1493; Moctezuma  también exhibía a personas poco comunes como enanos, albinos y jorobados; en el siglo XVI el cardenal Hipólito de Médicis coleccionaba personas de diferentes etnias…

 

Lo increíble es que Occidente ya pregonaba el ideal de igualdad universal mientras abrazaba la causa etnocentrista para legitimar el colonialismo y someter a los (atrasados) pueblos de África.

 

 

 

 

 

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MÁSCARAS Y TALLAS: ENTRE EL ARTE Y LA ANTROPOLOGÍA

14 Abr , 2020  

¿Son las máscaras y tallas tradicionales africanas más antropología que arte? En realidad poco importa que se le llame arte o de otra forma, aunque valga esta reflexión para situar los conceptos.

 

En mi opinión por supuesto es ARTE con letras mayúsculas. De hecho mis inicios en el arte primitivo se debieron al interés despertó en las vanguardias artísticas del siglo XX como inspiración frente al academicismo y a la búsqueda de un refugio ante el estrambótico discurrir del arte contemporáneo.

 

Para mi existen cualidades estéticas objetivas en el arte negro que lo hacen bello.

 

El hecho de que los creadores africanos no busquen una obra de arte no solo no hace de esta menos artística. Todo lo contrario: le confiere una singularidad que la hace aún más atractiva.

 

Al igual que lo que actualmente estudiamos como arte prehistórico no fue concebido ni realizado con vocación artística no quita que sea menos arte.

 

Al hilo de esta opinión es necesario destacar que la ausencia de formación en materia de arte tradicional africano en la disciplina de Historia del Arte es insultante (y no solo para los africanos sino para los historiadores europeos).

 

De hecho creo que debería realizarse un esfuerzo por reescribir la historia del arte desde una perspectiva holística y no eurocéntrica en la que incluso se ponga en cuestión el individualismo del artista y se ensalce el adorno como elemento sustancial del arte (la civilización egipcia, puramente africana, era mucho más avanzada que la europea en términos artísticos aunque esa vocación artística estaba equilibrada con la función de ‘adorno’).

 

En definitiva buscar una respuesta a la pregunta de si es arte es importante porque contextualiza la relación de un aficionado europeo con el  concepto de belleza, con el arte indígena y proporciona una base conceptual para su comprensión. Y por añadidura puede enseñarnos un camino de moderación y contención que el arte europeo debería tomar en consideración.

 

 

 

 

 

 

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BEREBERES

24 Mar , 2020  

Protagonistas desconocidos y silenciados por fuentes oficiales, los bereberes (o Imazighen, como prefieren ser conocidos) son el grupo de pueblos que desde tiempos antiguos ocuparon casi todo el norte de África, desde el oasis de Siwa (al oeste de Egipto) hasta el Océano Atlántico, incluyendo Canarias, y desde el Mediterráneo hasta la frontera sur del Sahara.

 

A lo largo de la historia han pasado por muchos otros nombres (Mauri, Libu, Numidians, Gaetuli, Garamantes...) reflejando su pluralidad interna, geográfica y cultural.

 

Los Imazighen han sido testigos de numerosas migraciones, colonizaciones e invasiones. Todos han enriquecido su identidad, al tiempo que han reducido su población a través de políticas asimiladoras.

 

Sin embargo, los bereberes sobreviven. Se calcula que actualmente hay más de 35 millones de bereberes, 20 millones en Marruecos, mientras que la diáspora europea y americana representan varios millones.

 

La identidad o identidades de los Amazigh se reflejan hoy sobre todo en su idioma, Tamazight, en sus diferentes variaciones (Tarifit, Tashelhit, Tamahaq…), lo que también se refleja en su conciencia de compartir un legado común de tradiciones, celebraciones y costumbres, y finalmente en su voluntad de aceptar este legado como propio.

 

A partir de finales del siglo XI, las principales dinastías del norte de África, como la Almorávide (Lamána) y luego la Almohade (Masmuda) trataron de reunificar el Occidente islámico, reinterpretando Islam y homogeneizando y destacando la cultura y la lengua y cultura Amazigh que llego a convertirse en fuerza para la islamización. Sin embargo, la influencia de los Imazighen no terminó allí.

 

En el apogeo de la hegemonía de los reinos feudales, desde el siglo XIII, entró en juego un nuevo poder, los Merinides. Los lazos entre este emirato con sede en Fez y el del nazarí en Granada fueron sólidos, con influencias mutuas y amplios intercambios. Esto se puede observar en la Alhambra y en las principales construcciones institucionales (madrasa, maristán, puertas…) pero también en los productos cerámicos cotidianos. Incluso se ha argumentado que una Magrebización tomó lugar en Granada.

 

 

 

 

 

 

 

 

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“Blanco y Negro”, de Man Ray

10 Mar , 2020  

Esta fotografía en gelatina de plata, Noire et blanche Black and White, se realizó en 1926 para la revista de moda Vogue. Kiki, la novia de Man Ray, cantante, actriz y modelo, encarnaba el ideal de belleza en ese momento de piel blanca, cara ovalada simétrica y boca de cereza. Para dar a esta belleza occidental una connotación exótica, Man Ray usó una máscara Baule (Costa de Marfil), probablemente una copia hecha para el mercado turístico. Además, la máscara vertical parece estar más viva que la cara reclinada.

 

La fotografía de Man Ray se corresponde con la concepción surrealista de que colisiones como esta perturban la realidad cotidiana.  Los surrealistas a menudo usaban el arte de África y Oceanía para socavar la tradición europea.

 

Man Ray, seudónimo de Emmanuel Radnitzky. Aunque nacido en USA, pasó la mayor parte de su carrera en París. Participó de manera informal en los movimientos dadaísta y surrealista y se le considera una de los mejores fotógrafos del siglo XX.

 

 


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LA CULTURA ZULÚ A TRAVÉS DE CUENTAS DE COLORES

4 Feb , 2020  

‘Speaking with beads’ es un libro de Jean Morris y Eleanor Preston-Whyte (editado hace unos 25 años) que llegó a mis manos recientemente aunque había estado en mi lista de deseos de Amazon aguardando un montón de años.

 

Se trata de un documento fotográfico y antropológico de la rica ornamentación basada en las pequeñas cuentas de plástico que numerosas poblaciones del sur de África usan para expresar su propia identidad.

 

Su título es, no obstante, mucho más trascedente ya que me lleva a pensar en la verdadera importancia que las cuentas tienen para la identidad africana. Cuentas de todo tipo, no solo de plástico. Pensemos en cauris por lo pronto, así como cuentas de metal de los akan, de cristal de los Ashanti, etc.

 

Antiguamente las cuentas se hacían de barro, madera, conchas, dientes de animales… y se combinaban sobre las pieles de animales durante las ceremonias y rituales. Eran símbolo de distinción.  Aunque su valor no era solo político sino también económico (durante mucho tiempo se pagaba con cuentas a chamanes y doctores, dotes de boda, etc.)

 

A finales del siglo  empezaron a llevarse cuentas desde Europa. De cristal, de metal y  de plástico. La aristocracia zulú empezó a usarlas por aquel entonces y fue extendiéndose a toda la sociedad. Relatan que el rey Dingaan, sucesor de Shaka, residía en un edificio cuyos postes estaban recubiertos de cuentas.

 

Las mujeres en particular iniciaron toda una rica ‘joyería’ propia que llevarían después a la ornamentación de sus prendas. Los dibujos de los exploradores del xviii y xix evidencian que el uso de las cuentas en la indumentaria zulú estaba muy extendida.

 

Dada su demanda las cuentas de platico de colores empezaron a  producirse en Sudáfrica con la consecuente bajada de precio

 

EL PRESENTE DE LAS CUENTAS

 

Con el paso del tiempo el uso de cuentas forma parte intrínseca del imaginario zulú aunque como es de imaginar su uso en las ciudades está muy reducido. En pueblos es más visible aunque tampoco es una indumentaria de uso habitual. Se ha trasladado a cofradías o agrupaciones que lo reivindican con parte de la cultura zulú y aprovechan para identificar subgrupos. Especialmente en grupos cristianos (y lo que ello conlleva de aceptación de la cultura occidental).

 

El trabajo de confeccionar con cuentas es de las mujeres (bien de forma individual o colectiva) y de ambas maneras se expresan numerosas cosas como grupos y subgrupos a los que se pertenece, estado civil, etc. Los hombres son más recatados y el uso de cuentas entre estos no es tan significativo como en las mujeres, sin embargo llevar hoy cualquier elemento con cuentas significa tener presente la cultura tradicional.

 

 

 

 

 

 

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Mesas Bamileke

21 Ene , 2020  

La más hermosa pieza de pequeño mobiliario africano. Siempre aparece en las grandes decoraciones aportando ese toque étnico único.

 

Son de madera protegidas por un barniz oscuro que les proporciona un halo misterioso y sofisticado. Sus dimensiones son ideales como mesa auxiliar e incluso también como mesa de centro (aunque los antiguos reyes bamileke las usaban como asientos).

 

Ya sea más o menos moderno el estilo decorativo, habrán de elegirse para ella espacios abiertos donde protagonicen la escena.

 

Están hechas a partir de un único bloque de madera con una talla cruzada repetitiva en toda la superficie bajo el sobre en la forma tradicional de tela de araña.

 

La etnia Bamileke, se ha dedicado al comercio y la artesanía durante siglos, disciplina está en la que han alcanzado una sorprendente maestría. Especialmente en la técnica monóxilo (esculpir a partir de una única pieza de madera). Nada de ello sin embargo la ha hecho perder sus ancestrales costumbres que defienden aun en la actualidad incluso con una forma de gobierno propia: las jefaturas fondon.

 

 

 

 

Puedes ver la selección de las mesas bamileke en The African Touch: www.theafricantouch.com

 

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