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DAR MOHA MARRAKECH

20 Nov , 2020  

El año pasado, después de muchos intentos frustrados por la rapidez del viaje y las abundantes y tentadoras propuestas de Marrakech, logramos una reserva en Dar Moha, uno de los más afamados restaurantes de Marruecos.

 

Mohamed Fedal, chef y propietario, es una eminencia en ese pais. Un revolucionador de la cocina tradicional marroquí a la que ha pretendido modernizar y abrir sus horizontes. Quizás la comparación con Ferran Adria sea exagerada aunque la referencia es muy descriptiva. (El verdadero equivalente a El Bulli sin embargo está en Fez y se llama Nur 7 -Incluso Najat Kaanache, chef y propietaria, formó parte del equipo de Ferran Adria y ha dejado en su cocina buena cuenta de lo que, en materia de fusión gastronómica y de autor aprendió en Rosas.)

 

Volviendo a Dar Moha, el restaurante se encuentra en un lugar preeminente a la entrada de la medina (Dar El Bacha). En un hermoso riad en el que la piscina y el jardín que la rodea ejercen como epicentro del mismo. El riad lo levantó el secretario del Pacha Glaoui y años después lo compró Pierre Balmain, el diseñador de moda, quien lo habitó durante años antes de reconvertirse en restaurante.

 

La jefa de sala, esposa de Fedal, gestiona el servicio de mesas magistralmente, consiguiendo que la experiencia sea merecedora de la visita y de la popularidad del restaurante. También los buenos músicos gnaoua que añaden al ambiente una personalidad que te lleva aun más a las profundidades de la cultura alaoui.

 

Dicho esto, si nos atenemos a los criterios europeos de restauración a los que aspira el chef, Dar Moha no deja de ser un restaurante interesante, agradable, grato, cautivador… etc. Claro que, según los cánones marroquíes, con escaso acervo en cocina moderna (algo que a muchos alegra), incluso alejada de esta y basada en la tradición, en ese caso, Dar Moha es un restaurante valiente e innovador.

 

Quizás lo mejor del menú degustación sean los entrantes, un despliegue de la huerta marroquí bien trabajada y excelentemente presentada. Los platos principales: tajines, pastelas, etcétera, por mucho que traten de introducir en ellos algún elemento disruptivo, no dejan de ser los platos omnipresentes que son a lo largo y ancho de la geografía de Marruecos.

 

La carta de vinos es buena aunque, como en todos los países islámicos, de precios desorbitados. Los vinos grises son siempre la mejor opción en Marruecos.

 

Un detalle que me encantó fue el suelo cubierto en su totalidad por alfombras chichaoua de un rojo intensos. Esas alfombras, bajo la denominación de ‘alfombras del medio atlas’, siempre han estado en el catalogo de The African Touch desde sus comienzos. (Para mí son las mejores del mundo: no hay nudo semejante, si color mas autentico, y además son salvajemente tribales y elegantes).

 

De modo que recomiendo Dar Moha como experiencia cautivadora por lo que significa para el  lifestyle marroquí aunque advertidos de que en materia de cocina no lo juzguemos con los exigentes estándares europeos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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