Decoración y arquitectura

El magistral viaje arquitectónico de la Fundación Louis Vuitton

3 Feb , 2019  

Dicen los parisinos que no se sabe si Bertrand Arnauld ha hecho un regalo a la ciudad de París o ha sido justo al revés.

La fundación Louis Vuitton, abrió al público el 27 de octubre del 2014 después de una compleja obra de varios años. En ella se alberga la colección permanente del propio Arnault, complementadas con exposiciones temporales.

Cabría destacar la selección de arte contemporáneo africano que fue la exposición estrella de 2017 en parís y coincidía con otra similar en la fundación Cartier.

El edificio se encuentra en el Bois de Boulogne, en la línea que va desde el Arc de la Defense hasta la Place de la Concorde, dejando entre media el Arc de Trionphe, Champs Elisee, el Grand Palais, etc. En definitiva, y como seguro sabían los promotores de la idea, una seña de identidad para el futuro de una ciudad inmortal.

El espacio, de 3850 metros cuadrados, fue diseñado por el audaz Frank Gehry, ganador del Pritzker en 1989, (autor también del museo Guggenheim de Bilbao).

El arquitecto revoluciona el uso del vidrio creando formas nunca vistas hasta ahora, y ofrece un edificio luminoso, ligero, único e innovador cubierto por una docena de grandes cristaleras retorcidas que otorgan volumen y profundidad espacial al edificio.

En mi opinión es una magistral deconstrucción de la propia torre Eiffel, el icono sempiterno de la ciudad, embutido en un kiosco decimonónico típicamente parisino.

Torre que se ve desde las terrazas del edificio, quizás la parte más atractiva del lugar ya que uno puede recorrer (incluso en escaleras mecánicas) las sinuosas líneas del edificio y disfrutar de increíbles vistas panorámicas desde las diferentes terrazas del edificio.

Hay quien dice que estos edificios de Gehry son pretenciosos y vanidosos (y pueden que sean opiniones acreditadas) (me he divertido leyendo una selección de criticas pésimas en Tripadvisor -solo un 2%) aunque me rindo a la evidencia de un magistral viaje arquitectónico y felicito a los ingenieros y arquitectos que han calculado la estructura.

Las obras de arte de las salas interiores rivalizaran siempre con el edificio como obra de arte a mayores. De hecho, una de las salas más visitadas del complejo es ‘le studio’ donde se proyecta la evolución del edificio desde su concepción hasta la finalización subrayando la fuerza expresiva del edificio y su complejidad tecnológica.

Cuenta con tienda, auditórium, y el estrellado Restaurante le Frank, cuyo chef, Jean-Louis Nomicos ha diseñado una oferta gastronómica acorde al lugar, ondulando y cambiando sofisticadamente cada hora del día.

Volveré a la exposición de Basquiat y Egon Schiele.


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