Gentes

Negro de Banyoles

7 Ene , 2019  

Esta es una historia cercana y reciente. Y muy curiosa.

En 1825, los hermanos Verreaux, franceses, reunieron una colección de animales salvajes de África del Sur, aunque en uno de los últimos viajes consiguieron el cadáver de un africano, un varón de la etnia san (tradicionalmente llamado «bosquimano») que trasladaron al museo publico que tenían en París, donde lo exhibieron en una vitrina con escudo y lanza en mano.

A la muerte de los hermanos, el museo quedó en el olvido y parte de la colección de vendió.

El cadáver fue adquirido por un veterinario catalán, quien montó en 1916 su propio museo en Banyoles (Girona) donde quedó exhibido hasta 1991.

Sobrevino el escándalo cuando, en víspera de los Juegos Olímpicos de Barcelona, en 1992, Alphonse Arcelín, un médico de origen haitiano lo reconoció como un ser humano. Horrorizado por el hecho de que a esas alturas de siglo un ser humano se exhibiese al público en una vitrina, se puso en contacto con varios gobiernos africanos que se opusieron a participar en los juegos si esta no era retirada.

El asunto fue discutido en varias sesiones tanto en las Naciones Unidas como en la Organización para la Unidad Africana.2 Después, en marzo del mismo año el cadáver fue retirado del Museo Darder.7

Para evitar que nada aguase la euforia de la España de 1992, la pieza se reclasificó como “resto humano” y se retiro del museo.

La retirada molestó a los habitantes de Bañolas, ya que era considerado como «un miembro de la familia». Los vecinos de Bañolas mediante la asociación Amics dels Museus presentaron 7300 firmas al ayuntamiento en contra de la posibilidad de repatriación del cadáver, argumentando que aunque no debiera ser exhibido, debería permanecer «a disposición de los investigadores».

Siguió expuesto hasta el año 2000, y tras meses de polémicas y después de quitarle el taparrabos, la lanza, la piel y careta que vistió en Bañolas, el cuerpo fue enviado al Museo Nacional de Antropología de Madrid, donde se le extrajeron todos los elementos que se le habían añadido, como el relleno (que había reemplazado los órganos internos), los ojos, el cabello y los genitales. También se decidió extraerle toda la piel. El cráneo y el resto de huesos fueron enviados en un ataúd a Botsuana en 2007.92 El 4 de octubre de 2007 fue enterrado en el parque nacional de Tsolofelo con honores reservados hasta ahora para héroes nacionales


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