The African World

EL ALGARVE DE ULTRAMAR: PORTUGAL EN ÁFRICA Y MARRUECOS

5 Dic , 2020  

Portugal y Africa

Fue  en 1415 cuando Portugal conquistó la ciudad de Ceuta y con ello empezó la construcción de su Imperio. Imperio que a la larga dejaría una gran impronta en el  continente africano.

 

En aquellas fechas la expansión ultramarina era una necesidad de varios estados europeos ya que con ello buscarían recursos necesarios para el  desarrollo económico y de paso una salida a una crisis del feudalismo.

 

Portugal tenía la ventaja de su inmediata salida al mar, gracias a lo cual iban poco a poco extendiendo hacia el sur, ya que el Mediterráneo cada vez estaba más complicado y había además fabulas que hablaban de ciudades en África donde el oro era tan abundante como los olivares en la península ibérica.

 

Al comienzo los portugueses se asentaban en las costas para hacer negocios o conseguir botines. Antes de finalizar la década de 1440, Portugal optó por la trata y el tráfico esclavista con los potentados locales.

 

Entre 1444 y 1446 los buques portugueses llegaron a las costas de la Senegambia. Y poco más tarde alcanzarían lo que se conoce como la Costa de Oro (actual Ghana). En todo lugar costero donde los portugueses se asentaron establecieron factorías, puestos de comercio y avanzadas militares, insertándose en circuitos comerciales preexistentes, pero casi nunca yendo hacia el interior.

 

En 1483 Diogo Cão llegó al estuario del río Congo y comenzó el contacto con un importante estado africano, el reino de Kongo, que sirvió a Portugal para instalarse en la isla de São Tomé, en la cual empezó la producción azucarera. Las relaciones con el Congo fueron igualitarias y cordiales al principio, pero el solo hecho de la aparición portuguesa, acabo por dinamitar este reino.

 

El problema era atravesar el paso interoceánico, conocido como Cabo de las Tempestades, que conecta Atlántico e Índico. Pero en 1488 Bartolomé Días lo logró, nombrándolo Cabo de la Buena Esperanza. Ello facilitó a Vasco da Gama alcanzar en mayo de 1498 la costa india tras 13 meses de navegación

 

Tras esto, África se convirtió solamente en ruta de paso hacia Asia, puesto que el oro encontrado no era suficiente para Portugal. Pero tiempo después, debido a la expansión colonial, el Tratado de Tordesillas repartiría África.

 

Pero esa es una historia que seguiremos recorriendo más adelante. Baste ahora con recrear la estrecha relación que desde siglos atrás mantuvo con un pais al que, en buena medida, ayudó a acercarlo a los europeos y contribuir a esa diversidad que tanto nos gusta de Marruecos.

 

EL ALGARVE DE ULTRAMAR

 

Puede ser que la larga presencia francesa en las tierras marroquíes haya ocultado un poco la importancia que tuvo en este país la cultura portuguesa.

 

Portugal consiguió ocupar hasta nueve poblaciones principales de Marruecos. Fue a partir del siglo XV cuando el interés luso se trasladó hacia la costa atlántica y fue entonces cuando Aguz, Al-qsaras-Sequhir, Arcila, Azemmour, Ceuta, Mogador, Mazagán, Safi y Tánger, fueron ocupadas. Por aquel entonces lo rebautizaron como el «Algarve de Ultramar».

 

El rey Joao Alfonso fue el impulsor de esta etapa de expediciones, tras firmar la paz con Castilla, y viéndolo como toda una fuente de beneficios, tanto a nivel económico como político, pero también pensando en el prestigio que les daría ante Europa. Al frente de las conquistas estaba Enrique de Portugal, de la dinastía Avis, quien tuvo el monopolio en las exploraciones africanas dado su parentesco real.

 

La primera expedición partió de Lagos hacia Ceuta, conocida como la llave del Mediterráneo y que por entonces pertenecía al reino de Fez. Fue tomada por los portugueses en 1415, motivo por el que se le concedió el título de I Duque de Viseu al infante Enrique.

Comenzaba una expansión que duraría hasta el siglo XVII, la Era de los Descubrimientos, en la que Portugal jugaba con ventaja dada su estrecha relación con el mar y su larga tradición pesquera. Pero esto ya os lo contaremos en otro artículo.

 

Tánger fue una dura batalla que resultó en un fracaso en 1437. Consiguieron la ciudad, muchos años después, en 1471, esta vez de forma pacífica al llegar a un acuerdo con el sultán de Arcila.

Asilah, es en la actualidad uno de los lugares más visitados del país, y fue tomada unos meses antes que Tánger. Además, entre los prisioneros que se hicieron en la ciudad y se llevaron a Portugal, se encontraba el futuro rey de Fez. Que más tarde intentaría recuperar Arcila sin éxito.

 

A Tánger, Asilah y Ceuta se uniría Mazagán, la actual El-Jadida, en 1485. Su fortaleza está considerada una de las siete maravillas construidas por los portugueses en el mundo. Hasta un arquitecto italiano se unió al proyecto, siendo un buen testimonio del cruce de culturas europeas y marroquí que puede apreciarse actualmente al pasear por sus calles. Fue en este puerto donde los portugueses permanecieron más tiempo, abandonándolo por no ser rentable en 1769.

 

La verdad es que recorrer el interior de El-Jadida, ciudad no muy conocida, es casi como transportarte a Portugal. Sus calles y su fortificación son de las más similares a los del país ibérico.

 

Sin embargo, Esaouira es de las ciudades más conocidas del país. Ya sea por su turismo de playa, por su aceite de argán o por sus cabras subidas a los árboles del mismo nombre. Y fue a esta ciudad, conocida como el Puerto de Marrakech, donde llegaron los portugueses en 1506.

 

En cuanto a Mogador, fueron fundamentales las islas de Madeira desde donde se enviaban tanto hombres como caballos para las conquistas.

 

En fin, cada vez que volvamos a Marruecos habremos de tener muy presentes ese flirteo que desde siempre mantuvo con Portugal. Y cada vez que volvamos a Portugal habremos de tener muy presentes ese flirteo que desde siempre mantuvo con Marruecos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Ciudad y países,Decoración y arquitectura,Filosofía de viaje,Historia africana,The African World

ONLY FOR MEN: BULAWAYO CLUB

6 Nov , 2020  

Conocía el club pero no imaginaba que sería uno de los momento más memorables de mis viajes por el continente.

 

Y es que la verdadera memoria de África no estaba al pie de las colinas de Ngong en Kenia, sino más al sur, en la segunda ciudad de Zimbabue: Bulawayo.

 

Los ndebele fundaron esta ciudad a mediados del siglo XIX. Los ingleses, considerando que los acuerdos de explotación minera que Cecil Rhodes pactó con el rey Lobengula  les otorgaban derechos añadidos, expulsaron en 1893 a sus habitantes originales.

 

Desde entonces reprodujeron en la ciudad el imaginario colonial británico del que este club de caballeros es uno de sus gloriosos vestigios. Fue fundado en 1895. Un edificio bien proporcionado, de estilo ligeramente victoriano aunque adaptado a la situación geográfica (lo que le añadía patios, verandas, revestimientos de yeso blanco, etc.) y de amplios espacios interiores.

 

En origen era un club ‘only for men’ como tantos otros en la Inglaterra de la época. Centros de reunión donde los socios compartían intereses y experiencias comunes, sobre todo en esta zona del mundo, tan alejadas de la metrópoli.

 

Sus integrantes eran funcionarios, militares y representantes de la sociedad civil destacados en la colonia.

 

Disponía el club, eso si, de una sala en la que los socios podían reunirse con personas ajenas a él, y pienso que en general serian bastante relajados con las prohibiciones de acceso si tenemos en cuenta el vaivén de desplazados a la zona en cortas temporadas que llevarían noticias y novedades culturales desde Europa a tan remoto territorio.

 

De hecho, y a juzgar por la diversidad de salas del club, los intereses de sus miembros no se limitaban a la política. También giraban en torno a los deportes, la cocina, los safaris, etc.

 

Eso si, lo que es relajado en normas suele ser ufano en lo cultural. Así, aun quedan numerosos ejemplos en sus paredes indicando el estricto ‘dress code’ que debían atender miembros y visitantes, además de las numerosas muestras de respeto a su monarquía.

 

Entrar en el Club Bulawayo es retroceder en el tiempo. Suelos de madera crujientes, amplios salones dedicados a los torneos de polo, a los trofeos obtenidos en los safaris, a las banderas y simbología de las distintas armas y regimientos… cada uno con su mobiliario a medida: vitrinas, alacenas, sillas y sillones en terciopelo en el más puro estilo inglés.

 

Un mundo ido que a veces se resiste a irse del todo en algunos lugares y nos hace comprender que a pesar de los pesares, el mundo evoluciona y hemos de dejar ir cosas que nos resultan dulces.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Historia africana

EL NEGRO DE BANYOLES

23 Oct , 2020  

Esta es una historia cercana y reciente. Y muy curiosa.

 

En 1825, los hermanos Verreaux, franceses, reunieron una colección de animales salvajes de África del Sur, aunque en uno de los últimos viajes consiguieron el cadáver de un africano, un varón de la etnia san (tradicionalmente llamado «bosquimano») que trasladaron al museo publico que tenían en París, donde lo exhibieron en una vitrina con escudo y lanza en mano.

 

A la muerte de los hermanos, el  museo quedó en el olvido y parte de la colección de vendió.

 

El cadáver fue adquirido por un veterinario catalán, quien montó en 1916 su propio museo en Banyoles (Girona) donde quedó exhibido hasta 1991.

 

Sobrevino el escándalo cuando, en víspera de los Juegos Olímpicos de Barcelona, en 1992, Alphonse Arcelín, un médico de origen haitiano lo reconoció como un ser humano. Horrorizado por el hecho de que a esas alturas de siglo un ser humano se exhibiese al público en una vitrina, se puso en contacto con varios gobiernos africanos que se opusieron a participar en los juegos si esta no era retirada.

 

El asunto fue discutido en varias sesiones tanto en las Naciones Unidas como en la Organización para la Unidad Africana.2​ Después, en marzo del mismo año el cadáver fue retirado del Museo Darder.7

 

Para evitar que nada aguase la euforia de la España de 1992, la pieza se reclasificó como “resto humano” y se retiro del museo.

 

La retirada molestó a los habitantes de Bañolas, ya que era considerado como «un miembro de la familia». Los vecinos de Bañolas mediante la asociación Amics dels Museus presentaron 7300 firmas al ayuntamiento en contra de la posibilidad de repatriación del cadáver, argumentando que aunque no debiera ser exhibido, debería permanecer «a disposición de los investigadores».

 

Siguió expuesto hasta el año 2000, y tras meses de polémicas y después de quitarle el taparrabos, la lanza, la piel y careta que vistió en Bañolas, el cuerpo fue enviado al Museo Nacional de Antropología de Madrid, donde se le extrajeron todos los elementos que se le habían añadido, como el relleno (que había reemplazado los órganos internos), los ojos, el cabello y los genitales. También se decidió extraerle toda la piel. El cráneo y el resto de huesos fueron enviados en un ataúd a Botsuana en 2007.​ El 4 de octubre de 2007 fue enterrado en el parque nacional de Tsolofelo con honores reservados hasta ahora para héroes nacionales

 

 

 

 

 

 

 

 

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Gentes,Libros y música

UNA PAREJA DE CINE: KAREN BLIXEN Y DENYS FINCH HATTON

15 Sep , 2020  

Nunca está de más el relato de una historia de amor. La de los protagonistas de esta entrada es de sobra conocida gracias a la película de Sydney Pollack Memorias África.

 

Detrás de ella hay una historia real conocida a través del libro autobiográfico de Karen Blixen que tras uno de sus seudónimos, Isak Dinesen, publicó con el título de “Memorias de África”.

 

Karen Blixen y Denys Finch Hatton se conocieron en Londres en casa de unos amigos comunes el 5 de abril de 1918. Karen quedó prendada de Denys, un oficial británico educado en Eton, dandy y amante de los safaris.

 

En aquella ocasión Denys contó la experiencia de su nueva vida en Kenia dónde se estableció en 1911 para vivir una vida lejos de la metrópoli y las convenciones.

 

Por su parte, Karen, hija de un empresario danés que paso gran parte de su vida en Estados Unidos al que escasamente le unían las cartas que este le enviaba contando todo tipo de aventuras hasta que se suicidó cuando ella tenía 10 años. Aquello le marcó enormemente como es lógico y forjó el carácter y la personalidad de Karen que se debatía entre la aventura y la literatura.

 

A lo largo de su juventud se unió estrechamente a sus primos Hans y Bror von Blixen-Finecke. Ella sentía predilección por Hans pero este no le correspondió y decidió casarse con Bror ni tan inteligente ni tan guapo pero igualmente le proporcionaba el título de baronesa, al que inexplicablemente para una personalidad como esa, aspiró y se mantuvo durante toda su vida como algo esencial.

 

El nuevo matrimonio, que tiene en común su afición por el África salvaje y sus animales, se instala en Kenia para gestionar una plantación de café, The Karen Coffee Company, donde se reencuentran como Denys y se hacen íntimos amigos.

Karen se integró rápidamente en África y con su población nativa, y se enamoró de la extraordinaria tradición oral africana.

 

Bror sin embargo era un cabeza loca que no dejaba de derrochar y era incapaz de hacer nada bien, ni siquiera gestionar adecuadamente la granja por lo que le retiraron la gestión de esta dejándola en manos de su mujer que lo hizo bastante mejor. Tan zafio era que incluso llegó a contagiar de sífilis a su mujer lo que impidió que pudieran tener hijos (aunque él pasó la enfermedad de forma muy leve).

 

UNA HISTORIA DE AMOR EN ÁFRICA

Karen y Denys se enamoraron y comenzaron una relación caracterizada por la independencia personal y afectiva que este perseguía a toda costa. Se amaron profundamente pero la relación tuvo numerosos altibajos por lo que él rechazó el matrimonio.

 

La historia real detrás de la dulcificación de la película es que tras una violenta discusión entre ambos, terminaron por divorciarse y fue él quien decidió no volver a estar con ella a pesar de las peticiones de esta. Incluso tras este episodio ella trató de suicidarse.

No mucho tiempo después de estos episodios, como se refleja en la película, Denys se estrelló pilotando su propio avión, el Gipsy Moth.

 

Fue enterrado en el en el lugar que ambos habían elegido tiempo atrás aunque descansa solo ya que Karen Blixen, que vivió hasta 1962, está enterrada bajo un árbol en el parque de su propiedad en Rungstedlund.

 

 

 

 

 

 

 

 

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VIEJAS VISIONES DE ORIENTE

2 Sep , 2020  

En estos tiempos en los que regresan fantasmas que creíamos disipados (como, entre otros, el racismo) es conveniente detenerse a observar y preguntarse ¿por qué?

 

Es una respuesta ambiciosa por si misma con cientos de enfoques y matices.

 

Mi aportación en esta entrada es por supuesto muy raquítica, pero cumpliría su cometido tan solo por señalar posibles causas, repasar puntos de vista y alimentar un pensamiento tan necesario como cada vez más inusual. Habrá tiempo para nuevas entradas que insistan en este asunto.

 

Orientalismo Geográfico y orientalismo imaginario

 

Desde luego lo que se considera hoy orientalismo es, geográficamente, mucho más reducido que lo que se consideraba hace varios siglos. Hoy en dia está circunscrito poco menos que al hinduismo.

 

Pero antiguamente era una cosa mucho más vasta. Oriente era la frontera desconocida que circundaba a Europa. El norte de África por supuesto era oriente, pero también España, el sur de Italia, el mundo otomano y hasta el eslavo. Por supuesto todo lo que se extendía más allá.

 

Europa desde el inicio de su historia siempre tuvo una visión amenazante de oriente sobre todo porque la perspectiva desde la que se examinaba tenía su origen en un cristianismo que era por sí mismo, en la concepción eurocéntrica, el símbolo de su identidad y poderío.

 

Tenían los intelectuales de la época el convencimiento de que estaban en el posesión de la verdad absoluta, emanada del cristianismo, y qué lo que no era cristiano era falso, herético. De modo que a los musulmanes eran eso: herejes que contradecían y enfrentaban las verdades cristianas y con ello el sentido mismo de su existencia.

 

Ese era el punto de vista de los europeos medievales, y desde entonces el estudio de oriente ha creado al oriental como un objeto de análisis aislado, pasivo y sin historia. Como si fuese algo permanente, infinito y eterno, desprovisto de evolución histórica social o personal.

 

Las fronteras de ese oriente geográfico han ido desplazándose a medida que se iba conociendo la lengua, el patrimonio cultural, la tradición escrita, etc.

 

Napoleón intentó conquistar Egipto animado por la posición estratégica que tenía entre Occidente y Oriente, y aunque esa conquista fue un fracaso, lo cierto es que gracias a la  exhaustiva preparación de la invasión, se produjo un punto de inflexión a partir de ese momento en lo que al orientalismo se refiere.

 

Napoleón llegó a Egipto con un ejército tan nutrido de militares como de eruditos que trataban de descifrar la totalidad de su compleja cultura. Incluso en la propia metrópolis, en París, fundó instituciones de todo tipo desde el punto de vista intelectual que sirvieron para reconsiderar el orientalismo moderno.

 

Sin embargo, a pesar de que el conocimiento ha logrado trascender el temor al otro, y que por supuesto las suspicacias son reciprocas, los tópicos y estereotipos hacia el oriente más cercano (árabe e islámico fundamentalmente) se mantiene hostil y amenazante en imaginario de las sociedades occidentales.

 

 

 

 

 

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ZOOS HUMANOS EN LA EPOCA COLONIAL

14 Jul , 2020  

Esta entrada, publicada hace ahora alrededor un año, trae a la memoria un espectáculo que se produjo desde el último tercio del siglo XIX hasta bien entrada la mitad del siglo XX: los zoos humanos.

 

¡Tan poco tiempo ha transcurrido desde que dejaron de celebrase y tan ajenos están en la memoria colectiva de occidente!. Hoy día, menos de un siglo después de que estuviesen en su apogeo nos resulta aberrante tan siquiera su recuerdo.

 

En 1874 el alemán Carl Hagenbeck, mercader de animales salvajes para los circos de Europa decidió incorporar nuevos «ejemplares» a su repertorio: en particular samoanos y lapones. La iniciativa fue un éxito de público, tanto que la industria del espectáculo desarrolló el modelo dando lugar a los “zoológicos humanos”.  Un fenómeno circense que recreaba el hábitat de diferentes tribus indígenas para exhibirlas en crueles giras que les llevaban a las principales ciudades de Europa.

 

Estas exposiciones fueron la ocasión de presentar al público europeo una muestra de los diferentes pueblos colonizados.

 

Eufemísticamente también se las denominaba como «exposiciones etnológicas» o «ciudades de negros», enfatizando las diferencias culturales entre las naciones europeas y las no europeas (o entre blancos y negros).

 

Tras estas exposiciones subyacía todo un argumentario propio de la época que iba de la curiosidad antropológica a la justificación política del colonialismo pasando por el supremacismo racial o el darwinismo social.

 

Estos desarraigados poblados recorrieron la geografía occidental, especialmente Francia, Bélgica y Alemania, interesados en dar muestra de los (accesibles) habitantes de sus colonias en África.

 

No se trataba de ninguna dramatización sino de un concepto grotesco de ciencia que, al catalogar a los indígenas africanos de inferiores intelectual y socialmente, consideraba pedagógico mostrarlos para curiosidad del público.

 

Aunque no solo eran indígenas africanos. Procedían de todo el mundo. También de Argentina como aconteció en 1881, cuando llegaron a París once fueguinos raptados en las costas del estrecho de Magallanes por un marino alemán. En sólo dos meses la exposición fue vista por 400.000 personas.

 

España no fue una excepción. El Parque del Retiro acogió en 1887 a 43 indígenas filipinos, incluyendo “algunos igorrotes, un negrito, varios tagalos, los chamorros, los carolinos, los moros de Joló y un grupo de bisayas» que se anunciaban a bombo y platillo y que causaban la admiración y curiosidad de todos los que se acercaban al parque de la capital.

 

La idea era que aparecieran en escenarios que se asemejaran lo máximo posible a su lugar de origen y realizasen actividades tribales. Claro está, que las costumbres y rituales de estos indígenas eran en muchas ocasiones tergiversados para favorecer el entretenimiento por encima de la ciencia.

 

Teóricamente, estos indígenas accedían voluntariamente a participar en los espectáculos a cambio de una contraprestación económica. Un voluntarismo que sin embargo estaba más cerca del engaño.

 

Entre 1877 y 1912 se realizaron unas treinta exposiciones de este tipo en el Jardín d’Aclimatación de París. La afluencia de público fue masiva y regular. En el primer año recibió un millón de visitas. El promedio de concurrencia, entre 200.000 a 300.000 personas.

 

En la célebre Exposición Universal de París, donde se inauguró la torre Eiffel (1889), el principal y más visitado espectáculo fue «Un pueblo Negro» una atracción donde fueron mostradas 400 personas indígenas.

 

En 1914 existía en Oslo un pequeño pueblo donde la gente podía admirar extraños hombrecitos de color como parte de su diversión diaria: Villa Congo. Ahí vivían 80 africanos que intentaban seguir con sus vidas diarias, algo que causaba admiración y deleite entre los asistentes, a quienes les parecía gratamente exótico. Más de 1 millón de noruegos asistió para ver el espectáculo tras ser inaugurado por el  propio rey.

 

Tampoco EEUU fue ajena a esto. lo habitual fueron exhibiciones de nativos americanos (en 1896 el  Zoo de Cincinatti abrió un poblado con un centenar de sioux y en la Feria Internacional de San Luis en 1904 se exhibieron nativos de los nuevos territorios arrebatados a los españoles (Guam, Filipinas, Puerto Rico). Buffalo Bill realizó una gira europea con indios del Viejo Oeste que asombró Barcelona.

 

El fin de la II guerra mundial, la difusión de la diversidad a través del cine y la declaración de los derechos humanos en 1948 marcaron el fin de estos zoológicos humanos, a pesar de lo cual diez años después de la declaración aun fueron exhibidas en la Exposición General de Bruselas familias enteras africanas en pequeñas jaulas de bambú con 41 millones de visitantes que observaron, alimentaron y acariciaron a los… indígenas.

 

Historias como esta, sorprendentemente cercanas en el tiempo, habrían de hacernos reflexionar sobre lo que es curiosidad o morbo, bárbaro o civilizado, y sobre todo mantenernos alerta ante una nueva (y desmemoriada) cultura racista que tanto degrada la condición humana.

 

Hay antecedentes históricos de estos zoos humanos: Colon llevó indígenas del Nuevo Mundo a la corte castellana en 1493; Moctezuma  también exhibía a personas poco comunes como enanos, albinos y jorobados; en el siglo XVI el cardenal Hipólito de Médicis coleccionaba personas de diferentes etnias…

 

Lo increíble es que Occidente ya pregonaba el ideal de igualdad universal mientras abrazaba la causa etnocentrista para legitimar el colonialismo y someter a los (atrasados) pueblos de África.

 

 

 

 

 

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MATOPOS Y CUEVA DE NSWATUGI

16 Jun , 2020  

Hace al menos un año y medio que no he regresado a Zimbabue (¡con lo que me gusta!). La pandemia, además, trastocó un inmenso calendario de viajes que lo incluía.

 

He viajado a la zona en varias ocasiones, pero no fue hasta la última, en 2018, que me desplacé hasta a ciudad de Bulawayo y la tomé como base para descubrir la zona. En particular el Matobo Hills National Park a 60 kilómetros al sur de la ciudad.  Un escenario tremendamente teatral, decorado por grandes rocas desnudas y curvadas, esparcidas como las cuentas de un collar, que ha desarrollado la vida ininterrumpidamente desde hace 40.000 años hasta hoy.

 

Tras volver de allí, pese a la dificultad de encontrar literatura al respecto, profundice ligeramente en la historia la antropología que se escondía tras las cuevas de los Matopos.

 

Inexplicablemente, una de ellas, la cueva de Nswatugi, fue usada como granero en el  siglo xix por los pioneros de John Rhodes.

 

Entre solo en un par de ellas aunque en la zona hay numerosas cuevas. Nswatugi (que en lengua shoona significa ‘lugar del salto’) me impacto especialmente gracias a la morfología de la propia cueva y sus realistas pinturas rupestres.

 

Como el desfiladero de petra, la cueva era alta, de tonos cálidos, bien visibles los estratos y el paso de los siglos. La altura se producía por una lenta elevación de siglos. Una especie de flor que abre sus pétalos petrificados a lo largo de la eternidad.

 

No parecía que fuese a caer ni un solo grano de arena. La erosión de miles de años ha dejado aquellas superficies duras, lisas y pulidas

 

Y como en una panorámica en cinemascope aparecen jirafas esbeltas, en movimiento. Impalas pastando, kudus en desbandada. Y entre ellos, nuestros antepasados mostrando a las generaciones venideras una lección de evolución.

 

PD: espero que no pase mucho tiempo antes de regresar (aunque temo que los Matopos tendrán que esperar mejor ocasión ya que a mi lista de imprescindibles de Zimbabue aún faltan muchos ¡checks!)

 

 

 

 

 

 

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MÁSCARAS Y TALLAS: ENTRE EL ARTE Y LA ANTROPOLOGÍA

14 Abr , 2020  

¿Son las máscaras y tallas tradicionales africanas más antropología que arte? En realidad poco importa que se le llame arte o de otra forma, aunque valga esta reflexión para situar los conceptos.

 

En mi opinión por supuesto es ARTE con letras mayúsculas. De hecho mis inicios en el arte primitivo se debieron al interés despertó en las vanguardias artísticas del siglo XX como inspiración frente al academicismo y a la búsqueda de un refugio ante el estrambótico discurrir del arte contemporáneo.

 

Para mi existen cualidades estéticas objetivas en el arte negro que lo hacen bello.

 

El hecho de que los creadores africanos no busquen una obra de arte no solo no hace de esta menos artística. Todo lo contrario: le confiere una singularidad que la hace aún más atractiva.

 

Al igual que lo que actualmente estudiamos como arte prehistórico no fue concebido ni realizado con vocación artística no quita que sea menos arte.

 

Al hilo de esta opinión es necesario destacar que la ausencia de formación en materia de arte tradicional africano en la disciplina de Historia del Arte es insultante (y no solo para los africanos sino para los historiadores europeos).

 

De hecho creo que debería realizarse un esfuerzo por reescribir la historia del arte desde una perspectiva holística y no eurocéntrica en la que incluso se ponga en cuestión el individualismo del artista y se ensalce el adorno como elemento sustancial del arte (la civilización egipcia, puramente africana, era mucho más avanzada que la europea en términos artísticos aunque esa vocación artística estaba equilibrada con la función de ‘adorno’).

 

En definitiva buscar una respuesta a la pregunta de si es arte es importante porque contextualiza la relación de un aficionado europeo con el  concepto de belleza, con el arte indígena y proporciona una base conceptual para su comprensión. Y por añadidura puede enseñarnos un camino de moderación y contención que el arte europeo debería tomar en consideración.

 

 

 

 

 

 

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BEREBERES

24 Mar , 2020  

Protagonistas desconocidos y silenciados por fuentes oficiales, los bereberes (o Imazighen, como prefieren ser conocidos) son el grupo de pueblos que desde tiempos antiguos ocuparon casi todo el norte de África, desde el oasis de Siwa (al oeste de Egipto) hasta el Océano Atlántico, incluyendo Canarias, y desde el Mediterráneo hasta la frontera sur del Sahara.

 

A lo largo de la historia han pasado por muchos otros nombres (Mauri, Libu, Numidians, Gaetuli, Garamantes...) reflejando su pluralidad interna, geográfica y cultural.

 

Los Imazighen han sido testigos de numerosas migraciones, colonizaciones e invasiones. Todos han enriquecido su identidad, al tiempo que han reducido su población a través de políticas asimiladoras.

 

Sin embargo, los bereberes sobreviven. Se calcula que actualmente hay más de 35 millones de bereberes, 20 millones en Marruecos, mientras que la diáspora europea y americana representan varios millones.

 

La identidad o identidades de los Amazigh se reflejan hoy sobre todo en su idioma, Tamazight, en sus diferentes variaciones (Tarifit, Tashelhit, Tamahaq…), lo que también se refleja en su conciencia de compartir un legado común de tradiciones, celebraciones y costumbres, y finalmente en su voluntad de aceptar este legado como propio.

 

A partir de finales del siglo XI, las principales dinastías del norte de África, como la Almorávide (Lamána) y luego la Almohade (Masmuda) trataron de reunificar el Occidente islámico, reinterpretando Islam y homogeneizando y destacando la cultura y la lengua y cultura Amazigh que llego a convertirse en fuerza para la islamización. Sin embargo, la influencia de los Imazighen no terminó allí.

 

En el apogeo de la hegemonía de los reinos feudales, desde el siglo XIII, entró en juego un nuevo poder, los Merinides. Los lazos entre este emirato con sede en Fez y el del nazarí en Granada fueron sólidos, con influencias mutuas y amplios intercambios. Esto se puede observar en la Alhambra y en las principales construcciones institucionales (madrasa, maristán, puertas…) pero también en los productos cerámicos cotidianos. Incluso se ha argumentado que una Magrebización tomó lugar en Granada.

 

 

 

 

 

 

 

 

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PRÉSENCE AFRICAINE

3 Mar , 2020  

Antes de la II Gran Guerra, los intelectuales africanos que estudiaban en París veían como los poderes coloniales europeos acababan con la cultura africana. Una parte esencial de la identidad de ese colectivo de intelectuales es ‘la negritud’. El uso de esa palabra pretendía además cambiar las connotaciones negativas de ‘negro’ mediante un término que expresaba el valor de la historia y la cultura negras.

 

El movimiento negritud tuvo como base la revista Présence Africaine de 1947 y el primer congreso de artistas y escritores negros que se celebró en parís en 1956. El liderazgo lo ejercían intelectuales como Aimé Césaire, Alioune Diop y Léopold Sedar Senghor. Ellos otorgaban gran valor al arte y tradiciones del África precolonial al tiempo que aplicaban enfoques modernos a sus trabajos, tales como alienación, fragmentación y experimentación.

 

Para los artistas negros residentes en París, fue un choque importante ver en los museos objetos africanos que todavía eran habituales en los propios países . Présence Africaine, que sigue aun activa, ofrece una plataforma a los intelectuales que pretendan dar forma a la conciencia negra en el mundo moderno. Como el fundador Diop dijo: “Présence Africaine está abierta a todos los hombres de bien (blancos, amarillos o negros) que puedan ayudar a definir la originalidad Africana y agilizar su inserción en el mundo moderno.”

 

 

 

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