Historia africana,The African World

ZOOS HUMANOS EN LA EPOCA COLONIAL

14 Jul , 2020  

Esta entrada, publicada hace ahora alrededor un año, trae a la memoria un espectáculo que se produjo desde el último tercio del siglo XIX hasta bien entrada la mitad del siglo XX: los zoos humanos.

 

¡Tan poco tiempo ha transcurrido desde que dejaron de celebrase y tan ajenos están en la memoria colectiva de occidente!. Hoy día, menos de un siglo después de que estuviesen en su apogeo nos resulta aberrante tan siquiera su recuerdo.

 

En 1874 el alemán Carl Hagenbeck, mercader de animales salvajes para los circos de Europa decidió incorporar nuevos «ejemplares» a su repertorio: en particular samoanos y lapones. La iniciativa fue un éxito de público, tanto que la industria del espectáculo desarrolló el modelo dando lugar a los “zoológicos humanos”.  Un fenómeno circense que recreaba el hábitat de diferentes tribus indígenas para exhibirlas en crueles giras que les llevaban a las principales ciudades de Europa.

 

Estas exposiciones fueron la ocasión de presentar al público europeo una muestra de los diferentes pueblos colonizados.

 

Eufemísticamente también se las denominaba como «exposiciones etnológicas» o «ciudades de negros», enfatizando las diferencias culturales entre las naciones europeas y las no europeas (o entre blancos y negros).

 

Tras estas exposiciones subyacía todo un argumentario propio de la época que iba de la curiosidad antropológica a la justificación política del colonialismo pasando por el supremacismo racial o el darwinismo social.

 

Estos desarraigados poblados recorrieron la geografía occidental, especialmente Francia, Bélgica y Alemania, interesados en dar muestra de los (accesibles) habitantes de sus colonias en África.

 

No se trataba de ninguna dramatización sino de un concepto grotesco de ciencia que, al catalogar a los indígenas africanos de inferiores intelectual y socialmente, consideraba pedagógico mostrarlos para curiosidad del público.

 

Aunque no solo eran indígenas africanos. Procedían de todo el mundo. También de Argentina como aconteció en 1881, cuando llegaron a París once fueguinos raptados en las costas del estrecho de Magallanes por un marino alemán. En sólo dos meses la exposición fue vista por 400.000 personas.

 

España no fue una excepción. El Parque del Retiro acogió en 1887 a 43 indígenas filipinos, incluyendo “algunos igorrotes, un negrito, varios tagalos, los chamorros, los carolinos, los moros de Joló y un grupo de bisayas» que se anunciaban a bombo y platillo y que causaban la admiración y curiosidad de todos los que se acercaban al parque de la capital.

 

La idea era que aparecieran en escenarios que se asemejaran lo máximo posible a su lugar de origen y realizasen actividades tribales. Claro está, que las costumbres y rituales de estos indígenas eran en muchas ocasiones tergiversados para favorecer el entretenimiento por encima de la ciencia.

 

Teóricamente, estos indígenas accedían voluntariamente a participar en los espectáculos a cambio de una contraprestación económica. Un voluntarismo que sin embargo estaba más cerca del engaño.

 

Entre 1877 y 1912 se realizaron unas treinta exposiciones de este tipo en el Jardín d’Aclimatación de París. La afluencia de público fue masiva y regular. En el primer año recibió un millón de visitas. El promedio de concurrencia, entre 200.000 a 300.000 personas.

 

En la célebre Exposición Universal de París, donde se inauguró la torre Eiffel (1889), el principal y más visitado espectáculo fue «Un pueblo Negro» una atracción donde fueron mostradas 400 personas indígenas.

 

En 1914 existía en Oslo un pequeño pueblo donde la gente podía admirar extraños hombrecitos de color como parte de su diversión diaria: Villa Congo. Ahí vivían 80 africanos que intentaban seguir con sus vidas diarias, algo que causaba admiración y deleite entre los asistentes, a quienes les parecía gratamente exótico. Más de 1 millón de noruegos asistió para ver el espectáculo tras ser inaugurado por el  propio rey.

 

Tampoco EEUU fue ajena a esto. lo habitual fueron exhibiciones de nativos americanos (en 1896 el  Zoo de Cincinatti abrió un poblado con un centenar de sioux y en la Feria Internacional de San Luis en 1904 se exhibieron nativos de los nuevos territorios arrebatados a los españoles (Guam, Filipinas, Puerto Rico). Buffalo Bill realizó una gira europea con indios del Viejo Oeste que asombró Barcelona.

 

El fin de la II guerra mundial, la difusión de la diversidad a través del cine y la declaración de los derechos humanos en 1948 marcaron el fin de estos zoológicos humanos, a pesar de lo cual diez años después de la declaración aun fueron exhibidas en la Exposición General de Bruselas familias enteras africanas en pequeñas jaulas de bambú con 41 millones de visitantes que observaron, alimentaron y acariciaron a los… indígenas.

 

Historias como esta, sorprendentemente cercanas en el tiempo, habrían de hacernos reflexionar sobre lo que es curiosidad o morbo, bárbaro o civilizado, y sobre todo mantenernos alerta ante una nueva (y desmemoriada) cultura racista que tanto degrada la condición humana.

 

Hay antecedentes históricos de estos zoos humanos: Colon llevó indígenas del Nuevo Mundo a la corte castellana en 1493; Moctezuma  también exhibía a personas poco comunes como enanos, albinos y jorobados; en el siglo XVI el cardenal Hipólito de Médicis coleccionaba personas de diferentes etnias…

 

Lo increíble es que Occidente ya pregonaba el ideal de igualdad universal mientras abrazaba la causa etnocentrista para legitimar el colonialismo y someter a los (atrasados) pueblos de África.

 

 

 

 

 

, , , , , ,

Arte,Ciudad y países,Filosofía de viaje

MATOPOS Y CUEVA DE NSWATUGI

16 Jun , 2020  

Hace al menos un año y medio que no he regresado a Zimbabue (¡con lo que me gusta!). La pandemia, además, trastocó un inmenso calendario de viajes que lo incluía.

 

He viajado a la zona en varias ocasiones, pero no fue hasta la última, en 2018, que me desplacé hasta a ciudad de Bulawayo y la tomé como base para descubrir la zona. En particular el Matobo Hills National Park a 60 kilómetros al sur de la ciudad.  Un escenario tremendamente teatral, decorado por grandes rocas desnudas y curvadas, esparcidas como las cuentas de un collar, que ha desarrollado la vida ininterrumpidamente desde hace 40.000 años hasta hoy.

 

Tras volver de allí, pese a la dificultad de encontrar literatura al respecto, profundice ligeramente en la historia la antropología que se escondía tras las cuevas de los Matopos.

 

Inexplicablemente, una de ellas, la cueva de Nswatugi, fue usada como granero en el  siglo xix por los pioneros de John Rhodes.

 

Entre solo en un par de ellas aunque en la zona hay numerosas cuevas. Nswatugi (que en lengua shoona significa ‘lugar del salto’) me impacto especialmente gracias a la morfología de la propia cueva y sus realistas pinturas rupestres.

 

Como el desfiladero de petra, la cueva era alta, de tonos cálidos, bien visibles los estratos y el paso de los siglos. La altura se producía por una lenta elevación de siglos. Una especie de flor que abre sus pétalos petrificados a lo largo de la eternidad.

 

No parecía que fuese a caer ni un solo grano de arena. La erosión de miles de años ha dejado aquellas superficies duras, lisas y pulidas

 

Y como en una panorámica en cinemascope aparecen jirafas esbeltas, en movimiento. Impalas pastando, kudus en desbandada. Y entre ellos, nuestros antepasados mostrando a las generaciones venideras una lección de evolución.

 

PD: espero que no pase mucho tiempo antes de regresar (aunque temo que los Matopos tendrán que esperar mejor ocasión ya que a mi lista de imprescindibles de Zimbabue aún faltan muchos ¡checks!)

 

 

 

 

 

 

, , , , , , , , ,

Arte,Historia africana,The African World

MÁSCARAS Y TALLAS: ENTRE EL ARTE Y LA ANTROPOLOGÍA

14 Abr , 2020  

¿Son las máscaras y tallas tradicionales africanas más antropología que arte? En realidad poco importa que se le llame arte o de otra forma, aunque valga esta reflexión para situar los conceptos.

 

En mi opinión por supuesto es ARTE con letras mayúsculas. De hecho mis inicios en el arte primitivo se debieron al interés despertó en las vanguardias artísticas del siglo XX como inspiración frente al academicismo y a la búsqueda de un refugio ante el estrambótico discurrir del arte contemporáneo.

 

Para mi existen cualidades estéticas objetivas en el arte negro que lo hacen bello.

 

El hecho de que los creadores africanos no busquen una obra de arte no solo no hace de esta menos artística. Todo lo contrario: le confiere una singularidad que la hace aún más atractiva.

 

Al igual que lo que actualmente estudiamos como arte prehistórico no fue concebido ni realizado con vocación artística no quita que sea menos arte.

 

Al hilo de esta opinión es necesario destacar que la ausencia de formación en materia de arte tradicional africano en la disciplina de Historia del Arte es insultante (y no solo para los africanos sino para los historiadores europeos).

 

De hecho creo que debería realizarse un esfuerzo por reescribir la historia del arte desde una perspectiva holística y no eurocéntrica en la que incluso se ponga en cuestión el individualismo del artista y se ensalce el adorno como elemento sustancial del arte (la civilización egipcia, puramente africana, era mucho más avanzada que la europea en términos artísticos aunque esa vocación artística estaba equilibrada con la función de ‘adorno’).

 

En definitiva buscar una respuesta a la pregunta de si es arte es importante porque contextualiza la relación de un aficionado europeo con el  concepto de belleza, con el arte indígena y proporciona una base conceptual para su comprensión. Y por añadidura puede enseñarnos un camino de moderación y contención que el arte europeo debería tomar en consideración.

 

 

 

 

 

 

, , , , , , , ,

Arte,Ciudad y países,Decoración y arquitectura,Gentes,Historia africana,The African World

BEREBERES

24 Mar , 2020  

Protagonistas desconocidos y silenciados por fuentes oficiales, los bereberes (o Imazighen, como prefieren ser conocidos) son el grupo de pueblos que desde tiempos antiguos ocuparon casi todo el norte de África, desde el oasis de Siwa (al oeste de Egipto) hasta el Océano Atlántico, incluyendo Canarias, y desde el Mediterráneo hasta la frontera sur del Sahara.

 

A lo largo de la historia han pasado por muchos otros nombres (Mauri, Libu, Numidians, Gaetuli, Garamantes...) reflejando su pluralidad interna, geográfica y cultural.

 

Los Imazighen han sido testigos de numerosas migraciones, colonizaciones e invasiones. Todos han enriquecido su identidad, al tiempo que han reducido su población a través de políticas asimiladoras.

 

Sin embargo, los bereberes sobreviven. Se calcula que actualmente hay más de 35 millones de bereberes, 20 millones en Marruecos, mientras que la diáspora europea y americana representan varios millones.

 

La identidad o identidades de los Amazigh se reflejan hoy sobre todo en su idioma, Tamazight, en sus diferentes variaciones (Tarifit, Tashelhit, Tamahaq…), lo que también se refleja en su conciencia de compartir un legado común de tradiciones, celebraciones y costumbres, y finalmente en su voluntad de aceptar este legado como propio.

 

A partir de finales del siglo XI, las principales dinastías del norte de África, como la Almorávide (Lamána) y luego la Almohade (Masmuda) trataron de reunificar el Occidente islámico, reinterpretando Islam y homogeneizando y destacando la cultura y la lengua y cultura Amazigh que llego a convertirse en fuerza para la islamización. Sin embargo, la influencia de los Imazighen no terminó allí.

 

En el apogeo de la hegemonía de los reinos feudales, desde el siglo XIII, entró en juego un nuevo poder, los Merinides. Los lazos entre este emirato con sede en Fez y el del nazarí en Granada fueron sólidos, con influencias mutuas y amplios intercambios. Esto se puede observar en la Alhambra y en las principales construcciones institucionales (madrasa, maristán, puertas…) pero también en los productos cerámicos cotidianos. Incluso se ha argumentado que una Magrebización tomó lugar en Granada.

 

 

 

 

 

 

 

 

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Arte,Historia africana

PRÉSENCE AFRICAINE

3 Mar , 2020  

Antes de la II Gran Guerra, los intelectuales africanos que estudiaban en París veían como los poderes coloniales europeos acababan con la cultura africana. Una parte esencial de la identidad de ese colectivo de intelectuales es ‘la negritud’. El uso de esa palabra pretendía además cambiar las connotaciones negativas de ‘negro’ mediante un término que expresaba el valor de la historia y la cultura negras.

 

El movimiento negritud tuvo como base la revista Présence Africaine de 1947 y el primer congreso de artistas y escritores negros que se celebró en parís en 1956. El liderazgo lo ejercían intelectuales como Aimé Césaire, Alioune Diop y Léopold Sedar Senghor. Ellos otorgaban gran valor al arte y tradiciones del África precolonial al tiempo que aplicaban enfoques modernos a sus trabajos, tales como alienación, fragmentación y experimentación.

 

Para los artistas negros residentes en París, fue un choque importante ver en los museos objetos africanos que todavía eran habituales en los propios países . Présence Africaine, que sigue aun activa, ofrece una plataforma a los intelectuales que pretendan dar forma a la conciencia negra en el mundo moderno. Como el fundador Diop dijo: “Présence Africaine está abierta a todos los hombres de bien (blancos, amarillos o negros) que puedan ayudar a definir la originalidad Africana y agilizar su inserción en el mundo moderno.”

 

 

 

, , , , , , ,

Ciudad y países,Filosofía de viaje,Gentes,Historia africana

Los Herero

11 Feb , 2020  

La primera vez que visite Namibia conocí un buen número de Hereros (siempre que es necesario y puedo, trato de alquilar un vehículo grande, como furgoneta o similar, para así poder aliviar la carga de  las miles de personas que caminan de una población a otra). Desde luego que me llamaron la atención con esa indumentaria victoriana.

 

La sociedad herero cuenta en la actualidad con aproximadamente 300.000 miembros repartidos entre Angola, Botsuana, y Namibia.

 

Sin embargo el siglo XX fue terrible para esta etnia del sur de África. Se cree que el 75% de la población fue aniquilada en un genocidio alemán dirigido por Adrian Dietrich Lothar von Trotha, comandante de la fuerza colonial alemana en África Oriental, quien aplastó la revuelta anticolonialista del jefe herero Samuel Aero del 12 de enero de 1904 expoliando sus tierras, envenenando los pozos utilizados por el ganado y desplazando la población al desierto donde moriría de inanición.

 

Unos meses después, los Namaqua, etnia residente en el  mismo territorio, también se levantaron en armas contra los alemanes y fueron tratados de manera similar.

 

Se trata de una etnia que ha sufrido mucho la persecución y casi aniquilamiento por parte de los colonialistas alemanes en el sur de África, a pesar de lo cual ha mantenido viva sus tradiciones familiares y conciencia nacional.

 

El gobierno alemán pidió disculpas oficiales por estos acontecimientos a los que denominó abiertamente genocidio y comenzó a negociar con el Gobierno de Namibia el pago de las reparaciones.

 

Los Herero prácticamente no se vestían. Los misioneros, ofendidos por la desnudez, lograron introducir el concepto de la vestimenta, con un tipo de vestido de corte europeo de la época, pero vistoso y colorido. El actual traje tradicional de las mujeres Herero es producto de la influencia europea en la época victoriana.

 

 

 

, , , , , , , , , , ,

The African World

LA CULTURA ZULÚ A TRAVÉS DE CUENTAS DE COLORES

4 Feb , 2020  

‘Speaking with beads’ es un libro de Jean Morris y Eleanor Preston-Whyte (editado hace unos 25 años) que llegó a mis manos recientemente aunque había estado en mi lista de deseos de Amazon aguardando un montón de años.

 

Se trata de un documento fotográfico y antropológico de la rica ornamentación basada en las pequeñas cuentas de plástico que numerosas poblaciones del sur de África usan para expresar su propia identidad.

 

Su título es, no obstante, mucho más trascedente ya que me lleva a pensar en la verdadera importancia que las cuentas tienen para la identidad africana. Cuentas de todo tipo, no solo de plástico. Pensemos en cauris por lo pronto, así como cuentas de metal de los akan, de cristal de los Ashanti, etc.

 

Antiguamente las cuentas se hacían de barro, madera, conchas, dientes de animales… y se combinaban sobre las pieles de animales durante las ceremonias y rituales. Eran símbolo de distinción.  Aunque su valor no era solo político sino también económico (durante mucho tiempo se pagaba con cuentas a chamanes y doctores, dotes de boda, etc.)

 

A finales del siglo  empezaron a llevarse cuentas desde Europa. De cristal, de metal y  de plástico. La aristocracia zulú empezó a usarlas por aquel entonces y fue extendiéndose a toda la sociedad. Relatan que el rey Dingaan, sucesor de Shaka, residía en un edificio cuyos postes estaban recubiertos de cuentas.

 

Las mujeres en particular iniciaron toda una rica ‘joyería’ propia que llevarían después a la ornamentación de sus prendas. Los dibujos de los exploradores del xviii y xix evidencian que el uso de las cuentas en la indumentaria zulú estaba muy extendida.

 

Dada su demanda las cuentas de platico de colores empezaron a  producirse en Sudáfrica con la consecuente bajada de precio

 

EL PRESENTE DE LAS CUENTAS

 

Con el paso del tiempo el uso de cuentas forma parte intrínseca del imaginario zulú aunque como es de imaginar su uso en las ciudades está muy reducido. En pueblos es más visible aunque tampoco es una indumentaria de uso habitual. Se ha trasladado a cofradías o agrupaciones que lo reivindican con parte de la cultura zulú y aprovechan para identificar subgrupos. Especialmente en grupos cristianos (y lo que ello conlleva de aceptación de la cultura occidental).

 

El trabajo de confeccionar con cuentas es de las mujeres (bien de forma individual o colectiva) y de ambas maneras se expresan numerosas cosas como grupos y subgrupos a los que se pertenece, estado civil, etc. Los hombres son más recatados y el uso de cuentas entre estos no es tan significativo como en las mujeres, sin embargo llevar hoy cualquier elemento con cuentas significa tener presente la cultura tradicional.

 

 

 

 

 

 

, , , , , , , , , , , ,

Arte,Decoración y arquitectura,Moda y estilo

LA SILLA BUTTERFLY Y EL GRUPO AUSTRAL

10 Dic , 2019  

El Grupo Austral fue un colectivo de arquitectos fundado en Buenos Aires en 1938 como parte del Grupo de Arquitectos y Técnicos Españoles para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea. Ejerció una gran influencia en el panorama de la arquitectura y el diseño latinoamericanos a partir de los años 30 sobre la idea de la coexistencia del mundo de lo individual y anárquico con el funcionalismo, del avance social y la utopía del progreso.

 

El  nombre de la silla BKF 1938 también conocida como Butterfly proviene de las iniciales de Antonio Bonet, Juan Kurchan, Jorge Ferrari Hardoy  fundadores del Grupo Austral.

 

Recordaba a la silla tripolina, un asiento plegable de campaña con estructura de madera cubierta de lona, patentada por un constructor inglés y utilizado desde 1877 por el ejército ingles en el norte de África.

 

Actualmente Isist Leather BCN fabrica artesanalmente el diseño original de las BKF. Por su parte Telami produce en Italia la silla Tripolina original. En ambos caso, cada ejemplar está grabado con un número único de identificación

 

, , , , , , , ,

Ciudad y países,Historia africana,Libros y música,The African World

BLACK EARTH RISING

20 May , 2019  

Atento como siempre estoy a profundizar en el africanismo como forma de entender nuestro tiempo y la sociedad actuales, me detuve en la cartelera de Netflix en una serie cuyo título ‘black’ y un rostro africano prometía brindarme algo de interés. Y digo si lo proporciono!

 

La serie (una única temporada de ocho episodios) repasa el  genocidio ruandés a través de un drama familiar extraordinariamente interpretado por una actriz de rostro africanamente marcado y modos fuertemente dramáticos: Michaela Coel. La presencia de mi querido John Goodman completa el pequeño reparto.

 

La protagonista, adoptada cuando era una niña pequeña por una fiscal del TPI durante el genocidio de Ruanda, bucea en su pasado al tiempo trata de investigar al líder de una milicia africana, convirtiéndose en el centro de una trama política y criminal derivada precisamente del genocidio ruandés.

 

A partir de la serie aproveché para repasar los numerosos testimonios disponibles en youtube que profundizan en esa orgia de locura violenta de apenas cuatro meses en que se convirtió Ruanda en 1994.

 

Aprovechando el vigésimo quinto aniversario del genocidio, recomiendo esta serie (y la posterior navegación por youtube).

 

, , , , , , , ,

Ciudad y países,Filosofía de viaje,Gentes,Historia africana,The African World

TRIBUS DE TERRA INCÓGNITA. LOS KARO

18 Mar , 2019  

La menguante tribu de los Karo (según fuentes del gobierno etíope no la integran más de 2000 individuos) se encuentra en un territorio al sureste del río Omo.

 

En tiempos fueron pastores nómadas, actividad con la que se enemistaron con sus vecinos los mursi (con quienes, en la actualidad, siguen enfrentándose cada dos por tres) aunque fue finalmente la gran cantidad de mosca tse-tse en la región la que acabó con sus rebaños. Para subsistir se vieron obligados a dedicarse a la agricultura del sorgo y el maíz en combinación con  la recolección de la miel, la pesca y la cría de cabras.

En la actualidad han estrechado lazos con los Hammer y los Dassanech con los que tienen cada vez más parecido ya que han adoptado de unos y otros sus propios rasgos. No es difícil confundir a los karo con cualquier otra tribu del valle. Las mujeres se untan el pelo de la manteca con arcilla de las hammer y visten las faldas de piel de estas. Los hombres, mucho más exagerados que las mujeres en la abundancia de marcas corporales, se adornan con collares y brazaletes metálicos y llevan imperdibles en el labio inferior como los Dassanech.

 

A ambos les ceden sus tierras para el pastoreo a cambio de cabezas de ganado. También han adoptado costumbres y rituales como el bulljumping (el salto de la vaca, ceremonia de iniciación en la que además los hombres toman mujeres para su matrimonio -la distinción de este depende del número de esposas y estas dependen del poderío económico y social del marido-).

 

Dan una gran importancia a la ornamentación corporal por lo que son maestros de la escarificación y la pintura corporal. Para lo primero se cortan la piel y exponen las cicatrices según lo que hayan de representar: la muerte de un rival por ejemplo o de un animal. También los penachos de plumas que adornan la cabeza tienen parecidos significados. Para lo segundo usan un pigmento (usado por la práctica totalidad de las tribus del Valle) elaborado a partir de tiza, minerales y carbón.

 

Se trata de una escarificación y una pintura corporal muy elaborada con la que marcan sus rasgos sociales y la propia identidad tribal.

 

Mantienen aún erráticos atavismos en cuanto al abandono de los recién nacidos fuera del matrimonio o con malformaciones (atavismos que las autoridades etíopes tratan de combatir con mayor o menor éxito).

 

, , , , , , , , , , , , , , ,