Ciudad y países,Decoración y arquitectura

TADELAKT, CERÁMICA PROFUNDA

2 Abr , 2021  

El tadelakt es un elegante revestimiento de cal típico de Marrakech que se caracteriza por su color brillante y por su impermeabilidad.

 

Su acabado es único y se consigue por frotación con un canto rodado y jabón de aceite de oliva.

 

Más allá de su belleza y elegancia, el tadelakt es un símbolo de la cultura aristocrática del norte de África que gracias al desarrollo de la investigación se ha extendido gracias a su espíritu tradicional y cálido y por sus muchos colores y su versatilidad en distintos estilos

 

Puede ser utilizado tanto en interiores (especialmente en baños y suelos un confort térmico que regula tanto la temperatura como la humedad y tiene propiedades fungicidas que limitan el desarrollo de hongos) como en exteriores y ha inspirado nuevos materiales de construcción como el micro-cemento.

 

Esta antigua técnica también se usa para hacer vasijas de cerámica marroquíes.

 

 

 

 

 

 

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Arte,Decoración y arquitectura,The African World

ARTES MAYORES Y MENORES. EUROPA Y ÁFRICA FRENTE A FRENTE

5 Mar , 2021  

En la inútil comparativa (desviada del foco real de la cuestión) con la que siempre lidiamos quienes estudiamos el exotismo en el arte y la decoración, hay un aspecto que sale a relucir con cierta frecuencia en la literatura especializada: artes mayores y artes menores.

 

*(Por suerte sale a relucir cada vez con menos regularidad).

 

La comparativa no deja de mostrar más que sometemos todo a exámenes y con estos dejamos en evidencia los valores artísticos sobre los que se ha asentado el arte en Europa y occidente.

 

Las precisiones que siguen la tortuosa relación histórica entre las denominadas artes mayores y menores son solo una mínima parte de un compendio de saberes que muestran la diferente mentalidad artística de Europa y África y que permiten superar antagonismos estériles y colocar un mundo y otro en el universo que a cada uno le corresponde.

 

Parece que la diferencia entre una y otra es el contacto físico y material con ellas. Mientras la pintura y la escultura no requieren contacto físico y bastaría tan solo el deleite de la observación intelectual, otras artes (a las que la historia ha puesto por nombre: menores) sí requieren un contacto físico y material. La decoración seria arte menor en la medida en que es vivida en contacto directo y permanente.

 

Una clasificación que implica, erróneamente en mi opinión, arte de primera y segunda división. Arte divino y arte mundano, alto y bajo…

 

De hecho, y con el ejemplo puede percibirse el abismo entre Europa y África, el arte mayor en esta última sí ha requerido el contacto físico con la obra ya que jamás se produjeron para el deleite visual solamente, sino que implicaban también una finalidad (como la escultura por ejemplo, cuya finalidad es ritual en muchos casos).

 

Contrariamente, la pintura no es un arte muy representativo de las manifestaciones tradicionales de África. La cestería y orfebrería son también otras artes menores que han tenido predicamento en África. La arquitectura sería otro arte menor en esta relación de definiciones.

 

Esto muestra igualmente la distancia cultural existente entre África y Europa por lo que los parámetros que pueden servirnos aquí para clasificar como bueno o malo, bonito o feo, no son válidos en África.

 

 

 

 

 

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Arte,Ciudad y países,Filosofía de viaje

MARIANO BERTUCHI, EL PINTOR DEL PROTECTORADO

26 Feb , 2021  

Un pintor granadino, Mariano Bertuchi, fue el responsable de fijar la imagen de Marruecos en España a partir de mediados del siglo XX. Se le considera el pintor por antonomasia del protectorado, así como

 

Además de pintor, fue también funcionario con amplias responsabilidades en la gestión cultural dentro de la administración colonial española en Marruecos. Su labor como funcionario colonial fue trascendental en las labores culturales del Marruecos español.

 

Visitó el norte de África por primera vez en las navidades de 1898. En 1902 regresó al norte de África. En 1908 se trasladó a Melilla donde siguió cultivando los temas marroquíes. En 1918 Bertuchi y su familia decidieron trasladarse a Ceuta, una ciudad en plena expansión, que se había convertido en la puerta de entrada al recién creado  protectorado, al que viajó frecuentemente. Acompañado de su esposa, se estableció definitivamente en Tetuán, en 1930 donde permanecería hasta su muerte en junio de 1955.

 

Descendía de una familia originaria de Malta, emigrada a Granada después de la invasión napoleónica de finales del siglo XVIII, pero la parte más relevante de su carrera la desarrolló en el protectorado español en Marruecos.

 

Tras la guerra civil española, se exilió en Francia. Tras repatriarse, fue juzgado dos veces en consejo de guerra y encarcelado. Ello no impidió que la obra de Bertuchi fuese utilizada profusamente por la propaganda franquista para difundir la labor de España en su protectorado sobre el norte de Marruecos.

 

Como artista, elaboró la práctica totalidad de los diseños de los sellos del Correo Español en Marruecos, hasta la independencia del país. Durante toda su estancia en Tetuán, su producción artística sería variada y abundante. Fue también responsable de la mayor parte de la cartelería turística del Marruecos español, trabajando para el Comité Oficial de Turismo de Marruecos. Al frente de los Servicios de Bellas Artes impulsó la adquisición de objetos de interés artesanal y etnográfico de los pueblos del norte de Marruecos que merecieran ser expuestos al público de manera permanente. La gran cantidad de piezas acumulada hizo que fuese necesario disponer de un espacio para su catalogación y exhibición, por lo que Bertuchi estableció el Museo de Arte Indígena y Hogar Musulmán en Tetuán (en la actualidad es el Museo Etnográfico de Tetuán).

 

Bertuchi se inserta en la línea de pintores españoles iniciada por Mariano Fortuny y seguida después por José Tapiró y Baró que se alejó de los tópicos del orientalismo. Es el pintor de la vida cotidiana del Marruecos colonial español, plasmando ese discurrir vital que desfila ante sus ojos, sin ningún prurito de exotismo o etnográfico.

 

 

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Arte,Gentes,Moda y estilo

LA CULTURA ZULÚ CONTADA A TRAVÉS DE CUENTAS DE COLORES

19 Feb , 2021  

‘Speaking with beads’ es un libro de Jean Morris y Eleanor Preston-Whyte (editado hace unos 25 años) que llegó a mis manos recientemente aunque había estado en mi lista de deseos de Amazon aguardando un montón de años.

 

Se trata de un documento fotográfico y antropológico de la rica ornamentación basada en las pequeñas cuentas de plástico que numerosas poblaciones del sur de África usan para expresar su propia identidad.

 

Su título es, no obstante, mucho más trascedente ya que me lleva a pensar en la verdadera importancia que las cuentas tienen para la identidad africana. Cuentas de todo tipo, no solo de plástico. Pensemos en cauris por lo pronto, así como cuentas de metal de los akan, de cristal de los Ashanti, etc.

 

Antiguamente las cuentas se hacían de barro, madera, conchas, dientes de animales… y se combinaban sobre las pieles de animales durante las ceremonias y rituales. Eran símbolo de distinción.  Aunque su valor no era solo político sino también económico (durante mucho tiempo se pagaba con cuentas a chamanes y doctores, dotes de boda, etc.)

 

A finales del siglo  empezaron a llevarse cuentas desde Europa. De cristal, de metal y  de plástico. La aristocracia zulú empezó a usarlas por aquel entonces y fue extendiéndose a toda la sociedad. Relatan que el rey Dingaan, sucesor de Shaka, residía en un edificio cuyos postes estaban recubiertos de cuentas.

 

Las mujeres en particular iniciaron toda una rica ‘joyería’ propia que llevarían después a la ornamentación de sus prendas. Los dibujos de los exploradores del xviii y xix evidencian que el uso de las cuentas en la indumentaria zulú estaba muy extendida.

 

Dada su demanda las cuentas de platico de colores empezaron a  producirse en Sudáfrica con la consecuente bajada de precio

 

EL PRESENTE DE LAS CUENTAS

 

Con el paso del tiempo el uso de cuentas forma parte intrínseca del imaginario zulú aunque como es de imaginar su uso en las ciudades está muy reducido. En pueblos es más visible aunque tampoco es una indumentaria de uso habitual. Se ha trasladado a cofradías o agrupaciones que lo reivindican con parte de la cultura zulú y aprovechan para identificar subgrupos. Especialmente en grupos cristianos (y lo que ello conlleva de aceptación de la cultura occidental).

 

El trabajo de confeccionar con cuentas es de las mujeres (bien de forma individual o colectiva) y de ambas maneras se expresan numerosas cosas como grupos y subgrupos a los que se pertenece, estado civil, etc. Los hombres son más recatados y el uso de cuentas entre estos no es tan significativo como en las mujeres, sin embargo llevar hoy cualquier elemento con cuentas significa tener presente la cultura tradicional.

 

 

 

 

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TINGATINGA

5 Feb , 2021  

He pasado muchas veces delante de ellos, y no solo en Tanzania, sino a lo largo y ancho del continente. Algunos me parecían horrorosos y otros de una candidez tremenda.

 

Me refiero a pinturas del género ‘tinga-tinga’, una especie de surrealismo naif al estilo africano.

 

Debo confesar que dentro de lo caricaturesco que me parecen estas pinturas, creo que muchas tienen un verdadero valor pictórico. A veces me recuerdan a Escher con esos animales entrelazados creando un patrón.

 

Un estilo pictórico que lleva el nombre del pintor Edward Said Tingatinga, primer artista en realizar este tipo de obras y posteriormente fundador de la Sociedad Cooperativa de Arte Tingatinga, en la que se formaron desde la segunda mitad del siglo XX muchos otros artistas jóvenes de Dar es Salaam (Tanzania) y que posteriormente se extendió a la mayor parte de Tanzania, Kenia y los países de África oriental.

 

Un estilo ingenuo y surrealista lleno de colores brillantes y saturados que muestra con sarcasmo los grandes estereotipos de la vida corriente de África así como como la fauna salvaje o los paisajes de la sabana.

 

ORIGEN TRADICIONAL

 

Algunos marchantes e historiadores indican que Edward Tingatinga podría haber estado influido por la decoración tradicional de las paredes de las cabañas de los pueblos Makonde (se han documentado esas pinturas realizadas en Dar es Salaam por emigrantes de esos aguerridos pueblos del norte de Mozambique. (Se dice que muchos de los recursos para financiar las guerrillas de la frelimo contra la presencia colonial de Portugal en Mozambique procedía de la venta de etas obras.)

 

De hecho, cuando se trasladó a Dar Es Salaam para ganarse la vida, antes de dedicarse por entero a la pintura, Tingatinga decoró las paredes de un par de casas a cambio de una remuneración antes de empezar a pintar sobre tablas de albañilería.

 

LA ESCUELA TINGATINGA

 

Debido a su corta vida artística, Tingatinga sólo dejó un número relativamente pequeño de cuadros, muy apreciados por los coleccionistas.

 

En la década de 1990 surgieron nuevas tendencias dentro del estilo Tingatinga, en respuesta a las transformaciones que estaba experimentando la sociedad tanzana tras la independencia.

 

Se introdujeron nuevos temas relacionados con la nueva sociedad urbana y multiétnica de Dar es Salaam (por ejemplo, calles y plazas abarrotadas y concurridas), junto con ocasionales novedades técnicas (como el uso de la perspectiva).

 

Muchos elementos del estilo están orientados al turismo (cuadros pequeños para que puedan transportarse fácilmente, el tema de la a fauna salvaje pensada para atraer a europeos americanos..

 

LEGADO POSTERIOR

 

Uno de los pintores más conocidos de la segunda generación de Tingatinga es Simon Mpata cuñado del propio Edward.

 

Aunque no fue alumno de la escuela Tingatinga, el  artista tanzano George Lilanga, si frecuentaba a esos artistas como se refleja en su obra (como ha admitido él mismo).

 

El arte de Lilanga se asemeja a Tingatinga también en el  uso de colores vibrantes y la composición

 

La evolución de este estilo se transformó en la creación de un nuevo grupo: Slipway

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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DAR MOHA MARRAKECH

20 Nov , 2020  

El año pasado, después de muchos intentos frustrados por la rapidez del viaje y las abundantes y tentadoras propuestas de Marrakech, logramos una reserva en Dar Moha, uno de los más afamados restaurantes de Marruecos.

 

Mohamed Fedal, chef y propietario, es una eminencia en ese pais. Un revolucionador de la cocina tradicional marroquí a la que ha pretendido modernizar y abrir sus horizontes. Quizás la comparación con Ferran Adria sea exagerada aunque la referencia es muy descriptiva. (El verdadero equivalente a El Bulli sin embargo está en Fez y se llama Nur 7 -Incluso Najat Kaanache, chef y propietaria, formó parte del equipo de Ferran Adria y ha dejado en su cocina buena cuenta de lo que, en materia de fusión gastronómica y de autor aprendió en Rosas.)

 

Volviendo a Dar Moha, el restaurante se encuentra en un lugar preeminente a la entrada de la medina (Dar El Bacha). En un hermoso riad en el que la piscina y el jardín que la rodea ejercen como epicentro del mismo. El riad lo levantó el secretario del Pacha Glaoui y años después lo compró Pierre Balmain, el diseñador de moda, quien lo habitó durante años antes de reconvertirse en restaurante.

 

La jefa de sala, esposa de Fedal, gestiona el servicio de mesas magistralmente, consiguiendo que la experiencia sea merecedora de la visita y de la popularidad del restaurante. También los buenos músicos gnaoua que añaden al ambiente una personalidad que te lleva aun más a las profundidades de la cultura alaoui.

 

Dicho esto, si nos atenemos a los criterios europeos de restauración a los que aspira el chef, Dar Moha no deja de ser un restaurante interesante, agradable, grato, cautivador… etc. Claro que, según los cánones marroquíes, con escaso acervo en cocina moderna (algo que a muchos alegra), incluso alejada de esta y basada en la tradición, en ese caso, Dar Moha es un restaurante valiente e innovador.

 

Quizás lo mejor del menú degustación sean los entrantes, un despliegue de la huerta marroquí bien trabajada y excelentemente presentada. Los platos principales: tajines, pastelas, etcétera, por mucho que traten de introducir en ellos algún elemento disruptivo, no dejan de ser los platos omnipresentes que son a lo largo y ancho de la geografía de Marruecos.

 

La carta de vinos es buena aunque, como en todos los países islámicos, de precios desorbitados. Los vinos grises son siempre la mejor opción en Marruecos.

 

Un detalle que me encantó fue el suelo cubierto en su totalidad por alfombras chichaoua de un rojo intensos. Esas alfombras, bajo la denominación de ‘alfombras del medio atlas’, siempre han estado en el catalogo de The African Touch desde sus comienzos. (Para mí son las mejores del mundo: no hay nudo semejante, si color mas autentico, y además son salvajemente tribales y elegantes).

 

De modo que recomiendo Dar Moha como experiencia cautivadora por lo que significa para el  lifestyle marroquí aunque advertidos de que en materia de cocina no lo juzguemos con los exigentes estándares europeos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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KALAMOUR ABDELATIFF

21 Abr , 2020  

Un moderno artista multidisciplinar reconocido en Marruecos y cada vez con una proyección internacional más amplia, también en otros países donde su obra ya se expone (como Portugal o Canadá, por ejemplo).

 

Kalamour, que toma su nombre de un personaje de cómic, es conocido principalmente por sus grafitis panorámicos que reparte a lo largo de las principales ciudades de Marruecos.

 

Titulado en Bellas Aretes por la Universidad de Casablanca, también cultiva el dibujo, la fotografía, la pintura y la música. La escultura siempre ha ocupado un papel importante en su enfoque artístico, especialmente en el caso de nieve, que es parte del arte efímero. También es DJ y VJ.

 

No solo es una promesa del arte contemporáneo marroquí sino una señal de la transformación del panorama del arte en el  norte de África.

 

 

 

 

 

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Decoración y arquitectura

CERÁMICA DE TADELAKT

7 Abr , 2020  

El tadelakt es a la vez una antigua técnica y un revestimiento de cal propio de Marrakech que se caracteriza por su color brillante y por su impermeabilidad. El acabado único del tadelakt se consigue por frotación con un canto rodado y jabón de aceite de oliva.

 

Puede ser utilizado tanto en interiores (incluso en baños y suelos) como en exteriores y ha inspirado nuevos materiales de construcción como el micro-cemento.

 

Más allá de su belleza y elegancia, el tadelakt es símbolo de la cultura del norte de África.

 

 

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The Morocco Club

18 Feb , 2020  

Quizás Tánger sea de las ciudades de Marruecos en la que poder disfrutar de una gastronomía sofisticada y diferente (incluso si queremos comida típicamente marroquí).

 

Uno de esos restaurantes es Morocco Club. Un paso obligado en la visita a la Kasbah, a cuya entrada, y junto a un ficus centenario, te atrapan las celosías verdes de su hermoso edificio.

 

El restaurante retoma los clásicos de la gastronomía marroquí añadiendo un toque de innovación a las recetas tradicionales.

 

Al igual que el legendario club de jazz neoyorquino, al que acude la jet desde 1931, y del que toma su nombre, es “the place to be”. El Morocco Club de Tanger abrió sus puertas en 2012 por Vincent Coppée, quien desde entonces lo gestiona de manera admirable.

 

El Morocco Club es la reencarnación de una residencia icónica (diseñada por el famoso arquitecto estadounidense Stuart Church) que frecuentaron Mick Jagger y otros personajes de la Beat Generation en la edad de oro tangerina.

 

El lugar no obstante trasciende su propia condición de restaurante y se convierte en todo un icono en la ciudad. Se puede tomar una copa en el piano bar y encontrarse con artistas y  personalidades de Tánger y otros lugares.

 

 

 

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The African World

LA CULTURA ZULÚ A TRAVÉS DE CUENTAS DE COLORES

4 Feb , 2020  

‘Speaking with beads’ es un libro de Jean Morris y Eleanor Preston-Whyte (editado hace unos 25 años) que llegó a mis manos recientemente aunque había estado en mi lista de deseos de Amazon aguardando un montón de años.

 

Se trata de un documento fotográfico y antropológico de la rica ornamentación basada en las pequeñas cuentas de plástico que numerosas poblaciones del sur de África usan para expresar su propia identidad.

 

Su título es, no obstante, mucho más trascedente ya que me lleva a pensar en la verdadera importancia que las cuentas tienen para la identidad africana. Cuentas de todo tipo, no solo de plástico. Pensemos en cauris por lo pronto, así como cuentas de metal de los akan, de cristal de los Ashanti, etc.

 

Antiguamente las cuentas se hacían de barro, madera, conchas, dientes de animales… y se combinaban sobre las pieles de animales durante las ceremonias y rituales. Eran símbolo de distinción.  Aunque su valor no era solo político sino también económico (durante mucho tiempo se pagaba con cuentas a chamanes y doctores, dotes de boda, etc.)

 

A finales del siglo  empezaron a llevarse cuentas desde Europa. De cristal, de metal y  de plástico. La aristocracia zulú empezó a usarlas por aquel entonces y fue extendiéndose a toda la sociedad. Relatan que el rey Dingaan, sucesor de Shaka, residía en un edificio cuyos postes estaban recubiertos de cuentas.

 

Las mujeres en particular iniciaron toda una rica ‘joyería’ propia que llevarían después a la ornamentación de sus prendas. Los dibujos de los exploradores del xviii y xix evidencian que el uso de las cuentas en la indumentaria zulú estaba muy extendida.

 

Dada su demanda las cuentas de platico de colores empezaron a  producirse en Sudáfrica con la consecuente bajada de precio

 

EL PRESENTE DE LAS CUENTAS

 

Con el paso del tiempo el uso de cuentas forma parte intrínseca del imaginario zulú aunque como es de imaginar su uso en las ciudades está muy reducido. En pueblos es más visible aunque tampoco es una indumentaria de uso habitual. Se ha trasladado a cofradías o agrupaciones que lo reivindican con parte de la cultura zulú y aprovechan para identificar subgrupos. Especialmente en grupos cristianos (y lo que ello conlleva de aceptación de la cultura occidental).

 

El trabajo de confeccionar con cuentas es de las mujeres (bien de forma individual o colectiva) y de ambas maneras se expresan numerosas cosas como grupos y subgrupos a los que se pertenece, estado civil, etc. Los hombres son más recatados y el uso de cuentas entre estos no es tan significativo como en las mujeres, sin embargo llevar hoy cualquier elemento con cuentas significa tener presente la cultura tradicional.

 

 

 

 

 

 

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