Arte,Gentes,Moda y estilo

LA CULTURA ZULÚ CONTADA A TRAVÉS DE CUENTAS DE COLORES

19 Feb , 2021  

‘Speaking with beads’ es un libro de Jean Morris y Eleanor Preston-Whyte (editado hace unos 25 años) que llegó a mis manos recientemente aunque había estado en mi lista de deseos de Amazon aguardando un montón de años.

 

Se trata de un documento fotográfico y antropológico de la rica ornamentación basada en las pequeñas cuentas de plástico que numerosas poblaciones del sur de África usan para expresar su propia identidad.

 

Su título es, no obstante, mucho más trascedente ya que me lleva a pensar en la verdadera importancia que las cuentas tienen para la identidad africana. Cuentas de todo tipo, no solo de plástico. Pensemos en cauris por lo pronto, así como cuentas de metal de los akan, de cristal de los Ashanti, etc.

 

Antiguamente las cuentas se hacían de barro, madera, conchas, dientes de animales… y se combinaban sobre las pieles de animales durante las ceremonias y rituales. Eran símbolo de distinción.  Aunque su valor no era solo político sino también económico (durante mucho tiempo se pagaba con cuentas a chamanes y doctores, dotes de boda, etc.)

 

A finales del siglo  empezaron a llevarse cuentas desde Europa. De cristal, de metal y  de plástico. La aristocracia zulú empezó a usarlas por aquel entonces y fue extendiéndose a toda la sociedad. Relatan que el rey Dingaan, sucesor de Shaka, residía en un edificio cuyos postes estaban recubiertos de cuentas.

 

Las mujeres en particular iniciaron toda una rica ‘joyería’ propia que llevarían después a la ornamentación de sus prendas. Los dibujos de los exploradores del xviii y xix evidencian que el uso de las cuentas en la indumentaria zulú estaba muy extendida.

 

Dada su demanda las cuentas de platico de colores empezaron a  producirse en Sudáfrica con la consecuente bajada de precio

 

EL PRESENTE DE LAS CUENTAS

 

Con el paso del tiempo el uso de cuentas forma parte intrínseca del imaginario zulú aunque como es de imaginar su uso en las ciudades está muy reducido. En pueblos es más visible aunque tampoco es una indumentaria de uso habitual. Se ha trasladado a cofradías o agrupaciones que lo reivindican con parte de la cultura zulú y aprovechan para identificar subgrupos. Especialmente en grupos cristianos (y lo que ello conlleva de aceptación de la cultura occidental).

 

El trabajo de confeccionar con cuentas es de las mujeres (bien de forma individual o colectiva) y de ambas maneras se expresan numerosas cosas como grupos y subgrupos a los que se pertenece, estado civil, etc. Los hombres son más recatados y el uso de cuentas entre estos no es tan significativo como en las mujeres, sin embargo llevar hoy cualquier elemento con cuentas significa tener presente la cultura tradicional.

 

 

 

 

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Ciudad y países,Decoración y arquitectura,Filosofía de viaje

CASAS ELEFANTE, LA ARQUITECTURA DE LOS DORZE

15 Ene , 2021  

En Arba Minch, y a más de 2900 metros de altitud, vive la tribu de los Dorze. Es allí, donde construyen y mantienen sus casas elefante. Las casas Dorze no tienen comparación con nada que hayas visto en otros lugares del mundo.

 

Antiguamente los Dorze eran guerreros, pero con el paso del tiempo se han convertido en agricultores, ganaderos y artesanos del textil. Todo ello debido a sus enormes campos de algodón que ellos mismos cultivan.

 

Por otra parte, se nota que es una tribu que está acostumbrada a tratar con turistas, y, cuando les haces una visita, te tratan como si su poblado fuese una especie de parque temático donde todo el mundo participa, realizando sus oficios o cualquier show que se les ocurra, y del que todos los Dorze salen beneficiados.

 

Pero claro está, lo más famosos de esta tribu son las impresionantes casas elefante de los Dorze. Como habrás podido adivinar, se llaman casas elefante porque tienen la forma de este africano animal. Algunas tienen más de 12 metros de altura y el interior es oscuro pero muy espacioso.

 

Dentro conviven normalmente la familia y el ganado. Y normalmente, te invitan a dormir en una de sus casas si tienes tiempo de pasar por allí una noche. La verdad es que, aunque nosotros no lo hemos hecho nunca, tiene que ser una experiencia única.

 

Las cabañas están completamente cubiertas con hojas de banano entrelazadas con mucha maña. Están hechas con una sólida estructura de mástiles de madera, separados por tabiques de bambú trenzado.

 

Todas tienen una característica protuberancia en la parte delantera que recuerda la trompa de un paquidermo, y dos respiraderos en lo alto que parecen los ojos de un elefante. No son más que las salidas de humos, ya que el fuego siempre se realiza en el interior.

 

Al fondo está la gran sala principal con la lumbre en el centro y algunos asientos alrededor. Es el hogar propiamente dicho. A la derecha, una estancia separada por un faldón de bambú trenzado hace las veces de cuadra para las cabras y alguna vaca, mientras la estancia del otro lado es la habitación del matrimonio. Los niños duermen en la cocina o en el vestíbulo.

 

La enorme cubierta que desciende hasta el suelo está hecha de enset, grandes hojas de falso banano que protegen perfectamente del sol y de la lluvia. A pesar de su frágil apariencia, estas cabañas pueden durar dos generaciones, unos sesenta años, y debido a su ligereza y sólida estructura, pueden ser trasladadas fácilmente a nuevos emplazamientos.

 

Es de ahí que muchas veces se conoce a los Dorze como aquellos que viajan con la casa a cuestas, en el sentido literal de la frase.

 

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Gentes,Libros y música

UNA PAREJA DE CINE: KAREN BLIXEN Y DENYS FINCH HATTON

15 Sep , 2020  

Nunca está de más el relato de una historia de amor. La de los protagonistas de esta entrada es de sobra conocida gracias a la película de Sydney Pollack Memorias África.

 

Detrás de ella hay una historia real conocida a través del libro autobiográfico de Karen Blixen que tras uno de sus seudónimos, Isak Dinesen, publicó con el título de “Memorias de África”.

 

Karen Blixen y Denys Finch Hatton se conocieron en Londres en casa de unos amigos comunes el 5 de abril de 1918. Karen quedó prendada de Denys, un oficial británico educado en Eton, dandy y amante de los safaris.

 

En aquella ocasión Denys contó la experiencia de su nueva vida en Kenia dónde se estableció en 1911 para vivir una vida lejos de la metrópoli y las convenciones.

 

Por su parte, Karen, hija de un empresario danés que paso gran parte de su vida en Estados Unidos al que escasamente le unían las cartas que este le enviaba contando todo tipo de aventuras hasta que se suicidó cuando ella tenía 10 años. Aquello le marcó enormemente como es lógico y forjó el carácter y la personalidad de Karen que se debatía entre la aventura y la literatura.

 

A lo largo de su juventud se unió estrechamente a sus primos Hans y Bror von Blixen-Finecke. Ella sentía predilección por Hans pero este no le correspondió y decidió casarse con Bror ni tan inteligente ni tan guapo pero igualmente le proporcionaba el título de baronesa, al que inexplicablemente para una personalidad como esa, aspiró y se mantuvo durante toda su vida como algo esencial.

 

El nuevo matrimonio, que tiene en común su afición por el África salvaje y sus animales, se instala en Kenia para gestionar una plantación de café, The Karen Coffee Company, donde se reencuentran como Denys y se hacen íntimos amigos.

Karen se integró rápidamente en África y con su población nativa, y se enamoró de la extraordinaria tradición oral africana.

 

Bror sin embargo era un cabeza loca que no dejaba de derrochar y era incapaz de hacer nada bien, ni siquiera gestionar adecuadamente la granja por lo que le retiraron la gestión de esta dejándola en manos de su mujer que lo hizo bastante mejor. Tan zafio era que incluso llegó a contagiar de sífilis a su mujer lo que impidió que pudieran tener hijos (aunque él pasó la enfermedad de forma muy leve).

 

UNA HISTORIA DE AMOR EN ÁFRICA

Karen y Denys se enamoraron y comenzaron una relación caracterizada por la independencia personal y afectiva que este perseguía a toda costa. Se amaron profundamente pero la relación tuvo numerosos altibajos por lo que él rechazó el matrimonio.

 

La historia real detrás de la dulcificación de la película es que tras una violenta discusión entre ambos, terminaron por divorciarse y fue él quien decidió no volver a estar con ella a pesar de las peticiones de esta. Incluso tras este episodio ella trató de suicidarse.

No mucho tiempo después de estos episodios, como se refleja en la película, Denys se estrelló pilotando su propio avión, el Gipsy Moth.

 

Fue enterrado en el en el lugar que ambos habían elegido tiempo atrás aunque descansa solo ya que Karen Blixen, que vivió hasta 1962, está enterrada bajo un árbol en el parque de su propiedad en Rungstedlund.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Historia africana,The African World

ZOOS HUMANOS EN LA EPOCA COLONIAL

14 Jul , 2020  

Esta entrada, publicada hace ahora alrededor un año, trae a la memoria un espectáculo que se produjo desde el último tercio del siglo XIX hasta bien entrada la mitad del siglo XX: los zoos humanos.

 

¡Tan poco tiempo ha transcurrido desde que dejaron de celebrase y tan ajenos están en la memoria colectiva de occidente!. Hoy día, menos de un siglo después de que estuviesen en su apogeo nos resulta aberrante tan siquiera su recuerdo.

 

En 1874 el alemán Carl Hagenbeck, mercader de animales salvajes para los circos de Europa decidió incorporar nuevos «ejemplares» a su repertorio: en particular samoanos y lapones. La iniciativa fue un éxito de público, tanto que la industria del espectáculo desarrolló el modelo dando lugar a los “zoológicos humanos”.  Un fenómeno circense que recreaba el hábitat de diferentes tribus indígenas para exhibirlas en crueles giras que les llevaban a las principales ciudades de Europa.

 

Estas exposiciones fueron la ocasión de presentar al público europeo una muestra de los diferentes pueblos colonizados.

 

Eufemísticamente también se las denominaba como «exposiciones etnológicas» o «ciudades de negros», enfatizando las diferencias culturales entre las naciones europeas y las no europeas (o entre blancos y negros).

 

Tras estas exposiciones subyacía todo un argumentario propio de la época que iba de la curiosidad antropológica a la justificación política del colonialismo pasando por el supremacismo racial o el darwinismo social.

 

Estos desarraigados poblados recorrieron la geografía occidental, especialmente Francia, Bélgica y Alemania, interesados en dar muestra de los (accesibles) habitantes de sus colonias en África.

 

No se trataba de ninguna dramatización sino de un concepto grotesco de ciencia que, al catalogar a los indígenas africanos de inferiores intelectual y socialmente, consideraba pedagógico mostrarlos para curiosidad del público.

 

Aunque no solo eran indígenas africanos. Procedían de todo el mundo. También de Argentina como aconteció en 1881, cuando llegaron a París once fueguinos raptados en las costas del estrecho de Magallanes por un marino alemán. En sólo dos meses la exposición fue vista por 400.000 personas.

 

España no fue una excepción. El Parque del Retiro acogió en 1887 a 43 indígenas filipinos, incluyendo “algunos igorrotes, un negrito, varios tagalos, los chamorros, los carolinos, los moros de Joló y un grupo de bisayas» que se anunciaban a bombo y platillo y que causaban la admiración y curiosidad de todos los que se acercaban al parque de la capital.

 

La idea era que aparecieran en escenarios que se asemejaran lo máximo posible a su lugar de origen y realizasen actividades tribales. Claro está, que las costumbres y rituales de estos indígenas eran en muchas ocasiones tergiversados para favorecer el entretenimiento por encima de la ciencia.

 

Teóricamente, estos indígenas accedían voluntariamente a participar en los espectáculos a cambio de una contraprestación económica. Un voluntarismo que sin embargo estaba más cerca del engaño.

 

Entre 1877 y 1912 se realizaron unas treinta exposiciones de este tipo en el Jardín d’Aclimatación de París. La afluencia de público fue masiva y regular. En el primer año recibió un millón de visitas. El promedio de concurrencia, entre 200.000 a 300.000 personas.

 

En la célebre Exposición Universal de París, donde se inauguró la torre Eiffel (1889), el principal y más visitado espectáculo fue «Un pueblo Negro» una atracción donde fueron mostradas 400 personas indígenas.

 

En 1914 existía en Oslo un pequeño pueblo donde la gente podía admirar extraños hombrecitos de color como parte de su diversión diaria: Villa Congo. Ahí vivían 80 africanos que intentaban seguir con sus vidas diarias, algo que causaba admiración y deleite entre los asistentes, a quienes les parecía gratamente exótico. Más de 1 millón de noruegos asistió para ver el espectáculo tras ser inaugurado por el  propio rey.

 

Tampoco EEUU fue ajena a esto. lo habitual fueron exhibiciones de nativos americanos (en 1896 el  Zoo de Cincinatti abrió un poblado con un centenar de sioux y en la Feria Internacional de San Luis en 1904 se exhibieron nativos de los nuevos territorios arrebatados a los españoles (Guam, Filipinas, Puerto Rico). Buffalo Bill realizó una gira europea con indios del Viejo Oeste que asombró Barcelona.

 

El fin de la II guerra mundial, la difusión de la diversidad a través del cine y la declaración de los derechos humanos en 1948 marcaron el fin de estos zoológicos humanos, a pesar de lo cual diez años después de la declaración aun fueron exhibidas en la Exposición General de Bruselas familias enteras africanas en pequeñas jaulas de bambú con 41 millones de visitantes que observaron, alimentaron y acariciaron a los… indígenas.

 

Historias como esta, sorprendentemente cercanas en el tiempo, habrían de hacernos reflexionar sobre lo que es curiosidad o morbo, bárbaro o civilizado, y sobre todo mantenernos alerta ante una nueva (y desmemoriada) cultura racista que tanto degrada la condición humana.

 

Hay antecedentes históricos de estos zoos humanos: Colon llevó indígenas del Nuevo Mundo a la corte castellana en 1493; Moctezuma  también exhibía a personas poco comunes como enanos, albinos y jorobados; en el siglo XVI el cardenal Hipólito de Médicis coleccionaba personas de diferentes etnias…

 

Lo increíble es que Occidente ya pregonaba el ideal de igualdad universal mientras abrazaba la causa etnocentrista para legitimar el colonialismo y someter a los (atrasados) pueblos de África.

 

 

 

 

 

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Filosofía de viaje

TURISTA O VIAJERO

23 Jun , 2020  

Estos días de confinamiento he pensado mucho en el futuro de los viajes. Una de esas ideas es que durante un tiempo muchos viajeros volveremos a ser eso verdaderamente: viajeros.

 

Y es que la diferencia entre un viajero y un turista es importante, aunque tras muchos años de viaje, llegué a la conclusión de que tal dicotomía no se halla más que en la mente de uno mismo.

 

Desde hacía tiempo advertía que no era turista sino viajero pero ¿cómo distinguiría esto un mursi? ¿Y cómo explicárselo?

 

Me temo que por viajado que este uno, lo probable es que la mayoría de las gentes del mundo no alcancen –con razón- a distinguirte de un grupo de turistas al uso.

 

Habrá que convivir con ello, pero entretanto muchos podemos fantasear con la idea de llegar a lugares donde eres extranjero, por supuesto, pero no uno de esos extranjeros que integran grupos que pasean juntos, hablando y riendo en voz alta, buscando comidas y bebidas conocidas, y siguiendo a un guía que te dirá ante que edificios deberás hacerte un selfie y las tiendas en las que merece la pena perder un poco de tiempo.

 

 

El encarecimiento de los vuelos, las restricciones en los hoteles y restaurantes, el distanciamiento de guantes y mascarillas hará que en buena lógica muchos se resistan a viajar. Eso y el sempiterno miedo al otro. Por lo que preveo que a pesar de los estímulos al sector, iremos de menos a más en una recuperación que podría durar un par de años.

 

 

 

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Arte,Gentes,Historia africana

KIFWEBE

19 May , 2020  

Máscara de la etnia BaSongye, cuya palabra para máscara, kifwebe, es comúnmente aplicada por los coleccionistas a este tipo de máscara. La máscara masculina encarna el poder de la brujería y realiza hazañas espectaculares para inducir el miedo en los espectadores.

 

 

 

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BEREBERES

24 Mar , 2020  

Protagonistas desconocidos y silenciados por fuentes oficiales, los bereberes (o Imazighen, como prefieren ser conocidos) son el grupo de pueblos que desde tiempos antiguos ocuparon casi todo el norte de África, desde el oasis de Siwa (al oeste de Egipto) hasta el Océano Atlántico, incluyendo Canarias, y desde el Mediterráneo hasta la frontera sur del Sahara.

 

A lo largo de la historia han pasado por muchos otros nombres (Mauri, Libu, Numidians, Gaetuli, Garamantes...) reflejando su pluralidad interna, geográfica y cultural.

 

Los Imazighen han sido testigos de numerosas migraciones, colonizaciones e invasiones. Todos han enriquecido su identidad, al tiempo que han reducido su población a través de políticas asimiladoras.

 

Sin embargo, los bereberes sobreviven. Se calcula que actualmente hay más de 35 millones de bereberes, 20 millones en Marruecos, mientras que la diáspora europea y americana representan varios millones.

 

La identidad o identidades de los Amazigh se reflejan hoy sobre todo en su idioma, Tamazight, en sus diferentes variaciones (Tarifit, Tashelhit, Tamahaq…), lo que también se refleja en su conciencia de compartir un legado común de tradiciones, celebraciones y costumbres, y finalmente en su voluntad de aceptar este legado como propio.

 

A partir de finales del siglo XI, las principales dinastías del norte de África, como la Almorávide (Lamána) y luego la Almohade (Masmuda) trataron de reunificar el Occidente islámico, reinterpretando Islam y homogeneizando y destacando la cultura y la lengua y cultura Amazigh que llego a convertirse en fuerza para la islamización. Sin embargo, la influencia de los Imazighen no terminó allí.

 

En el apogeo de la hegemonía de los reinos feudales, desde el siglo XIII, entró en juego un nuevo poder, los Merinides. Los lazos entre este emirato con sede en Fez y el del nazarí en Granada fueron sólidos, con influencias mutuas y amplios intercambios. Esto se puede observar en la Alhambra y en las principales construcciones institucionales (madrasa, maristán, puertas…) pero también en los productos cerámicos cotidianos. Incluso se ha argumentado que una Magrebización tomó lugar en Granada.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Los Herero

11 Feb , 2020  

La primera vez que visite Namibia conocí un buen número de Hereros (siempre que es necesario y puedo, trato de alquilar un vehículo grande, como furgoneta o similar, para así poder aliviar la carga de  las miles de personas que caminan de una población a otra). Desde luego que me llamaron la atención con esa indumentaria victoriana.

 

La sociedad herero cuenta en la actualidad con aproximadamente 300.000 miembros repartidos entre Angola, Botsuana, y Namibia.

 

Sin embargo el siglo XX fue terrible para esta etnia del sur de África. Se cree que el 75% de la población fue aniquilada en un genocidio alemán dirigido por Adrian Dietrich Lothar von Trotha, comandante de la fuerza colonial alemana en África Oriental, quien aplastó la revuelta anticolonialista del jefe herero Samuel Aero del 12 de enero de 1904 expoliando sus tierras, envenenando los pozos utilizados por el ganado y desplazando la población al desierto donde moriría de inanición.

 

Unos meses después, los Namaqua, etnia residente en el  mismo territorio, también se levantaron en armas contra los alemanes y fueron tratados de manera similar.

 

Se trata de una etnia que ha sufrido mucho la persecución y casi aniquilamiento por parte de los colonialistas alemanes en el sur de África, a pesar de lo cual ha mantenido viva sus tradiciones familiares y conciencia nacional.

 

El gobierno alemán pidió disculpas oficiales por estos acontecimientos a los que denominó abiertamente genocidio y comenzó a negociar con el Gobierno de Namibia el pago de las reparaciones.

 

Los Herero prácticamente no se vestían. Los misioneros, ofendidos por la desnudez, lograron introducir el concepto de la vestimenta, con un tipo de vestido de corte europeo de la época, pero vistoso y colorido. El actual traje tradicional de las mujeres Herero es producto de la influencia europea en la época victoriana.

 

 

 

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¿POR QUÉ ÁFRICA?

15 Ene , 2020  

Más que cualquier otra cosa en la vida, me he sentido un viajero. Y como tal, consideré inaceptable una estadística que concluía diciendo que África es el continente del que más se habla pero el que menos se visita.

 

El estudio, trufado con todo tipo de datos, dice mucho de los seres humanos. También de los viajeros.

 

Así que me dispuse a cambiar Asia, América latina y los extrarradios de Europa por la infinitud de África.

 

Marruecos, donde prácticamente he crecido, es pais aparte. Quizás también como otros países del norte (Túnez, Egipto, Argelia)

 

Mi lista de destinos se renovó de inmediato: Etiopia, Senegal, Zimbawe, Zambia, Botsuana, Namibia… y países también menos accesibles o conocido como Suazilandia, Ruanda..

 

De tal modo que África, siempre tan inabarcable, empezó a reservarme un próximo destino desde que tengo 40 años.

 

He aquí la respuesta a la pregunta que da título a esta entrada

 

Cabría añadir dos preguntas más:

 

  • Prefiero África a otros destinos?
  • Por qué el arte y la artesanía de África?

 

A la primera pregunta hay una respuesta que sorprende a muchos: no especialmente. Parecería que para mí África es el mundo, que no me queda pensamiento para otros lugares, pero no es así. Como viajero sigo soñando con lugares que por algún motivo se atascaron (en dos ocasiones y con los billetes en la mano tuve que cancelar viaje a Japón, igual a Líbano, no he ido (aún) a Oceanía ni a las riberas del Cáucaso). Y sobre todo mi otro gran sueño viajero: destilar las mejores experiencias y descubrimientos de mis viajes para crear mi propio circuito de disfrute interplanetario.

 

Sin embargo espero que aún me quede tiempo para eso. Por el momento siento que aún no he abarcado África. Esta es más profunda. Y más profunda aún cuanto más calor siento, cuanto más vacía está de confort, cuanto más incomprensibles son sus corruptelas…

 

La pregunta de por qué el arte y la artesanía de África habrá ocasión para responderla.

 

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Tribus de Terra Incognita: Dasanech

13 Nov , 2019  

Grupo étnico que habita entre Etiopia, Sudan y Kenia, aunque la primera es su principal zona, en concreto los alrededores del lago Turkana.

 

Lo forman unas 50.000 personas

 

Tradicionalmente se dedican al pastoreo aunque poco a poco están introduciendo el  agricultura en su forma de vida lo que indica que se están sedentarizando y desplazando desde Kenia donde han perdido sus tierras así como en el  triangulo ilemi (un territorio en disputa situado entre las fronteras de Etiopía, Sudán del Sur y Kenia, teniendo este último el control de la zona)

 

Su origen remoto y comparten raíces con Los Pokot (de los que se separaros en el siglo XIX).

 

Viven en unas chozas cubiertas de chapa ondulada (que les proporciona el gobierno de Etiopia) y que compactan con fuertes sogas hechas de fibra de sorgo.

 

Los Dasanech, a diferencia de sus vecinos del Valle del Omo, son amables y bondadosos, y forman una sociedad muy igualitaria cuyo esquema social se basa en el  linaje familiar.

 

Eso si, es una de las etnias que de forma más vehemente defienden la ablación. Esta se practica de forma regular (llaman animales a las que aun no se les ha circuncidado y se les está permitido casarse).

 

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