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CASAS ELEFANTE, LA ARQUITECTURA DE LOS DORZE

15 Ene , 2021  

En Arba Minch, y a más de 2900 metros de altitud, vive la tribu de los Dorze. Es allí, donde construyen y mantienen sus casas elefante. Las casas Dorze no tienen comparación con nada que hayas visto en otros lugares del mundo.

 

Antiguamente los Dorze eran guerreros, pero con el paso del tiempo se han convertido en agricultores, ganaderos y artesanos del textil. Todo ello debido a sus enormes campos de algodón que ellos mismos cultivan.

 

Por otra parte, se nota que es una tribu que está acostumbrada a tratar con turistas, y, cuando les haces una visita, te tratan como si su poblado fuese una especie de parque temático donde todo el mundo participa, realizando sus oficios o cualquier show que se les ocurra, y del que todos los Dorze salen beneficiados.

 

Pero claro está, lo más famosos de esta tribu son las impresionantes casas elefante de los Dorze. Como habrás podido adivinar, se llaman casas elefante porque tienen la forma de este africano animal. Algunas tienen más de 12 metros de altura y el interior es oscuro pero muy espacioso.

 

Dentro conviven normalmente la familia y el ganado. Y normalmente, te invitan a dormir en una de sus casas si tienes tiempo de pasar por allí una noche. La verdad es que, aunque nosotros no lo hemos hecho nunca, tiene que ser una experiencia única.

 

Las cabañas están completamente cubiertas con hojas de banano entrelazadas con mucha maña. Están hechas con una sólida estructura de mástiles de madera, separados por tabiques de bambú trenzado.

 

Todas tienen una característica protuberancia en la parte delantera que recuerda la trompa de un paquidermo, y dos respiraderos en lo alto que parecen los ojos de un elefante. No son más que las salidas de humos, ya que el fuego siempre se realiza en el interior.

 

Al fondo está la gran sala principal con la lumbre en el centro y algunos asientos alrededor. Es el hogar propiamente dicho. A la derecha, una estancia separada por un faldón de bambú trenzado hace las veces de cuadra para las cabras y alguna vaca, mientras la estancia del otro lado es la habitación del matrimonio. Los niños duermen en la cocina o en el vestíbulo.

 

La enorme cubierta que desciende hasta el suelo está hecha de enset, grandes hojas de falso banano que protegen perfectamente del sol y de la lluvia. A pesar de su frágil apariencia, estas cabañas pueden durar dos generaciones, unos sesenta años, y debido a su ligereza y sólida estructura, pueden ser trasladadas fácilmente a nuevos emplazamientos.

 

Es de ahí que muchas veces se conoce a los Dorze como aquellos que viajan con la casa a cuestas, en el sentido literal de la frase.

 

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Ciudad y países,Decoración y arquitectura

ENTRE ROCAS MILENARIAS: ZIMBABUE AMALINDA LODGE

27 Nov , 2020  

Cierto es que los atractivos de la zona son muy variados y tentadores, pero una buena opción al sureste de Zimbawe es alojarse en uno de la media docena de  lodges que hay en ‘los matopos’.

 

Matopos es el nombre local del Parque Nacional de Matobo y por extensión de la zona adyacente que aun mantiene la espectacularidad del paisaje rocoso.

 

Uno de los clásicos del área es Amalinda. Un hermoso lodge construido aprovechando las formaciones rocosas del enclave. Las habitaciones, las zonas comunes, incluso la piscina también aprovechan para ello las rocas con una escasa intervención arquitectónica. Ello proporciona además una atmosfera inquietante que se acentúa por el vivo paisaje del sur de África.

 

Merecería un análisis más profundo la condición de “lujosos” de estos campamentos en las sabanas africanas, que dirían más de la mentalidad de los turistas del siglo XXI que de los propios alojamientos. (Análisis que dejo pendiente).

 

La decoración mezcla el encanto rustico de los campamentos de principios del  siglo XX (lonas recias de color caqui, pequeño mobiliario plegable, etc.) con elementos victorianos (camas con dosel, juegos de te y cuberterías en plata, etc.) y una buena selección de toques africanos por doquier: taburetes, cuernos, estatuillas, estampados animales, cestería tradicional, etc.

 

Sobra decir que el lodge tiene de todo desde bodega a cava de puros, biblioteca con los clásicos africanos, spa y por supuesto una cocina fantástica.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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ONLY FOR MEN: BULAWAYO CLUB

6 Nov , 2020  

Conocía el club pero no imaginaba que sería uno de los momento más memorables de mis viajes por el continente.

 

Y es que la verdadera memoria de África no estaba al pie de las colinas de Ngong en Kenia, sino más al sur, en la segunda ciudad de Zimbabue: Bulawayo.

 

Los ndebele fundaron esta ciudad a mediados del siglo XIX. Los ingleses, considerando que los acuerdos de explotación minera que Cecil Rhodes pactó con el rey Lobengula  les otorgaban derechos añadidos, expulsaron en 1893 a sus habitantes originales.

 

Desde entonces reprodujeron en la ciudad el imaginario colonial británico del que este club de caballeros es uno de sus gloriosos vestigios. Fue fundado en 1895. Un edificio bien proporcionado, de estilo ligeramente victoriano aunque adaptado a la situación geográfica (lo que le añadía patios, verandas, revestimientos de yeso blanco, etc.) y de amplios espacios interiores.

 

En origen era un club ‘only for men’ como tantos otros en la Inglaterra de la época. Centros de reunión donde los socios compartían intereses y experiencias comunes, sobre todo en esta zona del mundo, tan alejadas de la metrópoli.

 

Sus integrantes eran funcionarios, militares y representantes de la sociedad civil destacados en la colonia.

 

Disponía el club, eso si, de una sala en la que los socios podían reunirse con personas ajenas a él, y pienso que en general serian bastante relajados con las prohibiciones de acceso si tenemos en cuenta el vaivén de desplazados a la zona en cortas temporadas que llevarían noticias y novedades culturales desde Europa a tan remoto territorio.

 

De hecho, y a juzgar por la diversidad de salas del club, los intereses de sus miembros no se limitaban a la política. También giraban en torno a los deportes, la cocina, los safaris, etc.

 

Eso si, lo que es relajado en normas suele ser ufano en lo cultural. Así, aun quedan numerosos ejemplos en sus paredes indicando el estricto ‘dress code’ que debían atender miembros y visitantes, además de las numerosas muestras de respeto a su monarquía.

 

Entrar en el Club Bulawayo es retroceder en el tiempo. Suelos de madera crujientes, amplios salones dedicados a los torneos de polo, a los trofeos obtenidos en los safaris, a las banderas y simbología de las distintas armas y regimientos… cada uno con su mobiliario a medida: vitrinas, alacenas, sillas y sillones en terciopelo en el más puro estilo inglés.

 

Un mundo ido que a veces se resiste a irse del todo en algunos lugares y nos hace comprender que a pesar de los pesares, el mundo evoluciona y hemos de dejar ir cosas que nos resultan dulces.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Gentes,Libros y música

UNA PAREJA DE CINE: KAREN BLIXEN Y DENYS FINCH HATTON

15 Sep , 2020  

Nunca está de más el relato de una historia de amor. La de los protagonistas de esta entrada es de sobra conocida gracias a la película de Sydney Pollack Memorias África.

 

Detrás de ella hay una historia real conocida a través del libro autobiográfico de Karen Blixen que tras uno de sus seudónimos, Isak Dinesen, publicó con el título de “Memorias de África”.

 

Karen Blixen y Denys Finch Hatton se conocieron en Londres en casa de unos amigos comunes el 5 de abril de 1918. Karen quedó prendada de Denys, un oficial británico educado en Eton, dandy y amante de los safaris.

 

En aquella ocasión Denys contó la experiencia de su nueva vida en Kenia dónde se estableció en 1911 para vivir una vida lejos de la metrópoli y las convenciones.

 

Por su parte, Karen, hija de un empresario danés que paso gran parte de su vida en Estados Unidos al que escasamente le unían las cartas que este le enviaba contando todo tipo de aventuras hasta que se suicidó cuando ella tenía 10 años. Aquello le marcó enormemente como es lógico y forjó el carácter y la personalidad de Karen que se debatía entre la aventura y la literatura.

 

A lo largo de su juventud se unió estrechamente a sus primos Hans y Bror von Blixen-Finecke. Ella sentía predilección por Hans pero este no le correspondió y decidió casarse con Bror ni tan inteligente ni tan guapo pero igualmente le proporcionaba el título de baronesa, al que inexplicablemente para una personalidad como esa, aspiró y se mantuvo durante toda su vida como algo esencial.

 

El nuevo matrimonio, que tiene en común su afición por el África salvaje y sus animales, se instala en Kenia para gestionar una plantación de café, The Karen Coffee Company, donde se reencuentran como Denys y se hacen íntimos amigos.

Karen se integró rápidamente en África y con su población nativa, y se enamoró de la extraordinaria tradición oral africana.

 

Bror sin embargo era un cabeza loca que no dejaba de derrochar y era incapaz de hacer nada bien, ni siquiera gestionar adecuadamente la granja por lo que le retiraron la gestión de esta dejándola en manos de su mujer que lo hizo bastante mejor. Tan zafio era que incluso llegó a contagiar de sífilis a su mujer lo que impidió que pudieran tener hijos (aunque él pasó la enfermedad de forma muy leve).

 

UNA HISTORIA DE AMOR EN ÁFRICA

Karen y Denys se enamoraron y comenzaron una relación caracterizada por la independencia personal y afectiva que este perseguía a toda costa. Se amaron profundamente pero la relación tuvo numerosos altibajos por lo que él rechazó el matrimonio.

 

La historia real detrás de la dulcificación de la película es que tras una violenta discusión entre ambos, terminaron por divorciarse y fue él quien decidió no volver a estar con ella a pesar de las peticiones de esta. Incluso tras este episodio ella trató de suicidarse.

No mucho tiempo después de estos episodios, como se refleja en la película, Denys se estrelló pilotando su propio avión, el Gipsy Moth.

 

Fue enterrado en el en el lugar que ambos habían elegido tiempo atrás aunque descansa solo ya que Karen Blixen, que vivió hasta 1962, está enterrada bajo un árbol en el parque de su propiedad en Rungstedlund.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Historia africana,The African World

ZOOS HUMANOS EN LA EPOCA COLONIAL

14 Jul , 2020  

Esta entrada, publicada hace ahora alrededor un año, trae a la memoria un espectáculo que se produjo desde el último tercio del siglo XIX hasta bien entrada la mitad del siglo XX: los zoos humanos.

 

¡Tan poco tiempo ha transcurrido desde que dejaron de celebrase y tan ajenos están en la memoria colectiva de occidente!. Hoy día, menos de un siglo después de que estuviesen en su apogeo nos resulta aberrante tan siquiera su recuerdo.

 

En 1874 el alemán Carl Hagenbeck, mercader de animales salvajes para los circos de Europa decidió incorporar nuevos «ejemplares» a su repertorio: en particular samoanos y lapones. La iniciativa fue un éxito de público, tanto que la industria del espectáculo desarrolló el modelo dando lugar a los “zoológicos humanos”.  Un fenómeno circense que recreaba el hábitat de diferentes tribus indígenas para exhibirlas en crueles giras que les llevaban a las principales ciudades de Europa.

 

Estas exposiciones fueron la ocasión de presentar al público europeo una muestra de los diferentes pueblos colonizados.

 

Eufemísticamente también se las denominaba como «exposiciones etnológicas» o «ciudades de negros», enfatizando las diferencias culturales entre las naciones europeas y las no europeas (o entre blancos y negros).

 

Tras estas exposiciones subyacía todo un argumentario propio de la época que iba de la curiosidad antropológica a la justificación política del colonialismo pasando por el supremacismo racial o el darwinismo social.

 

Estos desarraigados poblados recorrieron la geografía occidental, especialmente Francia, Bélgica y Alemania, interesados en dar muestra de los (accesibles) habitantes de sus colonias en África.

 

No se trataba de ninguna dramatización sino de un concepto grotesco de ciencia que, al catalogar a los indígenas africanos de inferiores intelectual y socialmente, consideraba pedagógico mostrarlos para curiosidad del público.

 

Aunque no solo eran indígenas africanos. Procedían de todo el mundo. También de Argentina como aconteció en 1881, cuando llegaron a París once fueguinos raptados en las costas del estrecho de Magallanes por un marino alemán. En sólo dos meses la exposición fue vista por 400.000 personas.

 

España no fue una excepción. El Parque del Retiro acogió en 1887 a 43 indígenas filipinos, incluyendo “algunos igorrotes, un negrito, varios tagalos, los chamorros, los carolinos, los moros de Joló y un grupo de bisayas» que se anunciaban a bombo y platillo y que causaban la admiración y curiosidad de todos los que se acercaban al parque de la capital.

 

La idea era que aparecieran en escenarios que se asemejaran lo máximo posible a su lugar de origen y realizasen actividades tribales. Claro está, que las costumbres y rituales de estos indígenas eran en muchas ocasiones tergiversados para favorecer el entretenimiento por encima de la ciencia.

 

Teóricamente, estos indígenas accedían voluntariamente a participar en los espectáculos a cambio de una contraprestación económica. Un voluntarismo que sin embargo estaba más cerca del engaño.

 

Entre 1877 y 1912 se realizaron unas treinta exposiciones de este tipo en el Jardín d’Aclimatación de París. La afluencia de público fue masiva y regular. En el primer año recibió un millón de visitas. El promedio de concurrencia, entre 200.000 a 300.000 personas.

 

En la célebre Exposición Universal de París, donde se inauguró la torre Eiffel (1889), el principal y más visitado espectáculo fue «Un pueblo Negro» una atracción donde fueron mostradas 400 personas indígenas.

 

En 1914 existía en Oslo un pequeño pueblo donde la gente podía admirar extraños hombrecitos de color como parte de su diversión diaria: Villa Congo. Ahí vivían 80 africanos que intentaban seguir con sus vidas diarias, algo que causaba admiración y deleite entre los asistentes, a quienes les parecía gratamente exótico. Más de 1 millón de noruegos asistió para ver el espectáculo tras ser inaugurado por el  propio rey.

 

Tampoco EEUU fue ajena a esto. lo habitual fueron exhibiciones de nativos americanos (en 1896 el  Zoo de Cincinatti abrió un poblado con un centenar de sioux y en la Feria Internacional de San Luis en 1904 se exhibieron nativos de los nuevos territorios arrebatados a los españoles (Guam, Filipinas, Puerto Rico). Buffalo Bill realizó una gira europea con indios del Viejo Oeste que asombró Barcelona.

 

El fin de la II guerra mundial, la difusión de la diversidad a través del cine y la declaración de los derechos humanos en 1948 marcaron el fin de estos zoológicos humanos, a pesar de lo cual diez años después de la declaración aun fueron exhibidas en la Exposición General de Bruselas familias enteras africanas en pequeñas jaulas de bambú con 41 millones de visitantes que observaron, alimentaron y acariciaron a los… indígenas.

 

Historias como esta, sorprendentemente cercanas en el tiempo, habrían de hacernos reflexionar sobre lo que es curiosidad o morbo, bárbaro o civilizado, y sobre todo mantenernos alerta ante una nueva (y desmemoriada) cultura racista que tanto degrada la condición humana.

 

Hay antecedentes históricos de estos zoos humanos: Colon llevó indígenas del Nuevo Mundo a la corte castellana en 1493; Moctezuma  también exhibía a personas poco comunes como enanos, albinos y jorobados; en el siglo XVI el cardenal Hipólito de Médicis coleccionaba personas de diferentes etnias…

 

Lo increíble es que Occidente ya pregonaba el ideal de igualdad universal mientras abrazaba la causa etnocentrista para legitimar el colonialismo y someter a los (atrasados) pueblos de África.

 

 

 

 

 

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Decoración y arquitectura,Filosofía de viaje

NOMADISMO MODERNO

7 Jul , 2020  

África (y también otras zonas del mundo) practica el  nomadismo desde el origen de los tiempos. Lo hacen por razones diferentes a la tendencia nómada de las sociedades contemporáneas, que es el  objeto de esta entrada. (Las razones de los que se ven forzados a moverse son acaso más trascendentes aunque habrá tiempo para ese análisis en próximas entradas).

 

El  sedentarismo surgió hace 12.000 años y lentamente se ha ido desarrollando la cultura urbana. Un desarrollo que en las últimas décadas ha tornado en presión (cada semana, según Naciones Unidas, 3 millones de personas se desplazan para instalarse en una gran ciudad y para 2050, según la misma fuente, cerca del 70% de la población mundial vivirá en urbes.

 

Parece pues que una de las reacciones naturales ante esta presión es la vuelta al ””nomadismo”” (muuuy entrecomillado el término, por supuesto) basado en motivaciones ecologistas, sociológicas, políticas, económicas, etc.

 

Los modelos familiares  a los que uno puede adscribirse hoy en día, las tecnologías que facilitan el  trabajo en remoto, la educación a distancia, el inmoral incremento del precio de las viviendas (bien sea compra o alquiler) y las ataduras que ambas conllevan, son razones que se argumentan en favor de una casa transportable.

 

El fenómeno añade la curiosidad de que es defendido por una nueva clase creativa preparada, plurilingüe y conectada. Estamos en el incipiente inicio de una tendencia que el tiempo pondrá en su sitio.

 

Por lo pronto no son pocos los arquitectos determinados a desarrollar esta especialidad, ni sociólogos que promueven el fenómeno, ni pocos los libros editados defendiendo esta tendencia.

 

 

 

 

SOLUCIÓN PARA HOMELESS

 

El nomadismo contemporáneo tiene un aspecto de sumo interés cuando se trata de paliar las numerosas catástrofes que conocemos: crisis de refugiados,  desplazados por efecto de desastres naturales, etc.

 

Con características propias como la necesidad del uso de materiales locales, ligereza, impacto ambiental, en este caso, lo que son nómadas son las casas y no sus habitantes ya que estos se establecen de forma temporal cuando se desencadenan tales circunstancias y una vez el problemas está en vías de solución, las viviendas se trasladan de nuevo hacia otros lugares en los que son necesarias.

 

 

 

 

 

 

 

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Filosofía de viaje

TURISTA O VIAJERO

23 Jun , 2020  

Estos días de confinamiento he pensado mucho en el futuro de los viajes. Una de esas ideas es que durante un tiempo muchos viajeros volveremos a ser eso verdaderamente: viajeros.

 

Y es que la diferencia entre un viajero y un turista es importante, aunque tras muchos años de viaje, llegué a la conclusión de que tal dicotomía no se halla más que en la mente de uno mismo.

 

Desde hacía tiempo advertía que no era turista sino viajero pero ¿cómo distinguiría esto un mursi? ¿Y cómo explicárselo?

 

Me temo que por viajado que este uno, lo probable es que la mayoría de las gentes del mundo no alcancen –con razón- a distinguirte de un grupo de turistas al uso.

 

Habrá que convivir con ello, pero entretanto muchos podemos fantasear con la idea de llegar a lugares donde eres extranjero, por supuesto, pero no uno de esos extranjeros que integran grupos que pasean juntos, hablando y riendo en voz alta, buscando comidas y bebidas conocidas, y siguiendo a un guía que te dirá ante que edificios deberás hacerte un selfie y las tiendas en las que merece la pena perder un poco de tiempo.

 

 

El encarecimiento de los vuelos, las restricciones en los hoteles y restaurantes, el distanciamiento de guantes y mascarillas hará que en buena lógica muchos se resistan a viajar. Eso y el sempiterno miedo al otro. Por lo que preveo que a pesar de los estímulos al sector, iremos de menos a más en una recuperación que podría durar un par de años.

 

 

 

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MATOPOS Y CUEVA DE NSWATUGI

16 Jun , 2020  

Hace al menos un año y medio que no he regresado a Zimbabue (¡con lo que me gusta!). La pandemia, además, trastocó un inmenso calendario de viajes que lo incluía.

 

He viajado a la zona en varias ocasiones, pero no fue hasta la última, en 2018, que me desplacé hasta a ciudad de Bulawayo y la tomé como base para descubrir la zona. En particular el Matobo Hills National Park a 60 kilómetros al sur de la ciudad.  Un escenario tremendamente teatral, decorado por grandes rocas desnudas y curvadas, esparcidas como las cuentas de un collar, que ha desarrollado la vida ininterrumpidamente desde hace 40.000 años hasta hoy.

 

Tras volver de allí, pese a la dificultad de encontrar literatura al respecto, profundice ligeramente en la historia la antropología que se escondía tras las cuevas de los Matopos.

 

Inexplicablemente, una de ellas, la cueva de Nswatugi, fue usada como granero en el  siglo xix por los pioneros de John Rhodes.

 

Entre solo en un par de ellas aunque en la zona hay numerosas cuevas. Nswatugi (que en lengua shoona significa ‘lugar del salto’) me impacto especialmente gracias a la morfología de la propia cueva y sus realistas pinturas rupestres.

 

Como el desfiladero de petra, la cueva era alta, de tonos cálidos, bien visibles los estratos y el paso de los siglos. La altura se producía por una lenta elevación de siglos. Una especie de flor que abre sus pétalos petrificados a lo largo de la eternidad.

 

No parecía que fuese a caer ni un solo grano de arena. La erosión de miles de años ha dejado aquellas superficies duras, lisas y pulidas

 

Y como en una panorámica en cinemascope aparecen jirafas esbeltas, en movimiento. Impalas pastando, kudus en desbandada. Y entre ellos, nuestros antepasados mostrando a las generaciones venideras una lección de evolución.

 

PD: espero que no pase mucho tiempo antes de regresar (aunque temo que los Matopos tendrán que esperar mejor ocasión ya que a mi lista de imprescindibles de Zimbabue aún faltan muchos ¡checks!)

 

 

 

 

 

 

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MÁSCARAS Y TALLAS: ENTRE EL ARTE Y LA ANTROPOLOGÍA

14 Abr , 2020  

¿Son las máscaras y tallas tradicionales africanas más antropología que arte? En realidad poco importa que se le llame arte o de otra forma, aunque valga esta reflexión para situar los conceptos.

 

En mi opinión por supuesto es ARTE con letras mayúsculas. De hecho mis inicios en el arte primitivo se debieron al interés despertó en las vanguardias artísticas del siglo XX como inspiración frente al academicismo y a la búsqueda de un refugio ante el estrambótico discurrir del arte contemporáneo.

 

Para mi existen cualidades estéticas objetivas en el arte negro que lo hacen bello.

 

El hecho de que los creadores africanos no busquen una obra de arte no solo no hace de esta menos artística. Todo lo contrario: le confiere una singularidad que la hace aún más atractiva.

 

Al igual que lo que actualmente estudiamos como arte prehistórico no fue concebido ni realizado con vocación artística no quita que sea menos arte.

 

Al hilo de esta opinión es necesario destacar que la ausencia de formación en materia de arte tradicional africano en la disciplina de Historia del Arte es insultante (y no solo para los africanos sino para los historiadores europeos).

 

De hecho creo que debería realizarse un esfuerzo por reescribir la historia del arte desde una perspectiva holística y no eurocéntrica en la que incluso se ponga en cuestión el individualismo del artista y se ensalce el adorno como elemento sustancial del arte (la civilización egipcia, puramente africana, era mucho más avanzada que la europea en términos artísticos aunque esa vocación artística estaba equilibrada con la función de ‘adorno’).

 

En definitiva buscar una respuesta a la pregunta de si es arte es importante porque contextualiza la relación de un aficionado europeo con el  concepto de belleza, con el arte indígena y proporciona una base conceptual para su comprensión. Y por añadidura puede enseñarnos un camino de moderación y contención que el arte europeo debería tomar en consideración.

 

 

 

 

 

 

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BEREBERES

24 Mar , 2020  

Protagonistas desconocidos y silenciados por fuentes oficiales, los bereberes (o Imazighen, como prefieren ser conocidos) son el grupo de pueblos que desde tiempos antiguos ocuparon casi todo el norte de África, desde el oasis de Siwa (al oeste de Egipto) hasta el Océano Atlántico, incluyendo Canarias, y desde el Mediterráneo hasta la frontera sur del Sahara.

 

A lo largo de la historia han pasado por muchos otros nombres (Mauri, Libu, Numidians, Gaetuli, Garamantes...) reflejando su pluralidad interna, geográfica y cultural.

 

Los Imazighen han sido testigos de numerosas migraciones, colonizaciones e invasiones. Todos han enriquecido su identidad, al tiempo que han reducido su población a través de políticas asimiladoras.

 

Sin embargo, los bereberes sobreviven. Se calcula que actualmente hay más de 35 millones de bereberes, 20 millones en Marruecos, mientras que la diáspora europea y americana representan varios millones.

 

La identidad o identidades de los Amazigh se reflejan hoy sobre todo en su idioma, Tamazight, en sus diferentes variaciones (Tarifit, Tashelhit, Tamahaq…), lo que también se refleja en su conciencia de compartir un legado común de tradiciones, celebraciones y costumbres, y finalmente en su voluntad de aceptar este legado como propio.

 

A partir de finales del siglo XI, las principales dinastías del norte de África, como la Almorávide (Lamána) y luego la Almohade (Masmuda) trataron de reunificar el Occidente islámico, reinterpretando Islam y homogeneizando y destacando la cultura y la lengua y cultura Amazigh que llego a convertirse en fuerza para la islamización. Sin embargo, la influencia de los Imazighen no terminó allí.

 

En el apogeo de la hegemonía de los reinos feudales, desde el siglo XIII, entró en juego un nuevo poder, los Merinides. Los lazos entre este emirato con sede en Fez y el del nazarí en Granada fueron sólidos, con influencias mutuas y amplios intercambios. Esto se puede observar en la Alhambra y en las principales construcciones institucionales (madrasa, maristán, puertas…) pero también en los productos cerámicos cotidianos. Incluso se ha argumentado que una Magrebización tomó lugar en Granada.

 

 

 

 

 

 

 

 

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