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NAWAL EL SAADAWI

9 Abr , 2021  

La intelectual egipcia Nawal El Saadawi, una de las feministas más importantes de nuestros tiempos, y eterna candidata al Nobel de Literatura, falleció el pasado 21 de marzo de 2021 de modo que es un momento oportuno de repasar su trayectoria.

 

En su obra predomina la denuncia de la situación de las mujeres en el mundo árabe y musulmán denunciando la discriminación y la violencia que se ejerce contra las mujeres en ámbitos como la política, la cultura, la sexualidad, o la religión.

 

También ha sido muy combativa contra el uso del velo o la práctica de la ablación, etc.

lo que la llevó a perder su trabajo como Directora General de Salud Pública del gobierno egipcio.

En su libro “La hija de Isis” ella misma cuenta que cuando tenía 6 años la comadrona le mutilo el  clítoris diciéndole que era la voluntad de Dios y que se había cumplido su deseo.

 

NACIMIENTO DE UNA ACTIVISTA

 

Sadaawi se licenció medicina en la Universidad de El Cairo en 1955 y se especializó en psiquiatría. Sus primeros años como médica atendió a los pacientes de su pueblo natal, donde adquirió un compromiso crítico al observar las dificultades y desigualdades a las que se enfrentaban las mujeres rurales.

 

De 1966 a 1972 Saadawi ocupó el puesto de directora general en el Departamento de Educación Sanitaria en el Ministerio de Sanidad de Egipto, pero La muerte de Nasser en  1970, y el nuevo mandato de su sucesor Anwar el-Sadat, significó un cambio en su situación (su obra Women and Sex fue censurada fue despedida y pasó a la lista negra. Para evitar la censura egipcia, empezó a publicar en el Líbano​ y en 1972 terminó por exiliarse).

Entre 1977 y 1987, Saadawi fundó la Asociación Africana para la Investigación y el Desarrollo de las Mujeres, de la cual fue también vicepresidenta durante diez años. ​ Además, de 1978 a 1980 fue nombrada consejera del programa de las Naciones Unidas para las mujeres de África (CEP) y de Oriente Medio (CEPA) trasladando su residencia a Addis Abeba​ y realizando continuos viajes a otros países africanos.

 

Sin embargo, la escritora empezó a cambiar su opinión acerca de la organización por lo que dimitió del cargo​ y regresó a Egipto con la intención de volcarse en su trabajo de escritora. En su libro Memoria de la Cárcel de Mujeres dijo al respecto: “La organización de las Naciones Unidas no es distinta del aparato estatal, y que los expertos que trabajan para las Naciones Unidas están tan preocupados por su sueldo mensual como los funcionarios públicos. Es más, las Naciones Unidas están dirigidas por hombres de las clases altas y las naciones ricas del Primer Mundo, y las mujeres del Tercer Mundo son relegadas a los escalones jerárquicos inferiores”.

 

En septiembre de 1981 fue encarcelada junto con otros egipcios opuestos a la firma de los Acuerdos de Paz de Camp-David entre Egipto e Israel y su liberación no se produjo hasta dos meses después, tras la muerte de Anwar el-Sadat. Tras esta experiencia en la cárcel, Nawal  fundó y presidió la AWSA (Asociación Solidaria de Mujeres Árabes), organización de carácter internacional que tenía por objetivo apoyar la participación activa de las mujeres árabes y musulmanas en la sociedad, en todos los ámbitos. Fue clausurada por el régimen egipcio en 1991, así como también la revista Noon.

 

En 1983, fue cofundadora de la Asociación Árabe para los Derechos Humanos​ y en 1985 representó a los países africanos en la conferencia de Nairobi organizada por las Naciones Unidas Mientras crecía su popularidad, aumentaba también la presión y la censura.

 

En 1993, ante las amenazas de muerte, se exilió a los Estados Unidos y tres años después regresó a Egipto desde donde continuó su activismo en favor de los derechos de las mujeres. En 2005 presentó su candidatura a la Presidencia de Egipto estimando que, solo por el hecho del debate suscitado por su candidatura, ya se producía un avance. En 2011 durante las llamadas «revoluciones árabes» participó en las manifestaciones de la Plaza Tahrir

 

«No se puede ser feminista y aprobar el uso del velo”: EL FEMINISMO  DESDE LA ÒPTICA ARABE

 

Para Nawal El Saadawi vivimos en un único mundo dominado por un triple poder capitalista, patriarcal y religioso. Las religiones monoteístas en particular son represivas dominan el mundo, son un sistema machista, racista, militar y fanático que oprime particularmente a las mujeres y a los pobres.

 

Explica que el velo empezó con el judaísmo y el cristianismo. Es el castigo a Eva por haber comido del árbol de la ciencia, por acceder al conocimiento.

 

En el cristianismo, cuanto más devota era una mujer, más se cubría. El islam lo heredó.

 

El velo convierte a las mujeres en cuerpos sin cabeza. “No se puede ser feminista y aprobar el uso del velo. Ahí no hay libertad de elección, admitirlo es aceptar la esclavitud”.

 

“Muchas mujeres Creen que ser feminista es odiar a los hombres. Y nada de eso: yo amo a los hombres progresistas. Y a las mujeres progresistas. No me gustan las que para mandar se vuelven patriarcales, y la mayoría de las que llegan a ministras o consiguen presidir algo lo hacen. Ese tipo de persona no ayuda a las mujeres. Las perjudica. Por eso las mujeres poderosas para mí son las que luchan contra la desigualdad en su propia familia, en sus trabajos y en su vida cotidiana. Eso es lo que cambia las cosas”

 

 

 

 

 

 

 

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