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CHIMAMANDA NGOZI ADICHIE

7 May , 2021  

Chimamanda es una figura que ha adquirido una gran relevancia internacional gracias a sus pequeñas obras de apoyo al movimiento feminista internacional (obras que, en mi opinión, no dejan de ser panfletos facilones para el consumo de masas).

 

Sin embargo es esencialmente una escritora de narrativa con un recorrido literario que la está convirtiendo en escritora universal con un componente africano muy destacado.

 

AMERICANAH

 

La crítica estadounidense la ha encumbró definitivamente como una de las voces más interesantes en lengua inglesa gracias a “Americanah” al otorgarle el Premio Nacional de la Crítica. Una narración en la que explora su cruzada contra la historia única en una deriva que se desarrolla en tres continentes.

 

Antes de esta obra escribió: La flor púrpura (tres novelas y un libro de relatos escritos en inglés); Medio sol amarillo; Algo alrededor de tu cuello (relatos son de nigerianos en los Estados Unidos).

 

MEDIO SOL AMARILLO

 

Chimamanda vive en USA, pero es Nigeriana de nacimiento, de tradición Igbo (una de las etnias mayoritarias –que no representativas- del pais).

 

Esta obra: “Medio sol amarillo”, título tomado del escudo que se eligió en su momento para el proyecto de independencia de la región de Biafra, de mayoría Igbo, se desarrolla en los años previos a la guerra por la independencia de esa región de Nigeria que finalmente se perdió dando lugar a una catástrofe humanitaria.

 

A lo largo de las paginas “recrea la vida de tres personajes atrapados en las turbulencias de la década: el joven Ugwu, empleado de la casa de un profesor universitario de ideas revolucionarias; Olanna, la hermosa mujer del profesor, que por amor ha abandonado su privilegiada vida en Lagos para residir en una polvorienta ciudad, y Richard, un joven y tímido inglés que está enamorado de la hermana de Olanna, una mujer misteriosa que renuncia a comprometerse con nadie. A medida que las tropas nigerianas avanzan, los protagonistas de esta historia deben defender sus creencias y reafirmar sus lealtades”.

 

Aunque incluso J.M. Coetzee la considera una novela extraordinaria, yo debo decir que si bien todo lo que antecede hace prometedora la lectura de Chimamanda, mi experiencia es que es un texto flojo sin una deriva clara hasta bien entrada la segunda mitad del libro que proporciona algo de interés a los que, como yo, estudiamos sin cesar todas las versiones posibles de la historia contemporánea de África.

 

Es posible que gran parte de culpa de que la historia no tenga la sustancia esperada sea de la traducción aunque esto no sea suficiente para calificar de floja esta obra.

 

He leído sus panfletos feministas y prometo leer, al menos Americanah, y cuando eso ocurra prometo hacerlos despojado de expectativa.

 

Lo dicho no quita el reconocimiento que merece todo aquel o aquella que se lance a la noble tarea de escribir un libro.

 

Chimamanda regresa todos los veranos a Lagos para dictar talleres de escritura en la sede del Fondo Farafina, que creó con su editor nigeriano para impulsar la lectura y la escritura.

 

 

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